Solemos pensar que cuanto más capaces seamos de abstraernos del mundo, más fácil nos resultará enfocar nuestra atención en las tareas importantes. Creemos que para concentrarnos mejor debemos aprender a aislarnos del entorno, focalizando la atención únicamente en lo que nos interesa. De hecho, una de las estrategias de la sabiduría popular para mejorar la atención nos recomienda aprender a apartar nuestra mente de todo lo que sucede en nuestro entorno para entrenar nuestra concentración. Sin embargo, lo cierto es que se trata de una verdad a medias. Este puede ser un buen recurso cuando necesitas concentrarte en un proyecto o para estudiar un contenido, pero no es una buena estrategia para mejorar la atención a largo plazo.
¿Por qué obviar el entorno puede limitar tu capacidad de concentración a largo plazo?
Hoy la mayoría de las personas son conscientes de la importancia de cuidar y mejorar la atención. Esta función no solo les permite concentrarse en las tareas que realizan a diario, sino que representa un eslabón fundamental en su construcción de la realidad ya que, básicamente, solo somos conscientes de aquello que llama nuestra atención. Sin embargo, lo cierto es que muchas personas tienden a confundir la atención con la atención focalizada, esa que nos permite centrarnos en un objeto, acontecimiento o experiencia puntual. De esta manera, pasan por alto la atención plena, esa capacidad que nos permite ser y estar plenamente conscientes en el aquí y ahora y que también resulta fundamental para desarrollar nuestra concentración.
Bloquear la atención plena significa obviar el entorno para centrar nuestra atención en un único estímulo. Esto puede ser útil cuando estás leyendo un libro, diseñando un proyecto o escribiendo un texto, pero puede afectar tu capacidad para concentrarte a largo plazo. Lo que sucede es que al obviar lo que sucede a tu alrededor, poco a poco vas perdiendo la atención plena y, con ella, la habilidad de ser consciente del entorno, es decir, la capacidad de concentrarte en el presente. Sin esta habilidad, te resultará difícil notar las cosas que suceden en el mundo, discriminar los estímulos importantes de los que no lo son y mantener tu atención en lo que realmente te interesa.
¿Cómo fluir con los acontecimientos te ayuda a mejorar la atención?
Contrario a lo que muchos creen, prestar atención a todo lo que sucede en tu entorno puede repercutir de manera positiva en tu capacidad de concentración. Cuando eres capaz de desarrollar tu atención plena y fluyes con los acontecimientos, en lugar de intentar bloquearlos o abstraerte de ellos, tu atención mejora. Esto porque fluir con las circunstancias y ser consciente de lo que sucede en tu entorno es un excelente ejercicio para mejorar la atención y mantener activo a tu cerebro.
Lo que sucede es que mientras fluyes con los acontecimientos estás entrenando a tu cerebro para captar todos esos pequeños estímulos que dan forma a tu realidad. Eres consciente de todo lo que pasa en tu entorno y esto ejercita tu capacidad atencional ya que te ayuda a percatarte de muchos más detalles que, en otras circunstancias, pasarías por alto. Desde la textura de la comida y sus matices de sabores hasta la sensación del agua cayendo por tu cuerpo mientras te duchas o el agradable ruido de los pájaros que te llega en el parque, ser consciente de estos estímulos entrena tu capacidad para prestar atención a lo que sucede en tu entorno.
Ello explica por qué las personas que practican meditación o mindfulness desarrollan una mejor capacidad atencional y pueden concentrarse con más facilidad, como reveló un estudio realizado en la Universidad de Granada. Aprender a estar plenamente presentes y a fluir libremente con los acontecimientos contribuye a abrir nuestra mente, ayudándonos a prestar más atención a nuestro entorno y a discriminar con más facilidad aquellos estímulos importantes de los intrascendentes.
De hecho, contrario a lo que podríamos pensar, desarrollar la atención plena y ser conscientes de nuestro entorno no nos limita la capacidad para enfocar la atención en una tarea, sino todo lo contrario. Esto porque cuando decidimos hacer uso de nuestra atención focalizada, el resto de los estímulos dejan de ser significativos para el cerebro ya que se acostumbra a ellos, los registra como intrascendentes y deja de prestarles atención.
¡Vuelve a fluir con tu entorno! Actividades para mejorar la atención
Aprender a estar plenamente presentes y a fluir con los acontecimientos sin intentar bloquear o abstraernos de lo que sucede en nuestro entorno no solo te ayudará a vivir una vida más plena, sino que puede convertirse en uno de los ejercicios para mejorar la atención más efectivos. Esto porque cuando vuelves a disfrutar de tu entorno y te sumerges en lo que estás haciendo en el momento presente te vuelcas por completo en la experiencia y eres capaz de concentrarte mejor. ¿Cómo reaprender a disfrutar de tu entorno y fluir con los acontecimientos? He aquí algunas actividades sencillas, pero eficaces que pueden ayudarte a estar plenamente presente y mejorar tu atención.
Pasea en la naturaleza

