Empezar a practicar deporte. Dejar de fumar. Ser más comunicativo. Comer de manera más saludable. Aprender un nuevo idioma. Ser más productivo. Comenzar a ahorrar… Todos alguna vez en la vida nos hemos planteado objetivos. Sin embargo, muchos de esos objetivos tienen una vida muy corta y suelen terminar cayendo en saco roto. Desgraciadamente, plantearse objetivos y alcanzarlos es un auténtico arte. La buena noticia es que es un arte que puedes aprender y la clave podría estar en empezar a plantearte objetivos específicos.
¿Qué son los objetivos específicos?
Cuando pensamos en objetivos usualmente nos vienen a la mente los objetivos generales, esos que indican una meta a largo plazo, como por ejemplo, adelgazar o llevar una vida más sana. Estos objetivos tienen la ventaja de que nos ayudan a enfocarnos y nos indican el camino a seguir. El problema es que suelen ser objetivos demasiado amplios y, a menudo, es muy fácil perder el rumbo.
En cambio, los objetivos específicos nos ayudan a mantenernos centrados durante toda la travesía. Como su nombre indica, se trata de objetivos más concretos que conducen a un resultado específico en un tiempo determinado, como por ejemplo, adelgazar 5 kilos en cuatro semanas o hacer media hora de deporte al día. Se trata de objetivos realistas que nos conducen a resultados más tangibles, de manera que casi siempre sabemos en qué punto del camino estamos.
¿La principal diferencia entre los objetivos generales y específicos? A grosso modo, los objetivos generales suelen plantearse a más largo plazo y suelen abarcar mayores aspiraciones mientras que los objetivos específicos son más cortoplacistas y se refieren a metas más concretas. La principal ventaja de estos últimos es que suelen ser grandes dinamizadores del comportamiento, pero no es la única.
Las ventajas de plantearte objetivos específicos en tu vida
Plantearte objetivos específicos es una excelente manera de salir de tu zona de confort y ponerte manos a la obra. Así lo corroboró una investigación realizada en la Universidad Stanford en la que participaron un grupo de personas con sobrepeso que tenían dificultades para cambiar sus hábitos alimenticios y llevar un estilo de vida más sano.
En el experimento, se les pidió a algunas de estas personas que hicieran su mejor esfuerzo para reducir la cantidad de comida que consumían a diario mientras que a otras se les propuso un plan con objetivos específicos. Los resultados no dejaron lugar a dudas, cuatro semanas después de iniciar el experimento, aquellas personas que tenían objetivos específicos habían conseguido reducir el consumo de alimentos dos veces más que quienes no tenían metas claras.
Esto significa que tener objetivos específicos puede ser una excelente manera de motivarte a la acción. De la misma manera, tener claros tus objetivos también te ayuda a:
- Vencer la procrastinación. Casi todos procrastinamos en algún momento de la vida, el problema llega cuando dejar las cosas para después se convierte en un hábito y nos aleja de nuestras metas. En este punto, contar con unos objetivos específicos nos ayuda a visionar el camino, vencer la procrastinación y ponernos manos a la obra.
- Simplificar las metas. Muchas veces pensamos que nuestros sueños son inalcanzables o difíciles de conseguir, pero cuando empiezas a fragmentar tus metas en objetivos más concretos te das cuenta de que es posible llegar a dónde quieres. Contar con objetivos específicos te ayuda a simplificar las metas más difíciles al tiempo que les confiere un orden lógico para conseguirlas.
- Tomar conciencia y asumir responsabilidad. “No es el momento adecuado”, “no estoy lo suficientemente preparado”, “no tengo tiempo”… son solo algunas de las excusas que nos ponemos a nosotros mismos para no emprender un nuevo reto. Sin embargo, cuando tenemos objetivos específicos claros empezamos a tomar conciencia de nuestros pretextos, el primer paso para asumir la responsabilidad por nuestras acciones y tomar las riendas de nuestra vida.
- Vencer los miedos. El miedo es uno de los peores enemigos de nuestros sueños. El miedo a salir de nuestra zona de confort, enfrentarnos a lo desconocido o aprender algo nuevo nos inmoviliza e impide avanzar hacia nuestras metas. Sin embargo, cuando nos planteamos objetivos específicos somos capaces de romper el hielo y empezar a hacerles frente a nuestros temores más profundos.
- Ganar confianza en ti mismo. Cuando tenemos objetivos bien delimitados es mucho más sencillo atreverse a superar obstáculos y enfrentarse a nuevos retos. Y no hay mejor manera de sentirse orgulloso de uno mismo que conseguir un pequeño éxito tras otro. Esto no solo nos hace sentir bien desde el punto de vista emocional, sino que también refuerza nuestra autoconfianza y autoestima.
¿Cómo establecer objetivos específicos? 5 claves para conseguirlo
Pasamos una buena parte de nuestra vida planteándonos objetivos e intentando conseguirlos, pero lo cierto es que muchas veces los abandonamos antes de poder lograrlos. A menudo, el problema es que no sabemos cómo establecer nuestros objetivos y fallamos antes de empezar. Afortunadamente, es posible aprender el arte de establecer objetivos específicos. He aquí algunas claves que pueden ayudarte.
1. Sé lo más concreto posible

