En una sociedad tan heterogénea, es normal tener opiniones diversas. De hecho, lo extraño sería que todos pensásemos igual y afrontásemos la vida de la misma manera. Y esto no es negativo, las diferencias nos ayudan a comprender perspectivas distintas a las nuestras, nos muestran otras formas de hacer las cosas y pueden convertirse en el motor impulsor del cambio.
Sin embargo, no siempre somos conscientes de esta realidad y a veces, discutir un tema desde puntos de vista diferentes puede conducirnos a un túnel sin salida. Y es que para la mayoría de nosotros, la confrontación de opiniones sigue siendo una de nuestras asignaturas pendientes. La buena noticia es que existe una manera de expresar nuestras ideas, deseos y necesidades al tiempo que escuchamos las de los demás desde una postura mucho más abierta: la comunicación asertiva.
¿Qué se entiende por comunicación asertiva?
La comunicación asertiva es una forma de comunicación a través de la cual defendemos nuestros derechos personales y expresamos lo que pensamos y sentimos sin herir los sentimientos de las personas que nos rodean, pero sin someternos a su juicio. Básicamente, es una manera de reafirmarnos como personas sin dañar a los demás. En la práctica, una persona asertiva es aquella que es capaz de expresar sus opiniones de una manera abierta y sin miedo y que, al mismo tiempo, respeta a quienes les rodean y busca una solución adecuada para los conflictos que puedan surgir.
¿Qué distingue a una persona asertiva? En primer lugar, su capacidad para defender sus derechos, su derecho a ser tratado con respeto y dignidad, a tener opiniones propias, a ser independientes y tomar decisiones libremente. En segundo lugar, su habilidad para expresar sus necesidades, sentimientos y criterios de una manera clara y sencilla. Y, en tercer lugar, su destreza para escuchar atentamente a los demás y ser empático, poniéndose en el lugar de las otras personas.

Una persona asertiva evita hacer reproches personales, atacar a las otras personas o recurrir a información sensible que pueda herir o desacreditar a los demás. Al mismo tiempo, no permite que las otras personas les manipulen o abusen de ellos. Y, cuando se encuentra ante un conflicto, intenta encontrar una solución adecuada y aportar críticas constructivas que fomenten el cambio tanto personal como ajeno.
Las 3 dimensiones de la comunicación asertiva
La comunicación asertiva va más allá de exponer nuestras ideas e intentar respetar las opiniones de los demás. Se trata de transmitir nuestra postura de manera coherente, haciendo coincidir los que decimos y cómo lo decimos. Por eso, no solo es importante el discurso sino también el lenguaje corporal y paraverbal.
Comunicación verbal
Normalmente no le prestamos mucha atención a las palabras que usamos, pero en realidad tienen un enorme impacto no solo en nosotros sino también en las personas a las que van dirigidas. Hay palabras como “imposible”, “nunca”, o “fracaso” que pueden tener una connotación negativa mientras que otras como “éxito” o “querer” reflejan positivismo. Por eso, en la comunicación asertiva el discurso y la elección adecuada de las palabras cobran gran importancia.
Comunicación paraverbal
¿Sabías que el tono que utilizas al hablar puede reforzar o debilitar tu discurso? Utilizar un tono demasiado débil puede restarle importancia a lo que dices mientras que emplear un tono muy fuerte puede resultar violento. Las personas asertivas lo saben, por eso suelen cuidar los elementos no verbales de la voz, como la intensidad, el timbre y el tono que utilizan al hablar con los demás.
Comunicación no verbal
Las señales que transmites con tus gestos mientras hablas también refuerzan o debilitan lo que dices. De la misma manera que gesticular demasiado puede ser señal de nerviosismo, sonreír mientras hablas puede transmitir una sensación de paz y tranquilidad al interlocutor. Por eso, en la comunicación asertiva es importante cuidar el lenguaje no verbal y adoptar una postura corporal relajada, mantener el contacto visual en todo momento y una expresión calmada.
