En los diferentes grupos de personas suele destacarse alguien por tener una gran capacidad para concentrarse en una tarea. Es común, por el contrario, encontrar dificultades para lograrlo, por lo que esta capacidad puede verse como un prodigio.
¿Por qué se percibe como una especie de superpoder? Convivimos con distracciones: el móvil siempre está a nuestro alcance; la mayor población se concentra en ciudades, donde los ruidos son frecuentes; hay pantallas, Internet y estímulos en cada rincón; y ni hablar de la dificultad para que nuestra voluntad nos ayude a lograr disciplina para cumplir objetivos.
Sin embargo, no es un don. Si bien hay personas que pueden tener mayor facilidad que otras, se trata de una capacidad que puede entrenarse con la incorporación de buenos hábitos y el ejercicio de técnicas de concentración. Esto mejorará nuestro rendimiento tanto a nivel académico como en cualquier tipo de tarea.
¿Cómo mejorar la concentración?
Aprender, ejercitar e incorporar técnicas de concentración es la clave. Como anticipamos, hay personas que pueden tener mayor facilidad para incorporarlas o hasta quizás lo hagan sin ser conscientes, pero es importante revisar nuestro propio caso y saber que es una capacidad que puede desarrollarse.
Las cinco mejores técnicas de concentración
Estas técnicas, en conjunto con hábitos saludables que desarrollaremos en la siguiente sección, son la mejor receta para potenciar tu rendimiento y lograr la concentración que buscas, conseguir fijar tu atención. Veamos cada una con una breve descripción.
1. Planificar

Una instancia fundamental es la planificación de las etapas del estudio. Tomar un tiempo para analizar lo que debemos aprender y proyectarlo en un calendario según nuestra disponibilidad y fechas límite, es una de las claves para mejorar la concentración. Aquí se trata de darle espacio a la organización y establecer prioridades. Ten en cuenta que algo que impacta directamente en el rendimiento es querer hacer varias tareas en simultáneo. Con la planificación es posible evitarlo.
2. Ubicarse en el presente

Ahora sí, una vez planificado lo que estudiaremos y cuándo lo haremos, antes de empezar es recomendable observar en forma consciente. Simplemente se trata de elegir un objeto y observar con atención; centrar toda nuestra atención en este objeto durante tres minutos. Quizás al principio cueste hacerlo y hasta parezca una eternidad que pase el primer minuto, pero a medida que lo practiques será más sencillo llegar al tercer minuto. Esto nos ayuda a ubicarnos en el presente.
3. Aislarse para estudiar

Para algunas personas es provechoso reunirse a estudiar en grupo y, por otro lado, hay quienes lo hacen en bares rodeados de gente. Sin embargo, si tienes que mejorar tu concentración es importante que encuentres un lugar (sea en tu casa o en otro sitio) y una franja horaria para dedicarte al estudio. Si evitas distracciones, harás que sea más fácil concentrarte. Pon el móvil en silencio, apaga las pantallas que tengas alrededor e intenta que tu foco esté en lo que vayas a estudiar.
4. Practicar respiraciones de relajación e incorporar pausas

Es frecuente que las personas incorporen técnicas de respiración para dormir, para lidiar con el estrés y hasta para prevenir ataques de pánico. No obstante, se trata de técnicas que pueden ser de gran utilidad para mejorar el rendimiento al momento de estudiar o tener que realizar tareas complejas. Tomar conciencia de nuestra respiración, de nuestro cuerpo y lo que nos pasa, es un excelente camino para centrarnos en el aquí y ahora. Permiten despejar nuestra mente de pensamientos que distraen y centrarnos en lo que nosotros elijamos.
5. Incorporar pausas

De nada servirán todas las técnicas que incorpores si olvidas darle descanso a tu cerebro. Por más capacidad para concentrarte que desarrolles, también debes darle un descanso a tu atención, ya que si no lo haces perderá efectividad y el esfuerzo que realices será contraproducente. Es recomendable hacer una pausa, un pequeño recreo, cada 45 minutos de estudio.
Consejos que te pueden ayudar a mejorar tu concentración
Además de ejercitar técnicas de concentración, es fundamental incorporar hábitos saludables. Así como las pausas son necesarias para intercalar en las horas que dediques al estudio, hay hábitos que te ayudarán a que las técnicas recomendadas sean más efectivas y que te dé menos trabajo incorporar su ejercicio.
Dormir bien
¿Quieres que den frutos las técnicas de concentración para estudiar? Entonces no olvides dormir, descansar. Lo ideal son ocho horas, sobre todo si tus jornadas son ajetreadas y tienes varias actividades. Si por diferentes motivos no cuentas con todas esas horas, intenta que sean la mayor cantidad de horas posibles y dormirlas de corrido.
Hacer actividad física
Estudiar es una forma de ejercitar el cerebro. Puede parecer una obviedad, pero el cerebro es parte de tu cuerpo. Si olvidas ejercitar tu cuerpo, si no dedicas algunas horas por semana a descargar toda esa tensión que se acumula por tu actividad mental, entonces será difícil que logres un equilibrio.
Regular la autoexigencia
Puedes dormir bien, complementar el estudio con algún deporte o actividad física, hasta tener un nivel de organización admirable para planificar tu estudio. Sin embargo, si tus niveles de autoexigencia son demasiado altos, el estrés puede jugarte una mala pasada: olvidar respuestas durante un examen, confundir información, responder rápidamente una pregunta que aún no has terminado de analizar… Eres humano: desconcentrarse es tan normal como equivocarse.
Alimentación variada
Cuanto mejor balanceada esté tu alimentación, mayores serán las probabilidades de tener un gran rendimiento. Si crees que ocuparte de esto será un problema o una tarea más, entonces consulta con un nutricionista. Te sorprenderá con qué facilidad se puede mejorar la alimentación.
Contar palabras y/o números
No creas que los ejercicios para mejorar la memoria son solamente para adultos mayores. Los jóvenes muchas veces generan una dependencia con sus móviles, utilizan aplicaciones para todo. Esto puede perjudicar el ejercicio de la memoria y la capacidad para concentrarte. Por eso, es recomendable que un par de veces por semana tomes un libro y hagas este simple ejercicio: contar todas las palabras que tiene un párrafo. Puedes hacer lo mismo con números: tomar estadísticas de un deporte o de finanzas y contar los números, sumarlos o cruzarlos como te parezca más entretenido. Algo tan sencillo como esto mejorará tu agilidad mental.
¿En qué otros aspectos pueden ayudarte las técnicas de concentración?
No creas que una mejor concentración solo te beneficiará en el ámbito académico. Esto también tendrá un impacto en el ámbito laboral y en la vida cotidiana. Hasta en las tareas del hogar, si te concentras mejor, lograrás ahorrar tiempo y obtener mejores resultados. De hecho, puede llevarte a disfrutar de la realización de tareas que, sin una buena planificación por ejemplo, te resultan fastidiosas.
Las técnicas de concentración, más allá del uso que elijas darles, te ayudarán a estar presente en el aquí y ahora. Es probable que busques lograr esto para mejorar tu rendimiento académico, para sacar fuera de tu mente todo lo que te distrae y cambiar el foco de atención hacia el estudio, pero ten en cuenta que el hecho de tomar conciencia de tu cuerpo, de lo que sientes, es algo que te ayudará a vincularte mejor, a prestarle atención a tus emociones y a lograr tus objetivos en cualquier ámbito.



