Todos tenemos hábitos y estos hábitos, sean pocos o muchos, buenos o malos, forman parte de lo que se llama nuestra rutina diaria. Muchos de ellos, los hacemos incluso sin darnos cuenta, por ello, y aunque conozcamos la importancia de tener buenos hábitos, a veces es complicado que conformen una buena rutina diaria.
En este artículo nos centraremos en por qué crear una rutina nos puede ayudar y también por qué es difícil seguirla. Cuando entiendes el por qué de tus acciones, aprenderás a cambiar aquellos “malos hábitos” y seguir rutinas diarias beneficiosas. Además, pondremos ejemplos de las mejores rutinas diarias para tener una vida feliz y saludable.
Encontrar y seguir una rutina diaria que se adapte a tus necesidades te ayudará a tener más energía y aprovechar mejor el tiempo. Tanto tu cuerpo como tu mente te lo agradecerán, pues conseguirás con estos hábitos bajar los niveles de ansiedad y dedicar tiempo a ti mismo, mejorando de esta forma tu bienestar. Sigue leyendo para alcanzar una versión más saludable, relajada y productiva de ti mismo.
¿Qué son las rutinas y cómo me pueden ayudarte?
Tu rutina diaria consiste en todos aquellos hábitos que tienes y ejecutas durante un día. Estas acciones son las que estructuran tu día y son uno de los factores que te ayudan a conseguir (o no) lo que te habías propuesto hacer durante esas veinticuatro horas.
La elección de adoptar una rutina diaria positiva y provechosa o agotadora e improductiva está en ti. Eso sí, no te sientas mal por tener malos hábitos, lo más importante es identificarlos para poder cambiarlos.
Una buena rutina diaria es la fórmula que te ayudará a conseguir tus propósitos. Piensa que con solo cambiar un hábito que te ahorre 10 minutos al día, cada año son 60 horas que estás recuperando.
Ejemplos de rutinas diarias
Cambiar tus hábitos no es un proceso que se consigue de forma inmediata, ya que ser la mejor versión de ti mismo lleva tiempo, pero el primer paso es empezar a cambiar tus hábitos fijando una rutina diaria. Si no sabes cómo crear tu propia rutina o qué rutina seguir, te dejamos aquí una lista de rutinas diaria que pueden ayudarte:
- Rutina diaria para tener más energía y hábitos saludable
- Rutina diaria para ser más organizado
- Rutina diaria para ser más productivo
- Rutina diaria para mejorar tu relación de pareja
Primero escoge solo una de estas rutinas, cuando la hayas adoptado de forma constante, podrás combinar varias de forma gradual. Verás que en menos de dos meses sin darte cuenta estarás siguiendo un estilo de vida saludable y eficiente.
Rutina diaria para tener más energía y hábitos más saludables
- Comienza tu día bebiendo un vaso de agua con limón.
Añade el zumo de medio limón a un vaso de agua y bébetelo para empezar el día con algo refrescante y saludable. El zumo de limón reduce los niveles de pH y acidez del cuerpo, lo que te protege de enfermedades inflamatorias como osteoporosis e infecciones causadas por hongos.
- Haz ejercicio.
Hacer ejercicio por la mañana te activa, mejora tu circulación y ayuda al buen funcionamiento del sistema linfático.
Toma un buen desayuno
Actívate desayunando algo equilibrado: mezcla proteínas con carbohidratos de absorción lenta, vitaminas y minerales. Si tienes alguna alergia o intolerancia, opta por yogur, frutos secos y frutos rojos, una omelette de verduras además de barritas de cereales bajas en azúcar y una pieza de fruta.
- Hidrátate y picotea de forma consciente.
¿Sabías que tener una mala hidratación puede provocar mal humor y falta de concentración? Siempre ten cerca agua o bebidas bajas en azúcar para hidratarte durante el día.
En cuanto a picotear, escoge alimentos con bajo índice glucémico, es decir, que te aporten energía de forma constante y lenta, no directa y rápida. Combinar un alimento proteico con un carbohidrato complejo es una buena opción, por ejemplo: media manzana con mantequilla de cacahuete.
