A todos nos gusta pasar tiempo en la naturaleza. ¿Quién no disfruta de un día en la playa, un paseo por el bosque o una excursión en la montaña? Se trata de planes realmente divertidos que mejoran nuestro bienestar y nos ayudan a reconectar con nuestro entorno. Sin embargo, lo que muchos no conocen es que los beneficios de pasar tiempo en la naturaleza van más allá de ese momento de desconexión y relajación que experimentamos al aire libre.
Te contamos las ventajas para tu salud psicológica de estar en contacto con la naturaleza, así como algunas ideas de planes para que no tengas excusas y empieces a incluirlos como parte de tu vida cotidiana.
Cinco beneficios psicológicos de pasar tiempo en la naturaleza
Los psicólogos no solemos recetar pasar tiempo en la naturaleza, pero quizá deberíamos empezar a hacerlo. Todo aquel que haya disfrutado de planes en espacios naturales sabe de primera mano la increíble sensación de bienestar que se experimenta y lo reconfortante que resulta para cuerpo y alma. Y lo cierto es que no es solo una apreciación, numerosos estudios científicos han corroborado los beneficios de esta práctica a corto y largo plazo.
¿Sabías que pasar tiempo en la naturaleza…?
- Mejora tu estado de ánimo.
Estar en contacto habitual con la naturaleza se ha asociado con una mayor sensación de bienestar y un mejor estado de ánimo. Así lo reveló una investigación realizada en la Universidad de Viena en la que se encuestaron a más de 16 000 personas de 18 países encontrándose que quienes vivían en zonas costeras o verdes experimentaban un mayor bienestar emocional.
Sin embargo, si no tienes la suerte de vivir en un entorno natural, también puedes beneficiarte de esta ventaja visitando con frecuencia estos espacios. Otro estudio realizado en la Universidad de Washington encontró que pasar tiempo al aire libre no solo reduce la angustia mental y la intensidad de las emociones negativas, sino que promueve un estado de placer y felicidad.
- Alivia los síntomas de la depresión.
Tomar un “baño de naturaleza” puede ser un remedio excelente para combatir la tristeza y aliviar los síntomas de la depresión, según revelaron investigadores de la Universidad de Hiroshima en un estudio reciente. Todo parece indicar que caminar lentamente en un entorno natural e inhalar un tipo de sustancia que desprenden los árboles conocida como fitoncida aumenta la actividad nerviosa parasimpática.
Esto sumado a la liberación de endorfinas puede ayudar a equilibrar las emociones y promover un estado de calma interior realmente placentero y renovador. De ahí que no sea extraño que, ahora sí, muchos terapeutas recomienden a los pacientes con depresión disfrutar de planes al aire libre.
- Reduce el estrés y la ansiedad.
Cuando te sientas estresado y/o ansioso da un paseo tranquilo en la naturaleza u organiza una escapada a algún entorno natural. Volverás con los ánimos renovados y mucho más relajado. Esta fue la conclusión de un metaanálisis realizado en la Universidad de Carleton, en Ottawa, en el que se evidenció que la exposición a los sonidos naturales es capaz de reducir el estrés y la angustia emocional.
Y no es el único. Otra investigación, esta vez realizada en la Universidad del Oeste de Inglaterra, reveló que pasar tiempo en espacios verdes no solo fomenta la atención plena y promueve un estado agradable de calma interior, sino que además interrumpe los pensamientos rumiativos, reduciendo así los síntomas de la ansiedad.
- Previene la fatiga mental.
La ajetreada vida moderna hace que muchas personas vayan por la vida con la energía a mínimos, arrastrando una fatiga mental que no solo reduce su rendimiento, sino que también afecta su vida cotidiana. Un buen truco para recuperar poco a poco esta energía y prevenir la fatiga mental consiste en tomar baños de naturaleza. Así lo reveló otro estudio realizado en la Universidad de Parma, Italia.
El responsable parece ser los compuestos orgánicos volátiles como el pineno o el limoneno que inhalamos cuando estamos en un entorno natural y que tienen un efecto directo en nuestro sistema nervioso haciendo que disminuya nuestra fatiga y mejore el rendimiento cognitivo. Sin duda, un buen remedio para descansar la mente cuando te sientas a mínimos.
