Para la mayoría de las personas el inicio del año representa una nueva oportunidad para recomenzar. Por eso, es común que nos tracemos una lista de objetivos que nos acerquen un poco más a nuestros sueños y metas. Sin embargo, ¿cuántas veces has reutilizado los objetivos de años anteriores con la vista puesta en el futuro y/o has desempolvado alguno del baúl de los recuerdos? Se trata de una práctica bastante común que resulta totalmente válida si aún sigues teniendo esas metas. El problema es que muchas veces reutilizamos objetivos que, aunque pueden ser beneficiosos para nosotros en algún sentido, en realidad ya no están en sintonía con la persona en la que nos hemos convertido.
¿Por qué es importante reevaluar tus objetivos con regularidad?
Las personas cambiamos con el paso de los años. Y con nosotros cambian nuestras metas. Ello explica por qué es posible que aún atesores algún sueño de la infancia o la juventud, pero lo más probable es que muchas de esas metas hayan dejado de ser importantes para ti y, en su lugar, te ilusionen nuevos retos. Es totalmente normal. Nuestros intereses, nuestra visión de la vida y lo que queremos va cambiando a medida que pasa el tiempo. Y no pasa nada por ello. El problema viene cuando nos resistimos a reinventar nuestros objetivos para adaptarnos a la persona que somos ahora.
Aferrarnos a antiguas metas con las que ya no nos sentimos identificados puede convertirse en un obstáculo que nos impide seguir creciendo como personas y convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. A largo plazo, perseguir objetivos en los que ya no creemos puede conducirnos a vivir una vida que en realidad no queremos y que perpetuamos solo porque nos sentimos presionados por las personas de nuestro entorno o tenemos vergüenza de admitir que hemos cambiado de idea.
Nadie dijo que comunicar a la familia y amigos más cercanos que abandonas tu sueño de ser médico o artista para dedicarte a la informática o el mundo de la publicidad sea fácil. Tampoco lo es incluso si se trata de objetivos más “banales” como dar marcha atrás en tu idea de convertirte en vegano o leer un libro a la semana ya que, a fin de cuentas, es una manera de aceptar que hemos “fracasado”. Sin embargo, el verdadero fracaso en realidad consiste en seguir invirtiendo tiempo y energía en perseguir objetivos que ya no te hacen feliz.
Por eso, es importante que cada cierto tiempo tomes una pausa para reflexionar hacia dónde te están llevando tus metas. ¿Quieres llegar realmente a ese destino? ¿Te sientes feliz con lo que estás haciendo para conseguirlo? Si tu respuesta es negativa, quizá sea momento de reevaluar tus objetivos y proponerte nuevos retos que estén más alineados con quien eres y lo que quieres en esta etapa de tu vida. Esto no solo te ayudará a descubrir cuánto has cambiado, sino que te permitirá reinventarte como persona.
Deja de ser esclavo de tus objetivos, aprende a reconducirlos
Aprender a identificar las metas que ya no quieres alcanzar, sobre todo cuando se trata de objetivos que tienes desde hace mucho tiempo, no siempre es fácil. Los seres humanos solemos aferrarnos a las cosas y nos cuesta mucho dejar ir aquello con lo que una vez nos identificamos. Sin embargo, si en realidad quieres seguir avanzando en tu vida y convertirte en tu mejor versión, a veces tendrás que redirigir tus objetivos hacia lo que de verdad te importa en el momento presente. Y no hay mejor momento para hacerlo que con la llegada del nuevo año, aprovechando este nuevo comienzo para reconducir tu vida. ¿Cómo redirigir tus objetivos hacia lo que de verdad te importa de cara al nuevo año?
- Valora los pros y contras de tus objetivos
Hay metas que a primera vista pueden parecer muy prometedoras, pero cuando las analizamos desde una perspectiva más objetiva nos damos cuenta de que en realidad requieren una gran inversión de tiempo y esfuerzo. Pregúntate si los resultados en verdad valen la pena. A fin de cuentas, el mayor tesoro que tienes es tu tiempo y es importante que decidas sabiamente cómo gastarlo. Si los contras superan a los pros, quizá es momento de reconducir esa meta hacia otro destino o simplemente dejarla ir.
- Mira en quién te has convertido
Las personas cambiamos continuamente y con nosotros también cambian nuestras metas y sueños. Por tanto, mira en tu interior y pregúntate si en realidad ese objetivo sigue siendo importante para ti. ¿Sigue respondiendo a tus intereses y necesidades? ¿Continúa estando en sintonía con lo que quieres para tu vida? Si descubres que no es así, quizá sea momento de redirigirlo. De la misma manera, dedica tiempo a valorar tus nuevas aspiraciones. Solo así podrás seleccionar los objetivos que te ayudarán a cumplirlas y trazarte nuevas metas que te acerquen a tus sueños.
- ¿Dónde te ves en el futuro?
La mejor manera para descubrir si en realidad tus objetivos siguen alineados con la persona en la que quieres convertirte consiste en preguntarte dónde te ves en un futuro. Quizá te sigas viendo en el mismo lugar que hace un año atrás, pero igual ahora te ves en un destino diferente. Y no pasa nada, cambiar de dirección también forma parte de la vida. Eso sí, si tus metas actuales no te ayudarán a convertirte en la versión de ti mismo a la que aspiras, entonces quizá sea momento de dejarlas ir y plantearte otros objetivos que sí te lleven a donde quieres llegar.
- No te dejes engañar por una falsa promesa de felicidad
Las personas solemos tener una visión distorsionada de la satisfacción que nos reporta cumplir nuestras metas. Tendemos a idealizar ese momento pensando que cuando consigamos determinado objetivo seremos realmente felices. Sin embargo, en realidad la verdadera felicidad no se encuentra en el destino a donde nos dirigimos, sino que nos acompaña a lo largo de todo el camino. Por tanto, en lugar de mirar al punto de meta, céntrate en evaluar el camino que te conducirá hacia tus sueños. Si todo el esfuerzo y el tiempo invertido en ello realmente te hace feliz, vas por buen camino. Si no es así, quizá deberías replantearte ese objetivo.
- Elige tus nuevas metas
Existen muchas maneras de convertirte en la persona que quieres ser. Por tanto, si te has convertido en esclavo de tus objetivos y las metas que tienes ahora mismo ya no te motivan lo suficiente, quizá es el momento de proponerte nuevos objetivos que te ayuden a cumplir tus sueños. Renunciar a una meta no es fácil. Un estudio de la University of Zurich encontró que tomar esta decisión genera mucha incertidumbre y dispara los niveles de estrés. Sin embargo, es un riesgo que debes correr. A fin de cuentas, lo verdaderamente importante no es ir por la vida cumpliendo objetivos, sino disfrutar del camino y llegar a ser quien te propongas.
Sin duda, el año nuevo es un excelente momento para replantearte tus metas y reinventar la persona que quieres ser. Aprovecha este nuevo comienzo para valorar si en realidad vas por buen camino y, si no es así, redirige tus metas en función de tu destino final. ¡Buena suerte!
Referencias:
Brandstätter, V. et. Al. (2013) The Struggle of Giving Up Personal Goals. Affective, Physiological, and Cognitive Consequences of an Action Crisis. Personality and Social Psychology Bulletin; 39(12): 1668-1682.