- Come algo saludable
Por muy “ocupado” que estés, no hay excusas para no comer algo saludable. Lo único que tienes que hacer es prepararlo con antelación.
Eso sí, evita las comidas con alto contenido graso, ya que te pueden provocar letargo horas después, algo bastante contraproducente si tienes un día ajetreado.
- Actívate
Normalmente después de comer a todos nos apetece echarnos una siesta y notamos que entre las 2 y las 4 de la tarde nuestra energía disminuye considerablemente. Para mantenerte activo, durante 10 minutos anda o haz estiramientos, tu cuerpo y mente lo agradecerán.
- Cena
Escoge algo no solo saludable sino fácil de hacer y que no implique mucho tiempo o esfuerzo.
Las verduras verdes siempre son una buena opción, pues tienen una serie de antioxidantes y un efecto alcalinizante. También utiliza proteínas de origen vegetal como el tofu o el seitán y si prefieres de origen animal, utiliza pescado o cordero en lugar de ternera o pollo para minimizar los niveles de acidez del cuerpo.
Eso sí, evita la cafeína por la tarde y noche para evitar problemas para conciliar el sueño.
- Dedica un rato para relajarte
Es normal estar estresado a veces, pero mantener altos niveles de estrés puede afectar de forma negativa a tu cuerpo, pues te deja en un estado de vulnerabilidad que puede provocar otros problemas de salud como depresión o hipertensión.
Busca un hueco en tu rutina para desconectar o hacer alguna actividad que te relaje y hazlo todos los días. Puede ser cualquier cosa: escribir, leer, pasar tiempo con tu mascota, meditar o dedicar unos minutos a reflexionar. El objetivo es que durante esos minutos estés relajado.
- Antes de dormir, toma un suplemento de vitamina C.
Antes de dormir, toma algún suplemento de vitamina C, ya que tomarlo será un método efectivo para reducir la acidez de tu cuerpo. Así, también te asegurarás de estar bien hidratado antes de dormir, consiguiendo de este modo levantarte mejor.
- No te vayas a dormir tarde.
Suena bastante obvio, pero si quieres empezar mejor el día, tienes que dormir bien y un mínimo de horas. Muchos expertos recomiendan dormir entre 6 y 10 horas cada noche. Mucha gente tiene suficiente con 6 horas de sueño, pero si no es tu caso, no te sientas culpable, duerme el tiempo que necesites, si son 10 horas, duerme diez horas. Eso sí, ponte el despertador y no te pases.
Para ayudarte a conciliar el sueño, una hora antes de irte a dormir apaga el móvil y el ordenador. Otra cosa que tienes que evitar es el ejercicio físico de alto impacto a altas horas de la tarde, pues hará que te cueste más dormir.
Rutina diaria para ser más organizado
- Haz la cama.
Comienza el día haciendo la cama. Es una tarea sencilla que hará que empieces el día con una actitud más organizada y productiva.
- Prepara la noche de antes la ropa y la equipación para hacer ejercicio.
Si te gusta hacer ejercicio, por la mañana es la mejor hora porque no solo te dará energía, sino que también hará que te sientas realizado antes de ir a trabajar. Da igual si te gusta andar, ir al gimnasio o hacer yoga en la cama, sea el deporte que sea, prepara la ropa y el material que vayas a necesitar al día siguiente antes de irte a dormir, así tendrás todo a mano y no perderás el tiempo por la mañana.
- Recoge y haz una mini limpieza del baño después de ducharte.
Después de ducharte, limpia un poco todo lo que hayas ensuciado o desordenado, con esto evitarás tener que limpiar a fondo el fin de semana y solo serán unos pocos minutos.
- Después de desayunar coloca todo lo que hayas usado en su sitio.
Cuando hayas terminado de desayunar, coloca en su sitio todo lo que hayas usado, es algo simple que te facilitará muchas cosas, por ejemplo, no tener que recogerlo al volver de trabajar o ser más consciente de lo que tienes en la nevera o la despensa y así saber si te hace falta hacer la compra o no.
