¿Cuántas veces has llegado a un sitio diferente y te has sentido fuera de lugar?
¿En cuántas ocasiones tus chistes o comentarios han caído en saco vacío porque la otra persona no los entendía?
¿Cuántas veces te has ido de viaje y has notado que tus hábitos no encajaban en el destino?
A menudo estamos tan ensimismados dentro de nosotros mismos y nuestro microentorno que no somos conscientes de que el mundo que nos rodea en realidad es mucho más versátil de lo que pensamos. Aceptarlo es el primer paso, pero luego es indispensable aprender a adaptarnos a un contexto siempre cambiante, si en realidad queremos conectar con el entorno, con su gente y aprovechar el conocimiento que puede regalarnos.
Es lo que se conoce como inteligencia contextual, una habilidad muy antigua, pero recientemente “descubierta” que nos ayuda a seguirle el paso al tiempo y el contexto para actuar en consecuencia.
¿Qué es la inteligencia contextual?
El término de inteligencia contextual se ha popularizado hace pocos años, pero sus orígenes se remontan a finales de la década de 1980, poco después de que la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner saliera a la luz. Por aquel entonces, fue el psicólogo estadounidense Robert J. Sternberg quien se refirió a la inteligencia contextual por primera vez y la describió como la capacidad de actuar inteligentemente teniendo en cuenta los antecedentes sociales, culturales e históricos.
Sin embargo, el concepto no hizo mucho eco hasta años después cuando el profesor de la Universidad de Harvard Tarun Khanna lo retomó en un artículo publicado en la Harvard Business Review, definiéndola como “la habilidad para entender los límites de nuestro conocimiento y para adaptar ese conocimiento a un entorno diferente de aquel en el que se desarrolló”. Una concepción que rápidamente hizo resonancia en el ámbito empresarial, pero que en realidad puede extenderse a todas las esferas de la vida.
Esto porque, básicamente, la inteligencia contextual es esa habilidad que nos ayuda a reconocer las características distintivas de cada momento, evento o entorno en aras de adaptar nuestro comportamiento para responder de la mejor manera posible. Y esto es algo que necesitamos desarrollar para aplicar en cualquier circunstancia, ya se trate de un viaje a un nuevo destino, una reunión de trabajo con alguien desconocido o, incluso, cuando nos mudamos a una nueva casa o conocemos a la familia de nuestra pareja.
5 características de la inteligencia contextual
La inteligencia contextual es un concepto en sí mismo que, a su vez, engloba una serie de habilidades o características que son las que nos permite identificar y comprender los cambios que tienen lugar en nuestro entorno y/o en nosotros mismos para actuar en consecuencia. ¿Cuáles son estas características?
- Flexibilidad cognitiva. Se refiere a la capacidad de reajustar nuestras ideas y/o estrategias ante contextos o situaciones inesperadas, nuevas o cambiantes. Básicamente, es la habilidad psicológica que nos permite readaptarnos rápidamente cuando las circunstancias de nuestro entorno cambian.
- Estrechamente relacionado con la flexibilidad cognitiva está la adaptabilidad, que no es más que la capacidad de adaptar nuestro comportamiento en la práctica a las demandas cambiantes del entorno.
- Empatía. Básicamente, la empatía es la capacidad de comprender y conectar con las emociones de los demás y resulta esencial para ayudarnos a entender las experiencias, necesidades y comportamientos de las personas que nos rodean.
- Pensamiento crítico. El pensamiento crítico es la capacidad de analizar con nuevos ojos nuestras ideas, creencias y modos de ver la vida. Es fundamental para romper con los estereotipos y patrones que nos limitan e impiden comprender y adaptarnos a entornos diferentes al nuestro.
- Comprensión intuitiva. Es la capacidad que nos permite reconocer y escuchar nuestra intuición ante situaciones o contextos desconocidos. Es esencial para adaptarnos rápidamente al entorno y tomar decisiones que nos ayuden a integrarnos en tanto analizamos racionalmente las circunstancias.
Básicamente, la suma de estas habilidades es lo que nos permiten desarrollar la inteligencia contextual y aplicarla en el día a día.
¿Cómo puede ayudarte desarrollar la inteligencia contextual?

Todos deberíamos desarrollar la inteligencia contextual, independientemente de que seamos o no unos viajeros empedernidos, unos trabajadores internacionales o unos extrovertidos de libro. La inteligencia contextual no solo nos ayuda a adaptarnos a los destinos donde nos desplazamos y amoldarnos a las personas, sino también a las circunstancias de la vida. ¿Cómo lo hace?
Facilita la conexión con las personas
La inteligencia contextual nos ayuda a ser más empáticos con las personas de nuestro entorno, incluso si tienen una visión del mundo diferente a la nuestra, provienen de otra cultura o forman parte de un grupo social distinto. Esto ya que nos permite comprender mejor su historia de vida y sus puntos de vista en función del contexto en el que crecieron y fueron educados. A la larga, es una excelente herramienta para acortar distancias y aprender a ver lo que pueden aportarnos las personas que nos rodean.
Acelera la integración al entorno
Cuanto mayor sea tu inteligencia contextual más fácil te resultará adaptarte a los entornos nuevos y desconocidos. Esto porque serás capaz de percibir, entretejer y transformar la información del contexto o de ti mismo/a en un conocimiento útil que te permita comprender lo que sucede más allá de lo que se ve a simple vista y, en consecuencia, actuar de manera más adaptativa. Básicamente, te ayuda a analizar con mayor efectividad lo que sucede a tu alrededor para tomar cartas en el asunto cuanto antes.
Elimina patrones y creencias limitantes
Muchos de nuestros patrones y creencias limitantes provienen precisamente de nuestra incapacidad para ver más allá de nuestras narices o para asumir que existen muchas realidades diferentes a la nuestra. Desarrollar la inteligencia contextual nos ayuda a abrir la mente a la diversidad en el mundo y a aceptar que existen modos de ver y hacer diferentes a los que conocemos. Y esto, a largo plazo, nos ayuda a eliminar esos estereotipos que limitan nuestro desarrollo y visión de la vida.
Ayuda a adaptarse más rápido a los cambios
Vivimos en un mundo que cambia continuamente. Un mundo que requiere una constante actualización y adaptación porque lo que hoy damos por sentado, de aquí a unos meses probablemente ya no será así. Y en este escenario, contar con una adecuada inteligencia contextual nos ayuda a analizar el entorno, valorar los cambios y tomar decisiones que nos permitan reajustarnos rápidamente a lo que sucede a nuestro alrededor. Básicamente, nos ayuda a interpretar lo que ocurre con mucha más agilidad, para poder responder de manera efectiva.
Contribuye al crecimiento personal
Desarrollar la inteligencia contextual es también fundamental para nuestro crecimiento como personas. No solo nos ayuda a tomar decisiones mejor fundamentadas, sino también a encontrar soluciones más adecuadas que se adapten a las circunstancias. Esto a la vez que enriquece nuestra visión del mundo y nos ayuda a desarrollar nuestra resiliencia y capacidad de adaptación al entorno. A la larga, es una habilidad esencial para ir dando forma a quienes somos.
La buena noticia es que desarrollar la inteligencia contextual no es difícil. Solo necesitas mantener los ojos abiertos a lo que sucede en tu entorno, prestar atención a lo que te dice la intuición y abrirte a conocer lo que desconoces. A fin de cuentas, lo que sabes y has aprendido es mucho menos importante que tu capacidad de seguir aprendiendo.