Un paseo en la naturaleza no solo te ayuda a relajarte y a combatir el estrés, sino que puede ser una de las actividades para mejorar la atención más efectivas. Así lo comprobó una investigación realizada en el Instituto Max-Planck para el Desarrollo Humano en Alemania en la que se encontró que este hábito puede reducir la actividad de la amígdala, una estructura del cerebro que procesa las reacciones emocionales y que influye en nuestra percepción del mundo. Por tanto, si quieres desarrollar tu atención, solo tienes que sumergirte en la naturaleza con los ojos de un niño pequeño, prestando atención a cada detalle y sonido.
Bloquea sabiamente las distracciones

La mente suele mantenerse atenta a todo lo que sucede a nuestro alrededor en todo momento. Sin embargo, eso no significa que los estímulos de tu entorno tengan que convertirse en distracciones que te impiden concentrarte. Por ejemplo, puedes escuchar una música a lo lejos, pero es tu responsabilidad decidir si se convertirá en una distracción que te molesta o en un estímulo intrascendente. Aprender a elegir y bloquear sabiamente las distracciones de tu entorno te ayudará a mantener el control de tu atención y a concentrarte mejor en las actividades que realizas.
Descansa lo suficiente

Solemos pensar que si tomamos una pausa en lo que estamos haciendo para retomar la tarea más tarde perderemos la concentración. Y sí, es probable que, si haces muchas pausas y cambias de tareas, te resulte difícil mantener la atención en lo que haces. Sin embargo, tomar algunas pausas para descansar y despejar tu mente, sobre todo en las actividades que requieren más esfuerzo y concentración, puede ayudarte a mantenerte enfocado durante más tiempo. Así lo demostró un estudio realizado en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign en el que se encontró que hacer algunas pausas para descansar de una tarea ayuda a nuestro cerebro a desactivarse y reactivarse, evitando que disminuya la atención.
Respira

La respiración es un aliado excelente para sincronizar todas las funciones del cuerpo y, en especial, las funciones cognitivas como la atención. Cuando respiras profundamente y eres consciente de los movimientos de inspiración y expiración que realizas traes tu atención al momento presente y eres capaz de concentrarte mejor en lo que sucede tanto en tu interior como en el exterior. Sin duda, se trata de uno de los ejercicios para mejorar la atención más efectivos ya que, además de ser muy sencillo, te ayuda a retomar el poder sobre tu conciencia y tu capacidad atencional. Por tanto, si quieres entrenar tu atención a largo plazo, céntrate en tu respiración más a menudo.
Deja espacio a la improvisación

A veces pensamos que cuanto más estructurado tengamos nuestro tiempo y actividades, más fácil podremos concentrarnos en las tareas que hacemos. Sin embargo, lo cierto es que a menudo ocurre precisamente lo contrario. Tener una agenda demasiado llena y estructurada no hará sino incrementar tu estrés y causarte una sensación de agobio que te impedirá concentrarte, de verdad, en lo que haces. Por tanto, si lo que quieres es mejorar tu atención, empieza a dejar más espacio para la improvisación en tu día a día para que puedas fluir con los acontecimientos libremente.
Por último, recuerda que al estimular tu atención y capacidad de concentración no solo ganarás en productividad, sino que también aprenderás a vivir una vida más plena y consciente en la que los pequeños detalles no son una distracción, sino un elemento que enriquece tu día a día y te ayuda a enfocarte en aquello que más te importa.