Antes de salir, revisa (a ser posible con una lista) que llevas todo lo que necesitas
Antes de irte, revisa con una lista que llevas todo lo que necesitas: cartera, llaves, etcétera. Si dejas una lista con todo apuntado al lado de la puerta, puedes evitar olvidos innecesarios.
- Prioriza las tareas.
Haz una lista con todas las tareas del día y clasifícalas en “importantes” y “urgentes” (también pueden ser las dos cosas o ninguna). El orden lógico siempre tiene que ser el siguiente: primero lo urgente e importante, después lo urgente, pero menos importante, luego lo importante que no es tan urgente y lo último siempre tiene que ser lo menos importante y menos urgente. Algo te puede ayudar a ordenar en prioridades es hacer una lista con todas las tareas y asignar un color a “importante” y otro a “urgente”, después marca cada tarea de la lista con estos colores como si etiquetaras las tareas y así lo verás todo más claro.
- Prioriza también los e-mails.
Antes de comenzar tu jornada, dedica 10 minutos para priorizar los e-mails. Cada día recibimos montones de mensajes y muchas veces es imposible contestarlos todos. Intenta crear el hábito de decidir primero cuáles tienes que responder primero siguiendo el sistema de priorización anterior: cuáles son urgentes, cuáles importantes, las dos cosas o ninguna.
Acostúmbrate a espaciar el tiempo en el que risas el correo electrónico, en lugar de revisar si has recibido un email nuevo cada pocos minutos, hazlo cada hora. Estar interrumpiendo tu flujo de trabajo para revisarlo puede afectar muy negativamente a tu concentración y consiguiente productividad.
- Revisa tus gastos, cuentas bancarias e inversiones.
Dedica al menos unos minutos al día a revisar tus cuentas, gastos, previsiones o inversiones. Si revisas cada día tus gastos podrás gestionar mejor tus gastos y hacer un seguimiento de tu ahorro mensual, gastos imprevistos o gastos que evitar, etcétera.
- Planifica qué vas a cenar.
Planifica qué vas a cenar para no tener sorpresas cuando llegues a casa. Planificar las comidas con antelación hará que aproveches más lo que tienes en la nevera, seas más creativo utilizando recetas que no conocías o aprovechas el trayecto del trabajo a casa para comprar lo que te haga falta.
- Si lo necesitas, dedica ese rato para hacer llamadas o contestar mensajes de carácter personal.
La hora de comer es el momento perfecto para hacer alguna llamada o mandar algún email que no sea del trabajo. Puedes aprovechar para llamar al dentista o contestar un mensaje de algún familiar. Hacer algo tan sencillo como una llamada puede no apetecerte después de haber trabajado, por ello es mejor aprovechas estas horas libres para hacerlo lo antes posible.
- Antes de irte a comer, recoge tu mesa.
Dedica los últimos minutos de tu jornada antes del descanso para limpiar y ordenar tu espacio de trabajo, te ayudará a mantener lo más limpio y ordenado posible tu espacio de trabajo, evitando así posibles distracciones cuando vuelvas de comer.
- Repasa tu lista de “cosas que hacer”.
Si no has hecho tanto como te habías propuesto, no te preocupes, reescríbela y hazlo al día siguiente.
- Haz aquellas tareas que consideres «fáciles».
Si hay algo de tu “lista de cosas que hacer” que sea fácil, aprovecha la tarde para hacerlas, ya que por la tarde tu energía bajará y será mejor para tu mente hacer tareas más sencillas.
- Deja limpio tu espacio de trabajo antes de irte.
Dedica unos minutos antes de irte a casa a ordenar y limpiar tu espacio de trabajo, ver todo limpio y ordenado al día siguiente te ayudará a mantener ese hábito y evitará distracciones.
- Cuando llegues a casa, deja todo en su sitio.
Conforme entres por la puerta, siempre deja tus cosas dónde las cogiste por la mañana: el abrigo, el bolso, las llaves, etcétera. Este sencillo hábito hará que no pierdas nada y que mantengas, además, la casa ordenada.
- Después de cenar, limpia lo que hayas usado.
Hazlo a ser posible inmediatamente después de cenar, solo tardarás unos minutos y el sofá es muy tentador… Puede que acabe la pila llena de platos y tú tumbado en el sofá viendo la tele.
