A menudo relacionamos los problemas emocionales con las personas “débiles” o con poca fuerza de voluntad. Creemos que estas alteraciones solo afectan a quienes van por la vida demasiado estresados, han sufrido un trauma o llevan sobre sus hombros una enorme carga psicológica. Sin embargo, lo cierto es que todos somos vulnerables a sufrir un problema emocional. Se estima que una de cada cuatro personas sufrirá una alteración emocional a lo largo de su vida, por lo que es probable que en algún momento tú o alguien cercano tenga que lidiar con un problema del estado de ánimo. Te contamos qué son los problemas emocionales, cómo identificarlos y algunas claves para superarlos.
¿Qué son los problemas emocionales?
Los problemas emocionales hacen referencia a una alteración en el adecuado equilibrio emocional que influye en el desempeño cotidiano de la persona, así como en sus relaciones sociales. En otras palabras, son alteraciones del estado de ánimo, que pueden ser más o menos intensas, y que puedan afectar en mayor o menor medida las diversas áreas en las que se desenvuelve una persona, desde su rendimiento académico y profesional hasta su capacidad para relacionarse con quienes le rodean o para disfrutar de la vida.
Contrario a lo que creen muchos, los problemas emocionales no son un producto de la “falta de carácter” o una escasa fuerza de voluntad, sino que son una alteración multifactorial en la que intervienen desde las características de personalidad, la educación y la cosmovisión del mundo hasta el grado de madurez o incluso, factores neuroquímicos. Por lo general, aparecen de forma lenta y paulatina, por lo que las personas no suelen percatarse de que tienen un problema hasta que los síntomas ya se han instaurado y empiezan a cobrarles una alta factura psicológica.
Los problemas emocionales más comunes
Vale destacar que los problemas emocionales no hacen referencia a un único estado, sino que engloban diferentes condiciones que se manifiestan con diferente intensidad en la vida cotidiana de quienes los sufren. Estos son algunos de los problemas emocionales más frecuentes que pueden afectarnos a todos.
- Represión emocional. A veces podemos reprimir las emociones que sentimos, ya sea para evitar ser juzgados o porque no sabemos expresarlas. Ocurre, por ejemplo, cuando evitamos llorar la pérdida de alguien querido para no mostrar nuestra debilidad o cuando contenemos la ira con nuestro jefe para evitar que nos despida.
- Negación emocional. Hace referencia a un fenómeno en el cual nos negamos a aceptar lo que sentimos. Sucede, por ejemplo, cuando ignoramos involuntariamente las emociones que evocan el diagnóstico de una enfermedad terminal o una ruptura sentimental con el objetivo de evitar el dolor que nos inflige.
- Estancamiento emocional. Hay ocasiones en las que las emociones pueden enquistarse en nuestro interior, impidiéndonos avanzar. Es lo que ocurre cuando nos quedamos anclados en una emoción asociada a un evento del pasado, como la tristeza que sigue evocando un trauma infantil o un evento de la juventud que no se ha superado.
- Hiperreactividad emocional. Consiste en reaccionar de manera excesiva ante determinadas circunstancias que no ameritan ese tipo de respuesta. Puede ocurrir, por ejemplo, cuando volvemos estresados del trabajo a casa y nuestro hijo nos pide jugar de manera insistente, haciendo que perdamos la compostura y le respondamos a gritos.
- Conflicto emocional. Se trata de un estado en el que luchamos contra nuestras propias emociones porque creemos que no deberíamos sentirlas o, al menos, no de esa manera. Ocurre cuando nos atrae alguien que racionalmente no nos cae bien o cuando odiamos nuestro trabajo, pero en cambio somos felices con la remuneración económica que nos aporta.
- Pobre gestión emocional. No saber gestionar las emociones es, sin duda, uno de los problemas emocionales más comunes. Sucede cuando una persona tiene muy poca tolerancia a la frustración y pierde los estribos porque las cosas no han salido como esperaba o cuando es incapaz de tomar decisiones trascendentales en su vida porque el miedo la inmoviliza.
- Frialdad emocional. La frialdad emocional es un problema que aparece sobre todo en las personas que han sido heridas o traicionadas en el pasado y crean una especie de coraza para protegerse del mundo exterior. Puede notarse en quienes, tras una ruptura sentimental, niegan establecer un vínculo emocional estable con otra pareja.
¿Por qué surgen los problemas emocionales? Sus principales causas
Los problemas emocionales no obedecen a una única causa, sino que son multifactoriales. En este sentido, la genética y la herencia suelen desempeñar un rol importante. Se conoce que las personas que tienen familiares con problemas emocionales tienen mayores probabilidades de desarrollarlos, de la misma manera que poseen un riesgo más elevado de transmitirlos a sus hijos. Sin embargo, los genes no son los únicos responsables.