- Mejora la capacidad de concentración.
Tanto si tienes dificultades para concentrarte como si quieres mejorar tu capacidad atencional, pasar tiempo en la naturaleza puede ser una buena solución. Esta fue la conclusión de una investigación realizada en la Universidad de Copenhagen en la que se encontró que dar un paseo de solo 30 minutos por un entorno natural puede mejorar la capacidad para concentrarse, así como estimular la agilidad mental.
Los investigadores explican que esto puede deberse a que los entornos naturales atraen nuestra atención involuntaria, permitiendo que empleemos la atención voluntaria en lo que más nos plazca. Esto, sumado a la sensación de paz y tranquilidad que se respira en estos ambientes, promueve una atención plena y hace que disfrutemos intensamente del momento presente.
3 planes sencillos, pero diferentes que te permitirán disfrutar de la naturaleza a plenitud

Para beneficiarte de las ventajas de estar en contacto con la naturaleza solo necesitas pasar tiempo al aire libre. Sin embargo, si quieres ir un paso más allá y convertir este momento en una experiencia realmente reconfortante y renovadora, existen diferentes planes que puedes organizar para disfrutar aún más de la naturaleza.
Practica shinrin-yoku
También conocido como “baño de bosque” o “baño forestal”, shinrin-yoku es una practica japonesa que cada vez gana más adeptos en la cultura occidental debido a sus numerosos beneficios para la salud emocional y espiritual. A diferencia de una simple ruta por un entorno natural, en el shinrin-yoku la idea consiste en pasear por el bosque sumergiéndose en el ambiente con los cinco sentidos.
Para ello debes centrarte en apreciar todo lo que te rodea, desde los árboles y la hierba bajo tus pies hasta el color del cielo, el crujir de la madera o el gorjeo de los pájaros. Enfócate en tu respiración y nota cómo el aire limpio llena tus pulmones, siente la fragancia que desprenden las plantas y el olor a humedad. Toca la áspera corteza de los árboles o pasa la mano sobre la fina hierba. Conecta con la quietud del entorno y déjate abrazar por esa serenidad.
Medita en la naturaleza
La práctica de la meditación es una de las mejores formas de pasar tiempo en la naturaleza y fomentar tu bienestar psicológico. Por una parte, te prepara para conectar con tu entorno, propiciando un estado de calma y relajación interno mientras que, por otra parte, te permite mantener una atención plena en el momento presente.
Da igual si eres un experto de la meditación o estás dando tus primeros pasos en esta práctica, busca un lugar donde te sientas a gusto, preferentemente con unas vistas bonitas, y acomódate. Empieza centrando tu atención en la respiración y, luego, comienza a notar todas las sensaciones que estás experimentando. La hierba bajo tu cuerpo, el aire que toca tu piel o el sonido de un arroyo a lo lejos. Deja que tus pensamientos fluyan y enfócate en vivir ese momento.
Mimetízate con el entorno
Puede parecer una verdad de Perogrullo, pero lo cierto es que muchas veces estamos en la naturaleza y esta nos resulta completamente ajena porque no somos capaces de complementarnos con el entorno. Por eso, una de las mejores maneras de aprovechar las ventajas de pasar tiempo al aire libre consiste en mimetizarte con el entorno, como si pasases a formar parte de él.
¿Cómo conseguirlo? Si es posible, quédate descalzo para que sientas todas las sensaciones del suelo bajo tus pies. Si hay un río cerca o estás en la playa, toma un baño y permite que el agua te abrace. Acaricia las flores, observa con detenimiento los animales y descubre las diferentes gamas de colores que te rodean. Entra a formar parte del entorno como un elemento más y te invadirá una sensación de calma inigualable.
Por último, recuerda que pasar tiempo en la naturaleza no debería ser un remedio para cuando estás estresado, agobiado o angustiado, sino un hábito que forme parte de tu vida cotidiana. Si vives cerca de un entorno natural, aunque sea un parque, intenta visitarlo si no a diario al menos 3 o 4 veces a la semana. Si no es posible, organiza algunas escapadas de vez en cuando que te permitan reconectar con la naturaleza y contigo mismo.