- Después de cenar, dedica 10 minutos para ordenar.
Ponte un cronómetro durante 10 minutos (ni más ni menos), escoge una zona de la casa y ordénala. Es un hábito rápido, que da resultados inmediatos y te dará una sensación de control y orden.
- Prepara la ropa y todo lo que necesites para el día siguiente.
Preparar tanto la ropa como lo que te tengas que llevar al día siguiente evitará que pierdas el tiempo pensando qué ponerte o qué se te olvida. Esto puedes hacerlo con más cosas, no solo la ropa, como por ejemplo, los platos que vayas a usar en el desayuno, etcétera.
- Escribe en una lista a modo de recordatorio todo lo que tienes que hacer al día siguiente.
No solo te dará paz mental tenerlo apuntado sino que tenerlo todo apuntado te dará una paz mental que te ayudará a dormir mucho mejor pues sabrás que al día siguiente tendrás un documento de referencia al que acudir para no olvidarte de nada.
Rutina diaria para ser más productivo
- Planea la noche anterior el trabajo del día siguiente.
Piensa en este paso como la fase de planificación del día, lo más importante es que dividas el día en bloques de tiempo con actividades concretas para cada bloque. Esta técnica, conocida como “Time Blocking”, te ayudará a evitar el multitasking que puede afectar de manera bastante negativa a tu productividad.
- Levántate a una hora que se adapte a ti, pero que siempre sea la misma.
Puede sonar contradictorio porque normalmente cuando se habla de productividad lo primero que piensas es que hay que levantarse a las 6 de la mañana, pero lo que es importante de verdad es dormir lo suficiente. Cada persona es distinta y lo que para unos funciona, para otros no; hay gente que empezando su jornada laboral a las 10 funciona mejor que empezando a las 8. En el caso que puedas elegir a la hora en la que empezar a trabajar (no todo el mundo tiene ese privilegio), intenta que sea a una hora en la que sepas que vas a rendir al máximo.
- Desayuna bien.
Como hemos mencionado en nuestro primer ejemplo de rutina diaria, conforme te levantes es muy importante desayunar bien. Tienes que comer algo que te dé la suficiente energía para pasar el día de la mejor manera posible. Otro ejemplo de buen desayuno además de los que hemos mencionado anteriormente es un bol de avena con un smoothie o un zumo de frutas.
- Mantén tu espacio de trabajo limpio para no distraerte
Hace unos años un estudio de la Universidad de Princeton concluyó que si en tu campo de visión hay demasiados estímulos, tu cerebro se distraerá y enfocará la atención en todo aquello que se encuentre dentro del campo visual. En otras palabras, si tu escritorio está lleno de cosas, tu habilidad para concentrarte se verá mermada.
Por ello, lo mejor es dejar tu escritorio lo más despejado posible para que puedas concentrarte en el trabajo y así ser más productivo.
- Tu primera tarea no puede ser revisar el correo electrónico
Las mañanas son el momento perfecto para dedicarlos a tareas que requieran concentración, creatividad, enfoque y estrategia. Contestar todos los emails de tu bandeja de entrada puede hacer que te sientas realizado, pero en realidad es un gasto innecesario de horas en las que podrías haber hecho tareas más proactivas. Por mucho que hayas leído muchos e-mails, no has hecho nada “importante” de verdad a no ser que tu único trabajo sea contestar emails.
Intenta que revisar el correo electrónico y contestar mensajes sea tu primera tarea, dedica esas horas en las que tu mente está activa a tareas que requieran pensar.
- Las primeras tareas tienen que ser las más difíciles.
Como hemos mencionado en el apartado anterior, empezar el día con las tareas más difíciles o más trabajosas será la mejor decisión porque si las dejas para más tarde lo más probable es que no las hagas.
Normalmente, procrastinamos las tareas difíciles porque nos llevan mucho tiempo y, a veces, hacen que sientan que hemos hecho pocas cosas ese día porque solo hemos tachado dos tareas de nuestra lista. Sin embargo, piensa que esas dos tareas son importantes y que la cantidad no es lo importante, sino que has conseguido hacer difícil lo que en otras ocasiones habrías pospuesto.
