Profecía autocumplida, cuando tus creencias se hacen realidad

Profecía autocumplida: alguien mira el mundo a través de una lente

No vemos el mundo como es, sino como somos. Nuestra realidad es subjetiva. Todo lo que sucede lo percibimos a través del prisma de nuestras creencias, estereotipos, conocimientos, expectativas, fracasos y decepciones. Esto nos permite formarnos rápidamente un criterio de un fenómeno, suceso o persona, pero también hacernos una idea de cómo evolucionará en el tiempo. Sí, todos somos capaces de predecir el futuro, al menos en cierta medida, y también de influir en él. Es lo que se conoce en el ámbito de la Psicología como profecía autocumplida.

¿Qué es la profecía autocumplida en Psicología?

Estrechamente relacionado con el “efecto Pigmalión”, la profecía autocumplida es un fenómeno tan interesante como inquietante, aunque no hay nada de místico en ello. Propuesta hace varias décadas por el sociólogo estadounidense Robert Merton, hace referencia a los pensamientos predictivos que, una vez creados, son en sí mismos la causa de que se hagan realidad. Dicho en palabras más sencillas, se trata de aquellas creencias o predicciones que terminan cumpliéndose debido a que actuamos en consonancia para que así sea.

A diferencia del “efecto Pigmalión”, que hace referencia a las creencias que tenemos sobre el comportamiento o rendimiento de los demás, en el caso de la profecía autocumplida somos nosotros mismos el objetivo de nuestras predicciones. De esta manera, una vez que damos forma a esa profecía, condicionamos nuestro comportamiento para ajustarlo a lo que creemos, de manera que nuestras expectativas terminan cumpliéndose.

¿Cómo funcionan las profecías autocumplidas?

Imagina que tienes un pequeño negocio. Has puesto todo tu empeño, tiempo y dinero en él y, poco a poco, comienza a dar sus frutos. Cada mes obtienes algunos beneficios que utilizas para seguir invirtiendo en el negocio. Sin embargo, un día ves en las noticias que la economía se está adentrando en una gran crisis. Te preocupas, temes que tu negocio quiebre y termines sin trabajo ni ahorros en los próximos meses.

Por eso, al mes siguiente en lugar de invertir los beneficios en tu negocio, los guardas en una cuenta de ahorros. Después de unos meses, tu negocio ha parado de crecer al no recibir más inversiones. Poco después, el impacto de la crisis económica hace que pierdas cada vez más clientes y tu negocio comienza a irse a pique. Pero, no pasa nada, ¡aún te quedan los ahorros que guardabas para cubrirte las espaldas! ¿Seguro? Con la inflación, ese dinero se ha devaluado. Ahora no tienes negocio, ni dinero.

Pues bien, así es como funciona la profecía autocumplida. Nuestras expectativas o creencias sobre la realidad y/o los resultados hacen que modifiquemos nuestro comportamiento en función de lo que esperamos, lo cual no solo influye en nuestra implicación o compromiso con los proyectos que emprendemos, sino también con las decisiones que tomamos y la imagen que transmitimos al resto de las personas.

De esta manera, sin darnos cuenta, estamos contribuyendo con nuestras conductas y actitudes a que nuestra creencia original se haga realidad. Así, una expectativa que, al inicio, era solo una de las tantas otras alternativas posibles termina convirtiéndose en nuestra realidad. Nosotros lo hacemos posible.

Las 3 condiciones sine qua non de una profecía autocumplida

Mujer mirando a través de un cristal

Las profecías autocumplidas no cobran forma por arte de magia. El mecanismo que reside en la base de este fenómeno se fundamenta en varios factores, pero sobre todo depende de nuestra convicción a tener un determinado resultado. Esto es lo que hace que nuestro comportamiento se vaya modificando y nuestros esfuerzos y compromiso varíen. Sin embargo, no es lo único a tener en cuenta. Según Robert Merton, para que una profecía autocumplida ocurra también es necesario:

  • Tener una creencia falsa sobre una persona o un evento
  • Modificar el comportamiento para que encaje con esa creencia
  • Un resultado final que confirme la creencia

El sesgo de confirmación, la distorsión cognitiva tras la que avalamos nuestras profecías

La profecía autocumplida no suele llegar sola, a menudo viene acompañada del sesgo de confirmación. Se trata de la tendencia a prestar atención y reforzar los datos que confirman nuestras creencias mientras restamos valor e importancia a aquellos que la desmienten o ponen en entredicho. Básicamente, el sesgo de confirmación es aquel que nos conduce a interpretar información o pruebas ambiguas a favor de nuestra postura.

