Una buena rutina de mañana puede hacer que todo tu día vaya sobre ruedas; pues estas no solo te ayudan a activarte, sino que también preparan y ordenan tu mente antes de empezar la jornada. Pero, ¿y si tu rutina de mañana no es la adecuada? Si es así y te estás preguntando cómo cambiar tus hábitos o implementar otros para mejorarla, aquí encontrarás las respuestas a tus preguntas.
¿Qué es una rutina de mañana?
¿Cómo elaborar una rutina de mañana?
Lo primero que tendrás que hacer para elaborar una nueva rutina de mañana es identificar la que ya haces. Apunta todo lo que haces durante la mañana, cuando lo tengas en una lista podrás identificar todo lo que quieres descartar (o mover para la noche anterior, por ejemplo) y todo lo que quieres mantener. Obviamente, habrá hábitos como desayunar que tienen que estar sí o sí, pero identificar todo lo positivo que ya hacemos nos ayudará a animarnos para empezar con la nueva rutina.
Después, y con la lista de los hábitos que quieres mantener, apunta todo aquello que quieras implementar durante tus mañanas y ponlo en un orden, no solo lógico, sino cómodo para ti. Hay gente que prefiere desayunar antes de arreglarse para ir a trabajar o hacer ejercicio, tienes que pensar que las rutinas si no están adaptadas a ti serán más difíciles de seguir.
Cuando tengas tu rutina configurada ¡lo único que te queda es empezar! Hazlo poco a poco, si es necesario implementando cada día o cada dos días una sola cosa de la lista hasta que te acostumbres. Empezar de forma progresiva hará que seas más consistente, que veas resultados muy fácilmente y así tampoco te abrumará el cambio radical.
Hábitos que no pueden faltar en las rutinas de mañana
Si no sabes qué hábitos añadir a tu rutina diaria para sentirte mejor, estar más activo o simplemente para evitar esos malos hábitos que repetías sin cesar; hemos hecho una lista de una serie de actividades que consideramos no pueden faltar en ninguna rutina de mañana por diversos motivos. Sigue leyendo para descubrir cuáles son y por qué.
Hacer la cama

Puede parecer una tontería, pero hacer la cama es un hábito simple, fácil de seguir y que puede hacerte sentir muy bien. Pero, ¿por qué? Pues por muchas razones. En primer lugar, hace que tu espacio vital este (y al final y al cabo también tu mente) más ordenado y hace que mantengas una buena higiene del sueño.
Beber un vaso de agua

Todos conocemos los beneficios de beber agua y mantenerte hidratado durante el día tiene que ser un hábito indispensable, pero beber un vaso de agua por la mañana puede ser más beneficioso de lo que piensas. Para tu piel aporta antioxidantes, favorece la digestión de tu desayuno y al activar una serie de reacciones químicas vitales del organismo hace que tu cuerpo y tu mente se activen más rápidamente.
No mires el móvil conforme te levantes

Ya lo habrás escuchado otras veces, pero coger el móvil conforme te levantas no es un buen hábito. Cada vez que nos pegamos a la pantalla de nuestro móvil (sobre todo tras haber estado bastante tiempo sin cogerlo) abarrotamos nuestra mente de un mar de estimulación e información que muchas veces es inútil. Los móviles, por muy pequeños que sean, tienen un gran poder para provocar estrés por la cantidad de estímulos que envía: notificaciones, información bancaria, mensajes de texto que crees tener que contestar inmediatamente, etcétera. Y no solo eso, sino que también te engancha, pues la mayoría de gente en el momento en el que lo coge y hace cualquier cosa con él, se queda enganchada durante bastante rato.
Hacer ejercicio o meditar

Hacer algún tipo de actividad física puede ser muy beneficioso para empezar el día con energía, además de activar tu cuerpo y despejar tu mente. Da igual que sean solo 15 minutos, que elijas meditar en vez de salir a correr o que lo hagas en el gimnasio o en casa, el caso es mantener en movimiento tu cuerpo para empezar mejor el día.
Dedicar tiempo a arreglarse

Dedicar unos minutos a ti mismo puede ayudarte a sentirte mejor. Planear, por ejemplo, una rutina de limpieza facial puede no solo ayudar a cuidar tu piel sino también ser “tu momento de autocuidado” y darte un empuje de energía para empezar el día sin estrés tener.
Dedicar unos minutos a escribir

Dedicar unos minutos durante la mañana a escribir tus pensamientos, cómo te sientes, las cosas que tienes que hacer... ¡Lo que sea! Puede ser MUY beneficioso, puesto que no solo te ayudará a ordenar tus ideas, sino a empezar la mañana siendo consciente de cómo te sientes y reflexionando. Por la noche o días después, puedes leer esas anotaciones para hacer balanza y meditar sobre aquello que has conseguido y mejorado.
Preparar un buen desayuno

Al igual que beber un vaso de agua tras no haber ingerido ningún líquido durante la noche es muy beneficioso para nuestro organismo, tomar un buen desayuno tras 8-9 horas de descanso es fundamental. Puedes comer más o menos, pero tiene que ser un desayuno saludable, que no sea pesado y que te aporte los suficientes nutrientes para sobrellevar mejor la mañana hasta la hora de almorzar o comer.
Revisar tu lista de cosas que hacer

Si para ti las mañanas son el momento más productivo del día y, por ello, tu momento perfecto para trabajar, lo mejor que puedes hacer antes de comenzar con tu jornada es revisar tu lista de tareas. Empezar revisando qué tienes que hacer durante la jornada, las tareas pendientes y priorizando aquello que consideres más importante hará no solo que te organices mejor la mañana, sino que planifiques a largo plazo y que lleves todo al día.



