Vivir el presente, el secreto para tener una vida plena

Un paisaje en un aterdecer visto desde la cima de una montañan en el que una persona está de pie con sus brazos abiertos, pues tras la escalada vivir el presente.

¿Eres de las personas que dejan que su mente vuele mientras estás inmerso en otras tareas? ¿Pasas gran parte del día imaginando lo que harás el fin de semana o en tus próximas vacaciones? ¿Te cuesta dejar de pensar en la discusión que tuviste ayer con tu jefe o la conversación con esa amiga? ¿Eres de los que piensa que ya serás feliz o disfrutarás de la vida cuando consigas tu libertad financiera, tengas la casa de tus sueños o no tengas preocupaciones?

Entonces es probable que formes parte de esa gran masa de personas que pasa la mayor parte de su día viviendo en el pasado o el futuro mientras su presente se les escapa entre los dedos. Un fenómeno que pasa cada vez más desapercibido pero que poco a poco va consumiendo nuestra vida hasta que, cuando nos damos cuenta, nuestro presente ya forma parte del pasado. A fin de cuentas, como dijo John Lennon en una ocasión: “la vida es eso que pasa mientras estamos haciendo otros planes”.

¿Qué significa “vivir el presente”?

Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos quedado atrapados en un tiempo inexistente. Ya sea recordando esas experiencias pasadas en las que tan felices fuimos o dando rienda suelta a nuestra imaginación para recrear ese futuro tan anhelado, a veces es difícil retener nuestra mente en el momento presente. Sin embargo, solo cuando aprendemos a estar plenamente presentes, centrados en las tareas que realizamos y conscientes de lo que sucede tanto en nuestro interior como en el exterior, somos capaces de disfrutar de la vida y dar forma a nuestra existencia.

Contrario a lo que muchos creen, vivir el presente no significa enfocar nuestra atención en las tareas que hacemos o en lo que sucede en nuestro entorno. Vivir el presente implica ir un paso más allá y aprender a experimentar a plenitud lo que nos sucede a cada instante. Esto significa aprender a disfrutar de los pequeños placeres, como el olor a rocío que nos invade al salir temprano de casa o el sol que calienta nuestra piel en pleno invierno, pero también implica experimentar los momentos no tan buenos que también forman parte de la vida con la convicción de que nos pueden ayudar a crecer como personas.

Vivir el presente implica aprender a vivenciar cada instante libremente, sin estereotipos, ideas preconcebidas ni creencias que puedan sesgar nuestra visión de la vida e impedirnos ver más allá de lo que nos permiten nuestros ojos. Vivir el presente significa mantener nuestra mente abierta a afrontar todas las experiencias que nos aguardan, experimentándolas como si fuese siempre la primera vez, con la certeza de que cada momento es único e irrepetible.

¿Por qué nos cuesta tanto vivir el presente?

Pasado y futuro no solo representan una parte fundamental de nuestra vida, sino que nos definen como personas. Somos lo que hemos hecho con nuestras experiencias pasadas y lo que hilvanamos con nuestro futuro. Sin embargo, cuando vivimos atados al pasado y anhelantes del porvenir, a menudo vemos cómo nuestro presente se escurre entre nuestros dedos. En palabras del filósofo británico Alan Watts: “Vivimos en una cultura completamente hipnotizada por la ilusión del tiempo, en la que el llamado momento presente se siente únicamente como un instante infinitesimal entre un pasado todopoderosamente causal y un futuro absorbentemente importante. No tenemos presente. Nuestra conciencia está casi completamente preocupada por la memoria y la expectativa”.

Hoy la mayoría de las personas viven bajo los fantasmas de su pasado y con la perspectiva del mañana, por lo que son incapaces de vivir el presente. Gran parte de la responsabilidad lo tiene nuestra sociedad que nos anima a poner la vista en las metas y a vivir bajo el influjo constante de tareas y estímulos que no hacen sino atrapar nuestra atención, evitando que nos centremos en disfrutar plenamente del momento presente. Desde pequeños nos enseñan a mirar al pasado para aprender de nuestros errores e intentar no repetirlos y a mantener la vista al frente para planificar nuestro futuro, de manera que pasamos la vida planificando siempre metas cada vez más ambiciosas que no nos dejan tiempo siquiera para disfrutar de nuestros logros porque rápidamente tenemos que pensar en el siguiente nivel. Y sumidos en esta frenética dinámica no nos enseñan a vivir el presente, de manera que crecemos sin saber cómo hacerlo.

Y lo cierto es que vivir anclado al pasado o soñando con el futuro es mucho más sencillo. Recrear el pasado una y otra vez no requiere apenas esfuerzo, más allá de un buen ejercicio de memoria. Planificar el futuro tampoco es una actividad muy exigente ya que nuestra imaginación puede llegar a tener límites insospechados. Sin embargo, vivir el presente requiere una mayor dosis de esfuerzo y compromiso. Vivir el momento presente implica una toma de conciencia activa, un proceso de toma de decisión y una movilización a la acción, así como desprenderse de los estereotipos y creencias para abrazar libremente las experiencias presentes. Y esto, requiere fuerza de voluntad y motivación.