- Dedica un rato a meditar o haz una pequeña siesta.
Mientras estructuras y preparas tu rutina diaria hay algo muy importante que siempre se suele olvidar: los descansos. El ser humano no está hecho para trabajar durante todo el día, es decir, sin descansos. Si se te olvida poner descansos en tu rutina diaria lo más probable es que conforme vayan pasando las horas, vayas perdiendo energía y tu estado anímico empeore lo que provocará que no seas productivo. Para evitarlo solo tendrás que añadir descansos durante la jornada. Durante esos descansos puedes elegir entre simplemente descansar, dormir una pequeña siesta o meditar, lo que más te funcione.
- Di “no” a tareas que no son importantes o urgentes.
Probablemente el punto más difícil de seguir de toda la lista, pero a la vez el más útil y efectivo. Añadir tareas extra a tu jornada puede tirar por la borda tu rutina además de tener un impacto negativo en la productividad de ese día.
Por ello, decir que no a tareas extra (que no consideras ni importantes ni urgentes) puede ser la clave para mantener esa productividad. Después de todo, lo más importante es hacer una cosa bien y no muchas cosas mal.
A veces te verás forzado a decir que “sí” a esas tareas, pero si tienes la opción de elegir, medita si romperá tu productividad y si valdrá la pena decir que sí.
Rutina diaria para mejorar tu relación de pareja
- Despedíos con un beso.
¿Cuántas veces te has ido corriendo y te has despedido con un hasta luego un beso en la mejilla? Puede que no haciendo ni eso. Aunque no lo parezca, un gesto tan pequeño como despedirse es muy importante.
Cread una rutina de entre 3 y 5 minutos durante la mañana en la que os dediquéis tiempo para vosotros solos y os despidáis bien. Daos un beso y disfrutad del momento. Es importante que os toméis vuestro tiempo, ya que son gestos pequeños que fácilmente se pueden pasar por alto.
- Cread una serie de hábitos que hagáis durante el día estéis o no juntos.
Pequeños gestos que sean significativos para ambos puede crear una conexión que os hará sentiros más unidos durante el resto del día aunque estéis separados.
Dejad alguna nota, enviad canciones que os recuerden el uno al otro o mandaos mensajes con cosas que os hagan gracia u os parezcan interesantes y que sepas que le van a gustar a tu pareja.
Aunque parezcan gestos insignificantes, crean vínculos en la pareja y afloran sentimientos positivos entre los dos.
- Saludaos con un beso.
Al igual que para despediros os dais un beso, hacedlo cuando os veáis. Normalmente, se dejan de hacer estas cosas cuando la “chispa” de la relación se apaga y si a esto añadimos que muchas veces llegamos a casa irritados, evitamos esos momentos de conexión.
Dedicad todo el tiempo que podáis en saludaros, daos un beso, abrazos y hablad sobre vuestro día.
- Planead citas todas las semanas.
Esto es muy importante sobre todo cuando se tienen hijos. Cuando tu vida gira en torno a tus hijos y las responsabilidades que estos implican, la relación puede verse afectada. Ese es el momento en el que la intimidad se pierde y que por mucho que haya amor, será difícil mantener una relación sana.
Planear citas semanal o mensualmente en las que no tengáis responsabilidades y en las que podáis conectar es muy importante. Dedicad ese tiempo a hablar sobre cómo os sentís, a reconectar y, lo más importante, a pasároslo bien. Una buena forma de reconectar es recordando de qué o cómo os enamorasteis el uno del otro.
- Dedicad un momento antes de dormir para crear un vínculo emocional.
Por mucho sueño que tengáis o muy cansados que estéis aprovechad esos momentos para conectar, ya que no tendréis a esas horas ninguna distracción. Ese vínculo emocional no tiene por qué ser necesariamente físico, sino que también puede ser emocional.
Intentad iros a dormir a la misma hora, hablad sobre vuestro trabajo, vuestro día, planes de futuro… Intentad abriros, escuchar y empatizar con tu pareja siempre de forma positiva.
- Dad las gracias.