Ser lo más específico posibles al establecer nuestros objetivos no solo nos ayuda a ganar claridad, sino que nos acerca a nuestra meta. Así lo reveló un interesante estudio publicado en la Journal of Consumer Research en el que se encontró que trazarnos un plan específico y mantenernos fiel al mismo puede ayudarnos a alcanzar nuestro propósito. El problema radica en que los objetivos ambiguos o demasiado amplios normalmente no conducen a ninguna parte mientras que contar con un objetivo concreto nos ayuda a restringir las opciones, ahorrándonos un tiempo precioso y evitándonos un gran desgaste cognitivo y emocional.
2. Sé realista

Está bien soñar y proponerse nuevos retos, ya que, a la larga, esto nos motiva a dar lo mejor de nosotros mismos. El problema es que solemos pensar que cuanto más desafiantes sean nuestros objetivos más nos motivaremos, pero lo cierto es que llega un punto en el que si los objetivos son inalcanzables terminamos desanimándonos. Para evitar que esto suceda es importante plantearnos objetivos pragmáticos y realistas, sobre todo si se trata de metas a corto plazo.
3. Ve paso a paso

Cuando nos sentimos muy motivados por una meta es normal que queramos alcanzar rápidamente nuestros objetivos. Desgraciadamente, la prisa es mala consejera y no existe un gran viaje en el que no se avance paso a paso. Por tanto, si no quieres tirar la toalla a mitad del camino, lo ideal es que te propongas objetivos pequeños y que vayas dándole vida a tus sueños poco a poco. De esta manera, no solo te frustrarás menos sino que con cada objetivo que consigas alimentarás tu motivación.
4. Determina un plazo

Uno de los errores más frecuentes que solemos cometer al establecer objetivos específicos es no determinar su tiempo de ejecución. De esta manera, es muy sencillo caer en la procrastinación y terminar perdiendo la motivación a largo plazo. ¿Cómo evitarlo? Determina siempre un plazo para tus objetivos específicos y cíñete al mismo. Eso sí, si es posible, date un margen de tiempo para posibles imprevistos.
5. Date un margen para equivocarte

Todos en algún que otro momento nos equivocamos, por lo que asumir una postura demasiado perfeccionista solo servirá para inmovilizarnos o culpabilizarnos, y esto no conduce a ningún sitio. Por tanto, es importante que al establecer objetivos específicos nos demos un margen para poder equivocarnos, rectificar y seguir adelante, seguramente fortalecidos y con más experiencia. No tengas miedo de modificar tus objetivos sobre la marcha, añadir detalles que antes no contemplabas o eliminar pautas que ahora consideras innecesarias.
Plantearte objetivos específicos en cinco pasos
Proponerte objetivos específicos puede ser mucho más sencillo de lo que imaginas. Solo necesitas visualizar el resultado final y empezar a desglosar todo lo que necesitas hacer para llegar a ese punto. Toma papel y lápiz y ponte manos a la obra.
- Plantéate un objetivo general, más amplio y a largo plazo.
- Divide ese objetivo en al menos tres objetivos intermedios.
- Toma cada uno de esos objetivos intermedios y divídelos a su vez en objetivos más concretos.
- Propón un plan de acción para cada uno de esos objetivos.
- Determina un tiempo de ejecución para cada una de esas pequeñas metas.
En cualquier caso, en tu camino hacia tus sueños no olvides disfrutar de cada momento y aprender de cada experiencia, a fin de cuentas, como dijo Henry David Thoreau: “Lo que consigues cuando logras tus metas no es tan importante como aquello en lo que te conviertes mientras intentas alcanzarlas”.



