Resiliencia, ¿qué es y cómo desarrollarla en tu vida?

Resiliencia: Un chico con una sola pierna escala una pared de obstáculos

¿Conoces quién fue Frida Kahlo?

Frida está considerada como una de las pintoras más grandes de su tiempo. Su obra adorna hoy las salas de importantes museos y su figura es un ícono de transgresión y feminismo. Sin embargo, pocos conocen la historia detrás de su rimbombante éxito.

Proveniente de una familia de artistas, a los 6 años sufrió poliomielitis, una enfermedad que le dejó la pierna derecha más corta que la izquierda y algunos problemas para caminar bien. Eso no impidió que fuese una niña activa y se interesase por el deporte y otras aficiones. Sin embargo, a los 18 años otro evento trágico ocurrió en su vida.

El autobús en el que viajaba Frida tuvo un accidente y sufrió fracturas en varios huesos y lesiones en la espina dorsal. Debido a ello tuvo que someterse a 32 cirugías, usar 25 corsés diferentes para corregir su postura y soportar un enorme sufrimiento que la acompañó a lo largo de toda su vida. Fue precisamente durante esa época que comenzó a pintar para evadirse de esa realidad. De ahí que en muchos de sus cuadros más conocidos pueda apreciarse el sufrimiento y el dolor de esos años, aunque también se refleja una inmensa pasión por la vida.

Poco después conoció a Diego Rivera, su gran amor, con quien vivió una relación tormentosa y tres embarazos que terminaron en abortos. En sus últimos años de vida, sus dolores físicos se agudizaron al punto de que tuvieron que amputarle una parte de su pierna derecha. Un escenario dramático, como el resto de su vida, con el que Frida aprendió a lidiar a través de sus obras porque, a pesar de todas sus desventuras, nunca perdió la ilusión por vivir y seguir adelante. Un auténtico ejemplo de lo que hoy conocemos como resiliencia.

¿Qué es la resiliencia?

En el ámbito de la Psicología, la resiliencia no es más que la capacidad para afrontar eventos estresantes y/o traumáticos, superarlos y salir fortalecidos de ellos. Según la Asociación Americana de Psicología “la resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, tragedia, amenaza, o fuentes de tensión significativas, como problemas familiares o de relaciones personales, problemas serios de salud o situaciones estresantes del trabajo o financieras. Significa “rebotar” de una experiencia difícil, como si uno fuera una bola o un resorte”.

Y es que, a diferencia de lo que muchos creen, la resiliencia no se reduce a superar un evento difícil para recuperar el equilibrio anterior, sino que también conlleva un cambio transformador que encierra un aprendizaje y conduce al crecimiento personal. La persona resiliente no solo se limita a lidiar con los obstáculos, sino que va un paso más allá y utiliza lo que ha aprendido para su propio desarrollo, convirtiéndose en alguien más sabio y fuerte.

Por supuesto, ser resiliente no significa ser inmune al sufrimiento, a las condiciones difíciles del entorno o al dolor emocional, la tristeza o la angustia. Significa que, a pesar de las circunstancias se es capaz de mantener un cierto equilibrio emocional que permite afrontar el evento sin venirse abajo ni poner en peligro el funcionamiento cotidiano. Una habilidad que en realidad no es extraordinaria, sino que todos podemos aprender a desarrollar.

¿Cómo te ayuda la resiliencia?

La resiliencia es una habilidad esencial que todos deberíamos desarrollar en nuestras vidas. No nos hará invulnerables a los problemas y situaciones difíciles, pero nos ayudará a lidiar con ellas de una mejor manera y a encontrar la fuerza interior, la voluntad y persistencia que llevamos dentro. Esto a la vez que aumenta las probabilidades de sobreponernos a tiempos difíciles ya que refuerza nuestra autoconfianza y nos ayuda a recomponer los pedazos rotos para reinventarnos y poder seguir adelante.

La resiliencia también nos permite conferir un significado a lo que nos sucede y sacar un aprendizaje que nos ayude a utilizar ese dolor o sufrimiento para crecer como personas. Una lección que podemos usar para reinventarnos y/o para solucionar otros eventos estresantes y/o traumáticos. Algo que quizá no nos evite dolores de cabeza en el futuro, pero puede ayudarnos a afrontar los obstáculos de una mejor manera.

