Hay personas que nos drenan la energía y nos agotan emocionalmente. Personas capaces de convertir nuestro día en un auténtico suplicio y de sacar a la luz nuestra peor versión. Seres conflictivos y difíciles de tratar en cuya compañía nos sentimos mal e incómodos. Es lo que hoy conocemos como personas tóxicas. Y, desafortunadamente, están por doquier.
Ya sea en el ámbito laboral, familiar o entre el grupo de amigos, la mayoría de nosotros hemos tenido que lidiar con personas así en algún momento de nuestras vidas. A menudo es posible cortarles el paso y sacarlas de nuestras vidas. Pero no siempre corremos la misma suerte, a veces no podemos evitarlas y nos toca aprender a lidiar con ellas. Te contamos qué puedes hacer en estos casos para no morir en el intento.
Primero lo primero, ¿cómo identificar a una persona tóxica?
Las personas tóxicas viven entre nosotros y muchas veces no somos conscientes de su presencia. Así, terminan consumiendo nuestra energía y afectando nuestra estabilidad emocional sin que sepamos cómo ha ocurrido. Por eso, el primer paso para aprender a lidiar con este tipo de vampiro emocional consiste en aprender a identificarlo. ¿Cómo hacerlo? He aquí algunos rasgos que comparten las personas tóxicas que pueden ayudarte a reconocerlas con facilidad.
- Mantienen una actitud crítica con quienes les rodean. Siempre que tienen oportunidad, critican a los demás y resaltan sus comportamientos o decisiones negativas.
- Siempre quieren ser el centro de atención. Suelen ser personas egocéntricas que disfrutan hablando de sí mismas y cuando se refieren a los demás es para criticarlos.
- Se sienten superiores al resto. Son arrogantes y creen que saben todo en la vida. Siempre buscan la oportunidad de intentar aleccionar a los demás.
- No se puede confiar en ellos. Son incapaces de guardar un secreto y, cuando “meten la pata” intentan culpar al resto, en lugar de responsabilizarse por sus propias acciones.
- A menudo infravaloran y desprecian a las personas de su entorno. Sienten envidia cuando los demás consiguen algo e intentan menospreciar sus logros.
- Carecen de empatía. Son incapaces de ponerse en el lugar de los demás e intentar comprender sus puntos de vista. Intentan siempre anteponer su experiencia de vida.
- Asumen el papel de víctimas, culpabilizando a las personas de su entorno por todo lo “malo” que les ha pasado en la vida. Se quejan continuamente y no son capaces de ver lo positivo.
- Son manipuladores natos. Les gusta controlar a los demás, e incluso, pueden llegar al chantaje emocional si con ello pueden satisfacer sus deseos y necesidades.
- Son personas pasivas y sin motivaciones. No tienen intereses, ni objetivos en la vida. No asumen riesgos ni buscan soluciones a los problemas, simplemente siguen la corriente.
- Son personas infelices, a las que les cuesta disfrutar de las pequeñas cosas en la vida y pretenden que los demás tampoco lo hagan. Se frustran con facilidad.
Si reconoces algunos o todos estos comportamientos en alguien de tu entorno, lo más probable es que estés ante una persona tóxica. No te preocupes, una vez la identifiques es más sencillo detener este tipo de comportamiento y/o impedir que te afecte psicológicamente.
¿Cómo tratar con las personas tóxicas y mantenerte a salvo de su negatividad?

Lidiar con las personas tóxicas no es fácil, sobre todo cuando se trata de alguien cercano al que estimas. Sin embargo, si te dejas llevar y caes en ese bucle de toxicidad no solo terminarás con la energía a mínimos, sino también con una visión pesimista y negativa de la vida. Afortunadamente, es posible evitar que esto suceda. Existen algunas estrategias que puedes poner en práctica para parar los pies a las personas tóxicas e impedir que su comportamiento termine contagiándote.