La bioquímica que rige el cerebro también puede incrementar la vulnerabilidad a sufrir problemas emocionales en los adultos. Un estudio realizado en la Universidad de Cambridge encontró que las personas con bajos niveles de serotonina, cuya función principal consiste en regular el estado de ánimo, tienen un riesgo mayor a tener dificultades para regular sus emociones. Asimismo, quienes poseen altos niveles de cortisol, la hormona del estrés, tienen mayores probabilidades de tener una pobre gestión emocional o reprimir sus emociones.
De la misma manera, las personas pesimistas, con una baja autoestima, una autovaloración inadecuada o que son muy inseguras tienen un riesgo mayor a sufrir problemas emocionales en algún momento de la vida, ya que tienen dificultades para gestionar sus emociones. Haber sido víctima de un evento traumático o sufrir estrés mantenido también puede incrementar tus posibilidades de desarrollar un problema emocional.
¿Cómo identificar un problema emocional? Síntomas de los problemas emocionales
Identificar los problemas psicológicos y emocionales suele ser una tarea compleja ya que a menudo el malestar es impalpable y va cobrando fuerza de forma paulatina con el paso del tiempo. De hecho, muchas de las personas que los sufren apenas se dan cuenta de que tienen un problema, al menos hasta que empiezan a aparecer las primeras consecuencias. En otros casos, son conscientes de que algo no va bien pero no saben qué les sucede, lo cual puede ser muy peligroso porque cuando vienen a darse cuenta el problema se ha enquistado.
Por eso, es importante mantenerse atento a los principales signos que pueden desvelar que algo no va bien. ¿Cómo identificar los problemas emocionales en adultos? Sin duda, el signo más evidente de que sufres un problema emocional es la existencia de un malestar temporal o permanente que te impide sentirte cómodo y/o comportarte de manera natural. Sin embargo, esta no es la única señal que puede alertarte, he aquí otros síntomas comunes.
- Te sientes inestable emocionalmente.
- Sufres estados eufóricos o de tristeza de manera súbita.
- Te resulta difícil controlar tus emociones.
- Eres incapaz de expresar de manera asertiva lo que sientes.
- Lo que sientes te hace daño.
- Te cuesta lidiar con la frustración y te enfadas con facilidad.
- Te sientes inseguro emocionalmente.
- Tus emociones te impiden seguir adelante.
- Notas cambios en tus hábitos y rutinas.
- Sufres trastornos gastrointestinales, musculares o de otra índole que no tienen explicación aparente.
En estos casos, acudir a un psicólogo puede ser una buena manera de descubrir qué está sucediendo en tu interior y ponerle nombre al malestar que te acompaña. Este profesional cuenta con los recursos y habilidades necesarios para evaluar y diagnosticar qué te sucede y proponerte el tratamiento más adecuado para tu caso.
¿Cómo los problemas emocionales pueden afectar tu salud y vida cotidiana?
No hay dudas de que los problemas emocionales tienen un impacto negativo en el bienestar psicológico de quienes lo padecen. Sin embargo, lo que muchos no saben es que también pueden afectar la salud física. ¿Sabías que las personas que reprimen sus emociones son más propensas a experimentar problemas cardiacos? Así lo reveló una investigación realizada en la Kermanshah University of Medical Sciences.
De la misma manera, se conoce que este tipo de alteraciones puede afectar a tu sistema inmunitario, aumentar tu riesgo de padecer diabetes, alteraciones osteomusculares, dolores de cabeza, migrañas y problemas gastrointestinales. Es lo que se conoce como psicomatización, que no es más que la manifestación a nivel físico de los problemas emocionales, la cual se produce cuando estas alteraciones no se gestionan y/o tratan de manera adecuada.
Asimismo, los problemas emocionales también pueden afectar tu vida cotidiana. Las dificultades para gestionar tus emociones asertivamente pueden repercutir de forma negativa en las relaciones con las personas que te rodean, marcando una especie de barrera psicológica, a la vez que pueden afectar tu desempeño profesional y crear un entorno de trabajo difícil de manejar. También pueden convertirse en un obstáculo para tu organización cotidiana, impidiéndote avanzar, llegar a tus tareas más importantes y cumplir tus objetivos.
¿Cómo superar los problemas emocionales?
Seamos sinceros, superar los problemas emocionales no es fácil. Sin embargo, tampoco es imposible. Eso sí, requiere de mucho compromiso y esfuerzo, ya que tendrás que responsabilizarte con tu recuperación y tomar cartas en el asunto para aprender a regular tus emociones, una condición fundamental para comenzar a sentirte mejor. No obstante, recuerda que todo gran cambio comienza por el primer paso. He aquí algunas claves que pueden ayudarte a superar tus problemas emocionales.
Acepta tus emociones, sin juzgarlas