De la misma forma, la resiliencia nos ayuda a asumir la adversidad con mayor templanza y ecuanimidad, lo que nos protege de los efectos devastadores del estrés y previene la aparición de trastornos como la ansiedad o la depresión. Y también impacta de forma positiva en nuestro estado de salud físico. Al menos así lo reveló un estudio realizado en la Universidad de Stanford en el que se encontró que las personas con cáncer que afrontaban la enfermedad desde una postura más resiliente tenían una mejor evolución que quienes la asumían con impotencia y desesperación.

Porque, a fin de cuentas, como dijo convencido en una ocasión el psiquiatra austríaco Viktor Frankl, quien fue además un superviviente de los campos de exterminio nazis en Theresienstadt y Auschwitz, “el hombre que se levanta es aún más fuerte que el que no ha caído”.

7 claves para aprender a ser más resiliente

Resiliencia: una flor amarilla brota entre las piedras

La resiliencia no es una habilidad innata, sino que la vamos desarrollando a medida que maduramos y tenemos que enfrentarnos a las adversidades de la vida. Afortunadamente no es necesario esperar a que ocurran eventos estresantes y/o traumáticos para desarrollar esta capacidad ya que existen diferentes claves que puedes implementar en tu día a día para fomentar la resiliencia.  

  1. Acepta el cambio como parte de la vida. En la vida no todo sale como esperamos o planeamos. Antes o después las cosas se torcerán y te encontrarás ante un obstáculo que superar. Las personas resilientes son conscientes de ello, aceptan que la vida está llena de cambios e imprevistos y los asumen con naturalidad.
  2. Evita ver las crisis como obstáculos insuperables. Si quieres ser más resiliente, antes debes aprender a ver las crisis como etapas transitorias en la vida. Ser consciente de que a veces habrá obstáculos en el camino y problemas por solucionar no solo te ayudará a no ahogarte en un vaso de agua, sino que te mantendrá con la vista puesta en el futuro.
  3. Crea relaciones interpersonales sólidas. Las personas resilientes se caracterizan por contar con un grupo de apoyo sólido, amigos, familiares o conocidos con los que pueden contar cuando las cosas no van bien. Por tanto, si quieres tener un hombro amigo cuando más lo necesites, empieza a cultivar las relaciones interpersonales desde ahora.
  4. Toma acción, sé proactivo. En lugar de lamentarte por la leche derramada, piensa en cómo puedes solucionarlo y seguir adelante. Las personas resilientes saben que los problemas no se resuelven solos, por eso afrontan las dificultades y trazan un plan de acción, en vez de escapar de ellas.
  5. Mantén la perspectiva. Incluso cuando te enfrentes a un evento doloroso y traumático, intenta analizar la situación como parte de un contexto más amplio y con una perspectiva a largo plazo. Evita sobredimensionar los problemas y sus consecuencias, en su lugar, intenta buscar la parte positiva o, al menos, lo que puedes aprender.
  6. Cultiva una visión positiva de ti mismo. Contar con una autoconfianza a prueba de balas no te evitará el dolor o tener que afrontar los problemas, pero te brindará la fuerza que necesitas para enfrentar cualquier adversidad. Cuando crees en ti mismo y tus habilidades, es mucho más sencillo encontrar una solución a los problemas y seguir adelante.
  7. Sé optimista. Abrazar la positividad y mantener una actitud optimista tampoco resolverá los problemas, pero puede influir en tu estado de ánimo y ayudarte a solucionar las adversidades con mayor facilidad. Por tanto, intenta visualizar lo que deseas, focaliza los aspectos positivos a tu favor y ve a por todas.

 

Por último, ten en cuenta que ser resiliente no significa luchar contra vientos y mareas incansablemente. Hay veces en las que también necesitarás tomarte un tiempo para descansar, expresar lo que sientes y recomponerte. Y no pasa nada, también es parte del proceso de crecimiento. Cuidar de ti mismo y dedicar tiempo para divertirte y relajarte te ayudará a recuperar las fuerzas y te permitirá estar mejor preparado para cuando la adversidad toque a la puerta.

Imagen de Yiana Delgado

Yiana Delgado

Soy psicóloga de profesión, escritora por pasión e incansable aprendiz en mi tiempo libre. Durante más de cinco años concilié estudio e investigación en el apasionante mundo de las Neurociencias. Con la ilusión de poder ayudar a más personas, me convertí en divulgadora científica y durante dos años compartí mis conocimientos sobre psicología y crecimiento personal en la radio. Tras descubrir mi vocación por la escritura, me propuse seguir ayudando a las personas a comprenderse mejor y alcanzar la vida que anhelan a través de los medios de comunicación escritos. Ahora, con más de una década de experiencia a mis espaldas, continúo promoviendo espacios de cambio y reflexión basados en el conocimiento científico.

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