En Japón existe una cultura muy arraigada del aprovechamiento y el desperdicio cero. Y esto no solo se manifiesta en su meticuloso sistema de reciclaje o respeto por las posesiones materiales, sino también en hábitos de la vida cotidiana como no dejar ni un grano de arroz en el cuenco cuando comen.
Es lo que denominan “mottainai”, un concepto muy antiguo sobre el arrepentimiento por el desperdicio que no se limita solo a la utilización consciente de los recursos, sino que también invita a reflexionar sobre la manera en la que empleamos nuestro tiempo y recursos personales en la vida.
¿Qué significa mottainai en la cultura japonesa?
En la cultura japonesa cuando alguien exclama “¡mottainai!” lo que está diciendo es “¡qué desperdicio!”. Se trata de una expresión que se utiliza a menudo cuando alguien tira comida, se deshace de algo que aún se podía usar, no ha aprovechado bien algo o no ha abierto un producto que ha comprado. El término proviene de las palabras “mottai” que hace referencia al valor de un objeto material y “nai” que indica una carencia o ausencia.
Sin embargo, mottainai es mucho más que un término, es una manera de pensar y actuar muy arraigada en la cultura japonesa que en realidad está inspirada en la creencia budista del respeto por las cosas. Una creencia que sienta su base en la idea de que todo, incluso los objetos materiales, tienen un valor intrínseco y están interconectados entre sí. De ahí que nos anima a cuidar cada elemento que nos rodea, así como a respetar la historia que hay detrás de cada uno de ellos.
Una manera de ver el mundo que no solo nos ayuda a sensibilizarnos con nuestras posesiones y a tratarlas con más cuidado y cariño, sino que también nos inspira a sacarles el máximo provecho y a darles una despedida responsable y consciente cuando llega el momento de deshacernos de ellas. Un concepto que no debe confundirse con el consumismo, la acumulación innecesaria de objetos materiales o con la incapacidad para desprendernos de aquello que no necesitamos en nuestras vidas.
La historia tras el concepto japonés mottainai
Cuenta la historia que allá por los siglos XVII y IX, durante la época de los samuráis, los japoneses sufrían muchas necesidades. No existían las comodidades que conocemos hoy y el acceso a los recursos era escaso. Por eso, muchas personas se veían obligadas a usar sus kimonos, es decir, la ropa que vestían, durante 10 o 20 años. Como imaginarás tenían que remendarlos y arreglarlos una y otra vez hasta que ya no daban más.
En ese momento, cuando la prenda no podía cumplir su función entonces le daban una segunda vida y la convertían en algo que pudieran seguir usando como un trapo para limpiar o una alfombra para secarse los pies. Y, cuando ni siquiera servían para esto, la utilizaban para encender el fuego con el que cocinaban. Finalmente, tampoco desperdiciaban las cenizas. Las usaban para fregar los platos. Así, surgió el concepto de mottainai para resaltar la sensación de culpa o responsabilidad por deshacerse de algo que aún se podía usar.
Años más tarde, durante la II Guerra Mundial, los japoneses volvieron a atravesar una larga sombra en su historia en la que había penurias y necesidades a raudales, lo que hizo que el concepto de mottainai se arraigara y extendiera a todas las esferas de la vida, más allá de lo material.
Hoy, en Japón los kimonos siguen teniendo varias vidas. Muchas personas cuando ya no pueden seguir usándolos los convierten en bolsos o sandalias y les dan una segunda o tercera oportunidad. Y esto se extiende a cada objeto que forma parte de sus vidas. Los japoneses son conscientes del valor que encierra cada producto y se preocupan por cuidarlos. Asimismo, intentan no desperdiciar nada y conferir un sentido a sus posesiones. Y esto, no solo lo hacen con las cosas materiales, sino también con la vida en general.
¿Cómo aplicar el mottainai en tu vida, más allá de lo material?

En su interpretación más literal, el mottainai nos anima a ser conscientes del uso que hacemos de los objetos, a respetar y ser cuidadoso con cada una de nuestras posesiones y a tratarlas con cariño. También incita a no desperdiciar nada, dándole una segunda vida a los objetos que ya no nos sirven o de los cuales deseamos deshacernos, a la vez que nos enseña a aprovecharlos y darles una digna despedida cuando llegan al final de su vida útil.
Sin embargo, el mottainai tiene una interpretación más psicológica o filosófica que trasciende el límite de lo material para adentrarse en la vida misma. El mottainai también puede entenderse como una manera de no desperdiciar nuestros propios recursos, ya se trate del tiempo, el talento o nuestra energía. Una forma de aprender a apreciar en su justa medida cada habilidad o valor que aportamos a nuestro entorno y de aprovechar todos los recursos con los que contamos en nuestro día a día.
Un concepto que también podemos aplicar a nuestras experiencias cotidianas para aprender a vivir, de verdad, el momento presente y a atesorar cada instante con el valor que amerita. Una forma de comenzar a aprovechar cada vez más el tiempo que tenemos y de no desperdiciar ninguna vivencia, por insignificante que nos parezca. ¿Cómo hacerlo?
Sé consciente del valor de todo lo que te rodea
El mottainai no solo te anima a ser consciente del valor que atesora cada objeto material y la historia tras sus espaldas, sino también cada experiencia, persona o sentimiento. Es una manera de entender la interconexión que existe entre todas las cosas que nos rodean, materiales o inmateriales, y de comprender el impacto que tienen en nosotros o nosotros en ellas. Una conciencia que solo puede desarrollarse cuando somos capaces de sentirnos agradecidos por cada una de las cosas que forman parte de nuestras vidas y de respetarlas como si fueran parte de nosotros mismos.
Aprovecha cada experiencia como si fuese la última
Si quieres abrazar el mottainai en tu vida, también es importante que aprendas a vivir el momento presente con la intensidad que amerita. Sé consciente de todo lo que sucede a tu alrededor, pero también de las sensaciones que experimentas. Sal de tu zona de confort y anímate a vivir vivencias nuevas que te hagan crecer como persona y te ayuden a abrir la mente. No desperdicies ninguna oportunidad, ni siquiera aquellas que te parecen insignificantes o que no te atraen en un primer momento. Recuerda que a veces la vida puede sorprendernos de formas maravillosas.
Encuentra un sentido a tu vida
El mottainai también es una invitación a aprovechar nuestras vidas y encontrarles un sentido o un ikigai, ese otro concepto japonés que hace referencia a la razón de ser que nos anima a levantarnos cada mañana y afrontar el día con las fuerzas renovadas. ¿No sabes qué es lo que realmente te apasiona? Mira dentro de ti y averigua qué es lo que más disfrutas haciendo, aquello en lo que podrías enfrascarte un día entero sin flaquear y que estarías dispuesto a hacer incluso aunque no te remuneraran por ello.
En definitiva, el mottainai no es más que una manera de experimentar gratitud por lo que tenemos y lo que somos en la vida. Un llamado a formar parte del mundo en el que vivimos y conectar con cada uno de los elementos que nos rodean. Una posibilidad de comprometernos con nosotros mismos y de construir una vida con sentido que en realidad valga la pena.