El problema es que al ser víctimas de este sesgo terminamos cerrándonos a nuevas ideas o formas de ver las cosas diferentes a nuestra postura. Esto no solo puede hacer que nos equivoquemos en las interpretaciones que realizamos, sino también que nos estanquemos detrás de nuestras creencias. Y de ahí a que se cumplan nuestros peores pronósticos, solo hay un paso.

¿Cómo evitar que nuestras peores profecías se cumplan?

Planificar tu futuro sobre la base de unas profecías distorsionadas puede causarte muchos fracasos, problemas y sufrimiento. Esto porque no estarás reaccionando a lo que ocurre en la realidad, sino a la imagen subjetiva que te has formado en la mente. Lo más probable es que esto te haga tomar malas decisiones y a asumir comportamientos desadaptativos que te sumirán en un círculo vicioso de negatividad. ¿Cómo salir de ese bucle y evitar que tus peores profecías se cumplan?

  1. Identifica tus creencias limitantes

El primer paso para evitar las profecías autocumplidas consiste en identificar las creencias que le han dado forma. Reflexiona sobre los motivos que te han llevado a tomar una decisión o a actuar de una manera determinada. ¿Por qué crees que actuaste de esa manera? ¿Qué te condujo a tomar esa decisión y no otra?

Asimismo, analiza la evidencia. Seguramente encontrarás muchas razones que respalden tus creencias, pero ¿son lo suficientemente sólidas? Pregúntate si en realidad sustentan tu postura o si las estás utilizando para reforzarla. Examina también la evidencia en contra. ¿Es lo suficientemente válida como para echar por tierra tus argumentos? Ganar claridad en cuanto a los hechos que fundamentan o no tus creencias, te ayudará a ser más objetivo.

  1. Presta atención a tus pensamientos y lenguaje

La mayoría de las veces no somos conscientes de las profecías que hacemos. Sin embargo, estas cobran forma a través de nuestros pensamientos y, sobre todo, en las palabras que utilizamos. Por eso, una buena manera de detectar las creencias distorsionadas consiste en prestar atención a las ideas que se cruzan por nuestra mente y el lenguaje con el que nos hablamos a nosotros mismos y el que utilizamos con el resto.

Evita los pensamientos o palabras negativas que te restan valor como persona. En su lugar, elige cambiarlos por términos que sean más positivos y optimistas. Esto no hará que tu futuro cambie por arte de magia, pero puede ayudarte a vislumbrar nuevas oportunidades y formas de hacer las cosas, el primer paso para comenzar a tomar mejores decisiones.

  1. Mira el mundo a través de otros cristales

No podemos deshacernos del cristal a través del cual vemos el mundo, pero sí elegir el prisma más conveniente. Por tanto, cambia el cristal oscuro que te hace ver la vida con negatividad y pensar que el universo entero conspira en tu contra por un cristal que te permita sentirte más satisfecho, que te ayude a conseguir tus objetivos y te permita ver oportunidades allí donde otros solo ven problemas.

Elige un cristal que te empodere y saque a la luz tu mejor versión. Un cristal que te permita ver los obstáculos, pero también las ventajas que te aguardan en tu camino. Obviamente, no se trata de caer en un positivismo tóxico, sino de aprender a apreciar los aspectos positivos que existen para desarrollar una visión más completa y realista de lo que sucede a tu alrededor.

Imagen de Yiana Delgado

Yiana Delgado

Soy psicóloga de profesión, escritora por pasión e incansable aprendiz en mi tiempo libre. Durante más de cinco años concilié estudio e investigación en el apasionante mundo de las Neurociencias. Con la ilusión de poder ayudar a más personas, me convertí en divulgadora científica y durante dos años compartí mis conocimientos sobre psicología y crecimiento personal en la radio. Tras descubrir mi vocación por la escritura, me propuse seguir ayudando a las personas a comprenderse mejor y alcanzar la vida que anhelan a través de los medios de comunicación escritos. Ahora, con más de una década de experiencia a mis espaldas, continúo promoviendo espacios de cambio y reflexión basados en el conocimiento científico.

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