Sonidos para meditar, un alimento para la mente y el alma

Sonidos para meditar: río en medio de un frondoso bosque

Vivimos entre sonidos. Nos envuelven a cada paso que damos. Da igual si estamos en la ciudad o en mitad de la naturaleza, los sonidos se agolpan en todo momento a nuestro alrededor como si no quisiesen dejarnos a solas con nosotros mismos. Algunos son incómodos, pero otros son música para nuestros oídos y mente. ¿Quién no se ha quedado alguna vez absorto escuchando el ruido de las olas o el trino de los pajaritos en la mañana?

De ahí que no sea extraño que los sonidos tengan un impacto tan importante en nuestro equilibrio emocional y que, de la misma forma que pueden obstaculizar nuestro bienestar, pueden generarnos un estado de calma y paz interior. Por eso, son un recurso muy utilizado para prácticas como la meditación porque, básicamente, ayudan a que nuestra mente esté más tranquila y enfocada. Te contamos cómo lo consiguen y cuáles son los beneficios de los sonidos para meditar.  

Empecemos por el principio, ¿qué son los sonidos para meditar?

Los sonidos para meditar no son más que sonidos con una determinada frecuencia capaz de estimular nuestras ondas cerebrales generando una agradable sensación de calma. Básicamente, se trata de sonidos, por lo general naturales, que ayudan a relajar nuestra mente para que pueda concentrarse con más facilidad.

A diferencia de los sonidos para dormir o para activar la mente, los sonidos para meditar consiguen un equilibrio perfecto entre el nivel de activación y relajación a nivel cerebral, de manera que nos mantienen enfocados, a la vez que nos brindan una sensación de paz muy placentera.

Los sonidos para meditar más conocidos suelen provenir de la naturaleza e incluyen desde el ruido del agua al correr por un río o de las olas al romper en la orilla hasta el sonido del viento, de las hojas al moverse o de algunos animales como los pájaros. Sin embargo, estos sonidos también pueden provenir de algunos elementos propios del mundo de la meditación como los que se emiten en los baños de gong o los cuencos tibetanos.

¿Cómo actúan los sonidos para meditar en tu mente?

Los sonidos para meditar no nos relajan por arte de magia, sino que actúan a nivel fisiológico. Por una parte, inciden sobre las ondas cerebrales que no son más que esos pequeños impulsos eléctricos que permiten a las neuronas comunicarse entre sí. Específicamente, activan las ondas Alpha, un tipo de onda lenta y de mayor amplitud que las Beta que se generan durante los momentos de relajación y serenidad emocional.

Por otra parte, activan el nervio vago. Recordemos que el nervio vago está estrechamente relacionado con el sistema auditivo, pero también desempeña un rol esencial en el sistema nervioso y cerebral ya que influye en nuestro control fisiológico y emocional en general, regulando funciones como el ritmo cardíaco, la respiración, la digestión o las respuestas al estrés. Cuando este nervio se activa libera acetilcolina, un neurotransmisor conocido por sus efectos calmantes que genera una agradable sensación de paz.

De esta manera, los sonidos para meditar no solo nos ayudan a calmar las emociones y conectar con la naturaleza y nosotros mismos con más facilidad, sino que tienen un efecto relajante similar al que pueden tener los analgésicos, según reveló un estudio realizado en la Universidad McGill.

Los beneficios de los sonidos para meditar

Monje toca cuencos tibetanos de diferentes tamaños

Los beneficios de los sonidos para meditar van más allá de generar un estado de calma y relajación que nos permita acallar los pensamientos y enfocarnos en nuestro mundo interior. Su empleo para la práctica de la meditación o sencillamente como “música” de fondo puede ser particularmente efectivo para:

  1. Reducir el estrés y la ansiedad. ¿Sabías que el sonido de las olas o de una suave brisa puede ayudarte a reducir la ansiedad y las tensiones? Un estudio realizado en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill comparó los efectos de una meditación sonora de 30 minutos con una meditación silenciosa durante el mismo tiempo. Los resultados revelaron que el uso del sonido redujo considerablemente no solo el estrés y la ansiedad, sino también la negatividad y el cansancio.
  2. Favorecer la concentración. Los sonidos para meditar, sobre todo los ritmos biaurales, que no son más que sonidos que emiten dos frecuencias diferentes por cada oído, ayudan a sincronizar las ondas cerebrales induciendo un estado de calma y concentración. Esto no solo te ayudará a mejorar la práctica de la meditación, sino que contribuirá a estimular tu atención cotidiana.
  3. Mejorar el estado de ánimo. Así lo reveló un estudio clínico en el que se encontró que el uso de los sonidos para meditar estimula la liberación de dopamina y serotonina, dos neurotransmisores relacionados con la sensación de placer y bienestar. De esta manera, no solo combaten los sentimientos negativos, la ira y la depresión, sino que te insuflan una dosis de energía positiva.
  4. Eliminar los pensamientos intrusivos. Los pensamientos intrusivos o rumiativos son uno de los grandes enemigos de la meditación porque además de que te impiden concentrarte, consumen una gran cantidad de recursos cognitivos. Pues bien, se ha demostrado que los sonidos para meditar son una buena manera de mantener a raya estos pensamientos y enfocar tu mente en el momento presente.
  5. Fortalecer la autoestima. Los sonidos naturales o que emiten una frecuencia Alpha fomentan la relajación y te ayudan a conectar contigo mismo. Un buen ejercicio para hacer las paces con tu “yo” interno, reconectar con tus emociones y poner en orden tus pensamientos.

3 sonidos que pueden ayudarte a meditar

Existen muchos sonidos para meditar que pueden calmar tu estado de ánimo y fomentar tu concentración. Puedes encontrar en YouTube muchísimas listas de reproducción que pueden acompañarte lo mismo durante la práctica de la meditación que mientras realizas tus actividades cotidianas. Sin embargo, existen tres tipos de sonidos que nunca fallan.

Sonidos del agua

Los sonidos de agua son uno de los más utilizados para la práctica de la meditación o relajación sonora. Esto porque ayudan a calmar nuestra mente, favoreciendo la liberación de serotonina. Los más comunes son los sonidos del agua de un río, pero también son sumamente reconfortantes el ruido de la lluvia o del mar en la orilla. Incluso, muchos centros de meditación recurren también al sonido de las fuentes de agua. Por tanto, si estás buscando un sonido relajante para calmar tu mente, prueba con alguna de estas variantes.

Sonidos ambientales

Los sonidos ambientales, sobre todo de la naturaleza, son también un buen aliado para generar un estado de calma y relajación. A diferencia de los sonidos del agua o de las hojas del viento que suelen ser efectivos por sí solos, este tipo de sonido combina diferentes elementos naturales para dar la sensación de estar inmerso en la naturaleza. Puedes encontrar sonidos de un prado bajo la lluvia, de un entorno marino o de un bosque con un río. Su magia consiste en trasladarte hasta estos ambientes para ayudarte a conectar con la naturaleza.

Sonidos de cuencos tibetanos

Los cuencos tibetanos son ampliamente conocidos por sus beneficios terapéuticos para tranquilizar la mente y generar un estado de relajación profundo. Se trata de instrumentos con una gran resonancia que crean sonidos vibrantes y armónicos que pueden ayudar a que te concentres mejor en la meditación, pero también en tus actividades cotidianas. A menudo este tipo de sonido se combina con la caída de agua para generar un efecto aún más calmante.

¿Te animas a probar alguno de estos sonidos en tu próxima sesión de meditación? No necesitas siquiera incluirlos en tu lista de reproducción, solo necesitas escaparte a la naturaleza para escucharlos de primera mano y beneficiarte de sus ventajas. Su efecto no te dejará indiferente.

Imagen de Yiana Delgado

Yiana Delgado

Soy psicóloga de profesión, escritora por pasión e incansable aprendiz en mi tiempo libre. Durante más de cinco años concilié estudio e investigación en el apasionante mundo de las Neurociencias. Con la ilusión de poder ayudar a más personas, me convertí en divulgadora científica y durante dos años compartí mis conocimientos sobre psicología y crecimiento personal en la radio. Tras descubrir mi vocación por la escritura, me propuse seguir ayudando a las personas a comprenderse mejor y alcanzar la vida que anhelan a través de los medios de comunicación escritos. Ahora, con más de una década de experiencia a mis espaldas, continúo promoviendo espacios de cambio y reflexión basados en el conocimiento científico.

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