Da igual el momento, siempre daos las gracias por muy pequeño que haya sido el gesto. Sentirse agradecido es una buena forma de crear un vínculo que, además, beneficia a ambas partes.
- Identificad cómo expresáis cada uno el amor y el cariño que sentís por el otro.
No entender cómo tu pareja expresa su amor y el cariño que te tiene puede repercutir en la comunicación afectando de forma negativa a la dinámica de la pareja. Esa forma de expresar el amor se llama lenguaje del amor y cada persona tiene su propio lenguaje, por eso es a veces difícil de identificar y entender. Puede que tu pareja tenga un lenguaje del amor más físico, expresando su amor con caricias o que su lenguaje sea más verbal y te lo exprese hablando. Ningún lenguaje del amor es mejor que el otro, lo importante es entenderlo porque en el momento en que lo entiendas, comprenderás que en pequeños gestos tu pareja está expresando mucho más de lo que crees y podréis crear vínculos afectivos mucho más fuertes.
¿Cómo crear una rutina?
Si crees que ninguna de las rutinas diarias que hemos puesto como ejemplo encajan en tu día a día o que tienes otros objetivos y quieres crear una más adaptada a ti, lo puedes hacer. Obviamente, puede que parezca más complicado al tener que hacerla de cero, pero para eso tenemos estos consejos:

Marcar el objetivo, ¿po qué y para qué quieres cambiar tu rutina?
Dependiendo del objetivo que tengas tu rutina diaria será distinta, pues será la misma rutina si tu objetivo es ser más productivo que si es implementar hábitos saludables.

Dividir el día en segmentos
Te ayudará a ordenar el día y las tareas de una forma más fácil, pero dependerá de tu preferencia personal cómo hacerlo. Puedes dividir el día en: mañana, tarde y noche; por horas o por segmentos de 2, 3 o 4 horas.

Clasificar las tareas en "importantes" y "urgentes"
Durante el artículo ya hemos mencionado la importancia de clasificar y priorizar las tareas en importantes o urgentes. Esto siempre dependerá de cada persona y de diversos factores, así que muchas veces tendrás que ir amoldándolas cada día o semana, aunque siempre estarán otras como ir al trabajo que siempre serán fijas.

Ordenar las tareas
Ordénalas teniendo en cuenta tus horarios y adaptando la rutina a tus responsabilidades fijas, además de tus gustos. Con esto nos referimos a que obviamente no podrás ponerte a hacer ejercicio en tus horas de trabajo y que si te gusta ducharte por la noche, lo hagas así. Al fin y al cabo, las rutinas y los hábitos serán más difíciles de seguir si los afrontas como una carga.

Empezar poco a poco
Los grandes cambios a veces pueden ser difíciles de llevar a cabo, por ello, siempre es mejor cambiar tus hábitos poco a poco. Revisa tu rutina diaria e intenta al principio hacer aquellas tareas que consideres básicas, da igual si solo son un par, lo importante es hacerlas y mantener esa costumbre en el tiempo. Conforme veas que se han introducido en tu rutina diaria de forma natural, empieza a añadir tareas más complicadas hasta que implementes la rutina completa.
¿Cómo seguir una rutina diaria?
Si algún día no sigues la rutina diaria que te has propuesto, no te desanimes es totalmente normal. De hecho, no solo experimentarás esto al comenzar con una rutina, sino que, por ejemplo, cuando te vayas de vacaciones la vuelta a la rutina, por muy acostumbrado que estés, puede que también te sea difícil de encauzar. El ser humano se acostumbra a hábitos que después de haber hecho durante años son difíciles de quitar, pero nunca imposible, así que la constancia y no tirar la toalla es la clave del éxito: si un día no sigues la rutina, prueba al día siguiente.
Recursos para seguir y adoptar rutinas diarias
Si quieres saber más sobre los beneficios de los hábitos y las rutinas diarias, te dejamos aquí una lista de libros que pueden ayudarte y motivarte a seguir lo que te has propuesto:
- El poder de los hábitos de Charles Duhigg
- Hábitos atómicos: cambios pequeños, resultados extraordinarios de James Clear
- Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen R. Covey