Un error muy común consiste en rechazar o evitar las emociones que nos hacen daño, como la tristeza o la ira. Sin embargo, incluso esas emociones tienen una razón de ser, nos ayudan a procesar y lidiar con lo que sucede en nuestro entorno. Por eso, una de las claves para superar los problemas emocionales consiste en aceptar plenamente tus emociones, sin críticas ni juicios de opinión. Solo así serás capaz de aprender a gestionarlas más adelante.
Intenta comprender el mensaje que te transmiten tus emociones

Para aprender a regular nuestras emociones no basta con aceptarlas, también es importante comprender lo que estamos sintiendo y por qué nos sentimos así. Esto implica un arduo trabajo de introspección, pero te permitirá descubrir de dónde provienen los estados emocionales que te hacen daño y cómo se han gestado, el primer paso para poder gestionarlos mejor más adelante. ¿Cómo descifrar el mensaje que te transmiten tus emociones? Pregúntate por qué has reaccionado de esa manera y qué te ha llevado a sentirte así.
Presta atención a tus disparadores emocionales

Identificar tus disparadores emocionales, esos factores externos que activan en ti una reacción que no puedes controlar, es fundamental para intentar solucionar tus problemas emocionales. Esto no solo te permitirá reconocer las situaciones que te hacen daño, sino que te ayudará a detectar en tu pasado las causas de ese patrón de respuesta emocional. De esta manera, serás capaz de identificarlos para, más adelante, aprender a lidiar con ellos.
Sal de tu zona de confort emocional

Si quieres aprender a gestionar tus emociones, sal de tu zona de confort emocional y exponte a situaciones nuevas que se escapen de tu control. Así, aprenderás a lidiar con situaciones a las que no estás adaptado, a hacer frente a los reveses y contratiempos y a plantar cara a esas emociones desagradables que sueles evitar. Aprenderás a caerte y levantarte y, durante el camino, te irás convirtiendo en una persona más resiliente, tolerante y flexible.
Aprende a expresar de manera asertiva tus emociones

Aprender a expresar de manera asertiva tus emociones, sobre todo aquellas que te hacen daño es fundamental para superar tus problemas emocionales. De esta manera, no solo serás capaz de canalizar lo que sientes para que no te haga daño a ti ni a nadie de tu entorno, sino que, además, podrás experimentar las emociones más plenamente, siendo consciente de lo que sucede en tu interior.
Por último, si notas que no eres capaz de superar los problemas emocionales por tu cuenta, consulta a un psicólogo que pueda ayudarte a comprender y gestionar lo que sucede en tu interior. Buscar ayuda profesional no te hará parecer débil, sino todo lo contrario, ya que se necesita mucho valor para reconocer que necesitas apoyo para continuar tu propio camino.