Establece límites
Las personas tóxicas intentarán arrastrarte siempre a su bucle de negatividad y malestar. En realidad, no buscan soluciones, solo quieren convertirse en el centro de atención y hacer catarsis emocional. Y, siempre que tengan oportunidad, intentarán manipular la situación para hacerte caer en sus garras. Por eso, es importante que aprendas a establecer límites claros y te asegures de que nunca los crucen.
Para ello, diles de manera asertiva, pero firme aquellas cosas en las que no estás dispuesto a ceder o los comportamientos que no piensas admitir. Asegúrate de que entiendan cuáles son las líneas rojas que no deben traspasar. Y mantente atento. Al menor descuido intentarán aprovecharse, por lo que debes estar siempre alerta de que esos límites no se traspasen.
Mantén la calma y evita discutir
La mejor manera de parar los pies a las personas tóxicas es recurriendo a la inteligencia emocional. Por tanto, en lugar de reaccionar de manera reactiva a sus comentarios y/o actitudes, mantén tus emociones bajo control. Si es necesario, tomate unos minutos para practicar una técnica de relajación que te permita recuperar la calma y retomar las riendas de tu mente.
En cualquier caso, evita caer en su juego. Las personas tóxicas no suelen estar abiertas a escuchar razones y aceptar nuevos argumentos, por tanto, intenta no discutir porque será en vano. Por tu equilibrio mental, es importante que aprendas a elegir qué batallas luchar y de cuáles retirarte a tiempo.
No les prestes demasiada atención
Las personas tóxicas necesitan ser el centro de atención, por lo que harán lo que esté en sus manos para conseguirlo. Solo necesitan una pregunta, un simple gesto de asentimiento o un comentario para robarse la escena y desplegar toda su toxicidad. Por eso, es importante que no les des alas y, sobre todo, que no caigas en su trampa.
¿Cómo lograrlo? Si no puedes evitarlas, intenta prestarles la menor atención posible. Esto implica que no les sigas el hilo de conversación, no les hagas preguntas y no te dejes provocar por sus comentarios o comportamientos. Es lo que buscan, por tanto, no les des el gusto.
Evita entrar en su bucle de negatividad
Es difícil no contagiarse con la gente tóxica, pero a la que caigas en su bucle de negatividad habrás perdido la batalla. De ahí que sea esencial que te mantengas al margen y evites contagiarte con esa negatividad. Mantener la distancia emocional no solo impedirá que te dejes arrastrar por sus conductas o argumentos, sino que te ayudará a evitar su toxicidad.
¿Cómo conseguirlo? No te dejes llevar por su discurso o actitudes ya que siempre estarán matizadas por una gran negatividad. En su lugar, intenta enfocarte solamente en los hechos. No le sigas el hilo a su pensamiento, intenta analizar la situación de la manera más objetiva posible. No te tomes sus comentarios o comportamientos como algo personal, no permitas que hagan mella en ti o te roben tu calma interior.
Nivela tus expectativas
Cambiar a las personas tóxicas no es imposible, pero es bastante difícil. Son personas complicadas que no suelen estar dispuestas a pedir ni recibir ayuda, no están dispuestas a dar su brazo a torcer. En estos casos, es más fácil que aprendas a nivelar tus expectativas y a ser consciente de lo que puedes esperar o no de la persona que tienes delante.
No les exijas más de lo que pueden dar. Por tanto, en lugar de pedirles que guarden un secreto, evita contárselo, al menos si no quieres que el resto del mundo lo sepa. ¿Necesitas unas palabras de aliento? No las elijas para ser ese hombro amigo porque la empatía no suele ser lo suyo. Asimismo, evita buscar su consejo o ayuda cuando necesitas ayuda porque lo más probable es que terminen decepcionándote.
Por último, ten en cuenta que las personas tóxicas no suelen ser “malas” de por sí, sino que esos comportamientos suelen ser el resultado de miedos, frustraciones, traumas infantiles o una vida difícil. Por tanto, en lugar de juzgarlas o culparlas, muéstrate compasivo e intenta comprender por qué son así. Recuerda que, a pesar de no contar con las herramientas emocionales adecuadas, muchas de estas personas te aman, por tanto, anímalas a buscar orientación psicológica y dejarse ayudar.