Claves para lograr una comunicación asertiva
A muchas personas les enseñan a ser asertivos desde la infancia, otras aprenden a medida que maduran. En cualquier caso, se trata de una habilidad social que puede aprenderse en cualquier etapa de la vida. Nunca es tarde para empezar a defender nuestro espacio personal y respetar el ajeno. Sin embargo, la asertividad no es algo que se desarrolla de la noche a la mañana, es una habilidad que se entrena.
Sin duda, uno de los pasos fundamentales consiste en aprender a gestionar tus emociones, ya que una persona que se deja llevar por sus estados emocionales difícilmente podrá adoptar una actitud asertiva ante un conflicto. Si quieres ser una persona asertiva también tendrás que aprender a decir “no” cuando algo no te apetece y decir “sí” sin miedo a las críticas.
Si eres de las personas a las que les cuesta decirlo, puedes practicar tu discurso delante del espejo como si de un guion se tratase, una oportunidad para educar tu lenguaje extraverbal. Y, si quieres ir un paso más allá, también existen algunas herramientas prácticas que pueden ayudarte a mantener una comunicación asertiva, especialmente cuando te relacionas con personas difíciles.
3 técnicas de comunicación asertivas realmente útiles en la práctica
- Disco rayado. En la sociedad en la que vivimos, la mayoría de las personas no están dispuestas a aceptar nuestras ideas a la primera, de hecho, lo más común es que nos intenten imponer sus puntos de vista continuamente. En estos casos, la técnica del disco rayado se puede convertir en tu mejor aliada. Se trata de repetir una y otra vez tu opinión, pero sin perder la calma o levantar la voz. La idea es hacerle comprender a la otra persona que estás decidido a valer tus derechos.
- Banco de niebla. No podemos esperar que las personas que nos rodean acepten siempre nuestras ideas y formas de afrontar la vida. En muchas ocasiones, algunas de esas personas se negarán a aceptar nuestra realidad y nos criticarán duramente. Y, en esos momentos, la mejor manera de ser asertivo es dejar de ofrecer resistencia y evitar contraatacar a los demás, haciéndoles pensar que tiene la razón. Al final, lo más probable es que las otras personas terminen desistiendo o cediendo.
- Aserción negativa. Existen ocasiones en las que inevitablemente nos equivocamos, tomamos una decisión desacertada o tenemos una opinión equívoca de un tema determinado. Somos humanos y no pasa nada que nos equivoquemos, de hecho, los errores no son negativos, lo negativo es no aceptarlos y aprender de ellos. Sin embargo, si nos equivocamos es importante reconocer nuestro error. Aceptar que hemos errado es un signo de madurez y evidencia nuestra disposición al diálogo.
Lo que la comunicación asertiva puede hacer por ti
La comunicación asertiva es una herramienta excelente para mejorar las relaciones interpersonales y estrechar vínculos, ya sea en el plano personal o laboral, al tiempo que nos permite expresarnos de manera más eficaz y defender nuestro punto de vista. También nos permite reafirmarnos y convertirnos en personas más flexibles y abiertas a las ideas y formas de pensar diferentes. Sin embargo, estas no son sus únicas ventajas. Convertirte en una persona asertiva puede ayudarte a:
- Estimular tu autoestima y reforzar tu autoconfianza.
- Ser más auténtico y coherente con lo que dices y haces.
- Combatir los miedos y temores que te impiden mostrarte tal cual eres.
- Liberar una gran carga cognitiva, al no tener que esconderte tras un telón.
- Controlar el estrés, sobre todo si tiendes a asumir demasiadas responsabilidades porque no sabes decir “no”.
- Evitar problemas y conflictos a largo plazo que puedan alejarte de las personas que te importan.
- Enseñar nuevas formas de pensar y afrontar la vida a quienes te rodean.
Obviamente, todo comienza por un primer paso. Convertirse en una persona asertiva requiere mucho esfuerzo y, sobre todo, paciencia. Sin embargo, a medida que vayas cambiando la forma en la que te relacionas con los demás y contigo mismo, comenzarás a notar sus beneficios.