¿Cómo nos ayuda aprender a vivir el presente?

Aprender a vivir el presente no es un lujo, es una necesidad. Es en el momento presente donde creamos nuestro pasado y damos forma a nuestro futuro. Aquí y ahora es donde realmente está transcurriendo nuestra vida y donde nos estamos convirtiendo en la persona que queremos ser. Cada minuto de nuestro presente es un minuto que restamos al futuro y añadimos al pasado, una oportunidad para disfrutar y crear la vida que tanto anhelamos. Sin embargo, más allá de ser el momento en el que se desarrolla nuestra vida, que no es poco, vivir el momento presente también nos aporta otras ventajas desde el punto de vista psicológico que a veces pasamos desapercibidas.

1. Potencia nuestro autodescubrimiento

Vivir aquí y ahora nos ayuda a poner el foco de atención en nuestro interior y descubrir lo que sentimos y experimentamos a cada momento. Nos permite ser conscientes de nuestras emociones, tanto de las buenas como de las “malas”, identificar las situaciones que nos hacen felices y aquellas que, por el contrario, no nos satisfacen, las sensaciones que nos transmiten determinadas experiencias, personas o eventos y, sobre todo, cómo nos sentimos con nosotros mismos y nuestra vida.

2. Nos ayuda a descubrir el mundo que nos rodea

Aprender a vivir el presente también nos enseña a descubrir el mundo que nos rodea de una forma más consciente y proactiva. Centrar nuestra atención en los sonidos que escuchamos, las sensaciones que experimentamos o los olores de nuestro entorno nos deja una impronta y nos ayuda a reconocer si estamos en el lugar adecuado o no. Esto no solo nos permite disfrutar a plenitud de los sitios que visitamos, sino que nos ayuda a hacernos una idea más clara de cómo es cada lugar y la esencia que transmite.

3. Invita a que seamos personas auténticas

Cuando estamos plenamente presentes nos centramos en ser y estar, en lugar de recordar nuestro pasado o planificar nuestro futuro. Esto no solo nos ayuda a reencontrarnos con nuestro “yo” más profundo, sino que nos hace ser personas más auténticas que no temen expresar lo que sienten y experimentan a cada momento. De esta manera, podemos ser más congruentes con nosotros mismos y, de ahí a ser plenamente feliz solo hay un paso.

4. Nos ayuda a deshacernos de estereotipos y creencias limitantes

Si quieres llenarte de culpas y remordimientos, piensa en tu pasado. Si quieres sentirte insatisfecho y ansioso, piensa en tu futuro. Si simplemente quieres sentirte pleno y librarte de cualquier atadura mental, vive tu presente. Vivir el momento presente te ayuda a despojarte de los estereotipos y creencias limitantes del pasado, dando paso a que tu pensamiento vuele libremente, sin condicionamientos ni expectativas.

5. Nos permite crecer como personas

No hay mejor camino para convertirnos en las personas que queremos ser que dejarnos llevar por las experiencias y vivir plenamente el presente. Esto no solo porque estimula nuestro autoconocimiento, sino también porque nos anima a sentir y pensar libremente, a abrazar aquello con lo que nos sentimos bien y rechazar lo que nos incomoda, y a mejorar nuestras habilidades para aprender a experimentar la vida con mayor intensidad.

Vivir en el momento presente también puede ayudarte a reducir la ansiedad, como reveló un estudio realizado en la Universidad de Harvard, a la vez que contribuye a combatir la falta de concentración y el malestar emocional. Esto además de hacer que te sientas más satisfecho y pleno contigo mismo.

¿Cómo vivir el presente?

Vivir el presente sin pensar en el futuro ni en el pasado es mucho más fácil de lo que imaginamos, pero requiere práctica. Si eres como la mayoría de las personas, lo más probable es que no hayas aprendido cómo vivir el presente, por lo que es habitual que al intentarlo tu mente divague sin rumbo fijo y prestes atención a lo que sucede a tu alrededor, pero sin ser realmente consciente de las sensaciones que te genera tu entorno y cómo te sientes en ese instante. He aquí algunas claves que pueden facilitarte el camino y ayudarte a estar plenamente presente.

1. Aprende a ser tú mismo. Para aprender cómo vivir en el presente es importante deshacerse de la carga del pasado y las expectativas del futuro para centrarte en lo que está sucediendo ahora mismo. Debes aprender a ser tú mismo/a, libre de todo estereotipo y creencias limitantes que te impidan sentir y expresar tus verdaderas emociones y pensamientos.

2. Acepta todo lo que llega a tu vida. Una de las claves fundamentales para aprender cómo vivir el presente consiste en aceptar las experiencias que llegan a tu vida sin realizar valoraciones, emitir juicios ni etiquetarlas. Evita categorizar lo que te sucede como “bueno” o “malo”, incluso aunque lo que experimentes no te resulte agradable. Aprender a aceptar las situaciones de manera abierta y sin prejuicios te ayudará a experimentarlas en toda su magnitud.

3. Disfruta, luego actúa. Sin duda, una de las máximas que no debes olvidar para aprender a vivir el presente consiste en disfrutar cada instante a plenitud. Recuerda que cada momento es único e irrepetible, por lo que antes de responder instintivamente a una situación detente un momento, experimenta todas las sensaciones que te evoca, reflexiona detenidamente al respecto y, solo después, actúa.

4. Evita controlar todo lo que te sucede. La mayoría de las personas estamos programadas para querer controlar todo lo que sucede a nuestro alrededor. Esto nos brinda una falsa sensación de seguridad, haciéndonos creer que tenemos el control de la situación. El problema es que la mayor parte de las veces se trata de una ilusión que, por demás, nos impide disfrutar del momento presente. Por tanto, si quieres aprender a vivir el presente, fluye con los acontecimientos.

5. Mantén una actitud positiva. Mantener una actitud positiva ante los acontecimientos no cambiará el curso de los eventos, pero sí modificará la manera en la que los experimentas. De ahí que otra clave fundamental para aprender a vivir el momento presente sea mantener una actitud positiva y optimista ante la vida, intentando descubrir siempre los pequeños detalles que realmente marcan la diferencia.

Ejercicios para vivir el presente

¿Te cuesta mantener tu mente enfocada en el presente? ¿Te resulta difícil centrarte en lo que sientes y experimentas a cada momento? Aunque pueda parecerte una meta utópica o difícil, en realidad es posible aprender a vivir el presente. Existen algunos ejercicios sencillos, prácticos y, sobre todo, fáciles de aplicar que pueden ayudarte. He aquí tres ejercicios probados por la psicología que pueden ayudarte.

Meditación mindfulness

Una mujer vestida en vaqueros en un salón practicando la meditación mindfulness para vivir el presente

La meditación mindfulness promueve estar centrados en el aquí y ahora, con la mente enfocada en lo que hacemos y las sensaciones que percibimos, de manera que puede ser un buen ejercicio para aprender a vivir el presente. Para practicarla empieza eligiendo un sitio tranquilo, preferentemente en mitad de la naturaleza, donde puedas centrar tu atención en lo que sucede en ese momento. Empieza enfocándote en tu respiración y, seguidamente, presta atención a las sensaciones que despiertan los sonidos, olores o cualquier otro estímulo del entorno sin interferir ni valorar lo que estás percibiendo y/o sintiendo. Sencillamente, deja que tu mente y tu cuerpo fluyan con el mundo que te rodea y disfruta de las sensaciones que experimentas.

Respiración consciente

Una mujer en la naturaleza estirando.

La respiración consciente es otro ejercicio muy valioso para aprender a vivir el momento presente de una manera más sencilla y práctica. Para llevarlo a cabo lo único que tienes que hacer es enfocar tu atención en tu respiración. Céntrate en la inspiración, nota cómo el aire entra por tu nariz e inunda tus pulmones. Retén un momento ese aire en los pulmones y siente cómo tu abdomen aumenta de tamaño y tu cerebro se oxigena. Seguidamente, comienza a soltar de manera lenta ese aire y siente cómo junto al aire también se liberan tus tensiones emocionales, haciendo que cada vez te sientas más tranquilo y relajado.

Atención plena

La atención plena no es más que un ejercicio que te permite enfocar tu atención en las cosas que te suceden tanto interna como externamente. Puedes llevarlo a la práctica en cualquier momento, lo único que necesitas es prestar atención a lo que sucede a tu alrededor y enfocarte en las sensaciones que te generan los estímulos del entorno. Ello implica notar el ruido de los pájaros cuando caminas por el parque y reparar en esas tímidas flores que empiezan a salir, así como mirar el azul del cielo o notar cómo el viento roza tu piel. La idea consiste en estar plenamente presentes, descubriendo con los ojos de un niño todo lo que te rodea.

Sin duda, se trata de ejercicios muy útiles que no sólo te ayudarán a vivir en el aquí y ahora, sino que contribuirán a que reduzcas el ajetreado ritmo cotidiano y empieces a prestar atención a los pequeños detalles que en realidad marcan la diferencia.

Bibliografía

Imagen de Yiana Delgado

Yiana Delgado

Soy psicóloga de profesión, escritora por pasión e incansable aprendiz en mi tiempo libre. Durante más de cinco años concilié estudio e investigación en el apasionante mundo de las Neurociencias. Con la ilusión de poder ayudar a más personas, me convertí en divulgadora científica y durante dos años compartí mis conocimientos sobre psicología y crecimiento personal en la radio. Tras descubrir mi vocación por la escritura, me propuse seguir ayudando a las personas a comprenderse mejor y alcanzar la vida que anhelan a través de los medios de comunicación escritos. Ahora, con más de una década de experiencia a mis espaldas, continúo promoviendo espacios de cambio y reflexión basados en el conocimiento científico.

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