Todos somos creativos, a nuestra manera.
Quizá no seas Michelangelo, pero alguna idea original se te ocurrirá de vez en cuando. A veces de forma esporádica y puntual, otras en modo “avalancha”. Nos sucede a todos.
Desdichadamente, después de una buena racha suelen llegar los bloqueos creativos. Esa sensación de haberte quedado sin ideas que puede durar unas pocas horas, días o incluso semanas. A veces debido a una sobrecarga de trabajo y preocupaciones, otras por la pérdida de la motivación o interés o incluso, por estar demasiado disperso.
Sin embargo, aunque tendemos a culpar a los factores externos de nuestros bloqueos creativos, lo cierto es que a menudo somos nosotros mismos los responsables de nuestra falta de creatividad. La buena noticia es que, una vez que eres consciente del problema, puedes hacer algunos cambios e implementar algunas estrategias en tu vida cotidiana que te permitan recuperar la inspiración.
¿Por qué es importante estimular la creatividad?
A menudo relacionamos la creatividad con la labor de artistas, escritores o cineastas. Sin embargo, lo cierto es que esta función cognitiva no solo es común a la especie humana en general, sino que tiene lugar en prácticamente todos los contextos de la vida. Para escribir un libro o un artículo necesitas ser creativo, por supuesto, pero también necesitas serlo si vas a decorar el salón de tu casa o a crear el negocio de tus sueños.
Y es que la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos también puede convertirse en un recurso útil para solucionar problemas de la vida cotidiana y afrontar la vida desde una perspectiva más positiva y desarrolladora. Esto ya que en la misma medida que estimulas tu creatividad, vas creando una mejor versión de ti mismo ya que ser creativo te ayuda a:
- Convertirte en una persona más flexible ante los cambios y adversidades.
- Tomar acción y probar cosas diferentes, superando el miedo al fracaso.
- Ver nuevas oportunidades de crecimiento allí donde otros solo ven problemas.
- Fortalecer tu autoconfianza y autoestima a base de superar los desafíos por tu cuenta.
- Mantener activo tu cerebro y combatir la fatiga mental.
- Sentirte mejor contigo mismo gracias a las endorfinas que genera llevar a buen puerto una idea creativa.
- Encontrar nuevas maneras de adaptarte al entorno, incluso a los más hostiles.
Por eso, es importante que aprendas no solo a superar tus bloqueos creativos, sino también a desarrollar tu creatividad en el día a día eliminando de tu vida esos pequeños hábitos que la frenan.
5 hábitos que frenan la creatividad: ¿cómo ponerles freno?

¿Sabías que hay hábitos cotidianos que pueden estar lastrando tu creatividad? Se trata de pequeñas acciones que realizas sin darte cuenta, pero que te impiden desplegar tu inspiración e instinto creativo en toda su magnitud. He aquí algunos de esos hábitos y algunos consejos para evitarlos.
- Tener siempre la mente ocupada
En la actualidad vivimos bombardeados de información y estímulos que embotan nuestra mente y la mantienen siempre ocupada. A priori podríamos pensar que es una buena señal para la creatividad ya que cuanta más información procesemos, más posibilidades existen de tener ideas creativas, ¿verdad? Pues no, en realidad ocurre lo contrario.
La creatividad no surge de un pensamiento lineal con un objetivo a la vista, que es el que se activa cuando mantienes tu mente siempre ocupada, sino de la libre asociación de ideas y el vínculo inconexo de diferentes conceptos que surge de la red neuronal por defecto, esa que se activa cuando estás ocioso o escuchando una melodía. Básicamente, no es hasta que dejas de pensar en lo que estás haciendo y permites que tu mente se libere y vague sin rumbo fijo que puedes descubrir nuevas ideas asombrosas.
Por tanto, si quieres recuperar o estimular tu creatividad es importante que dejes que tu mente curse libremente durante al menos algunos momentos del día.
¿Cómo conseguirlo?
Limita los estímulos en tu día a día. Regula el tiempo que pasas con el móvil, la televisión o las redes y, en su lugar, planifica ratos de ocio que permitan que tu mente divague. Aprende a bajar la guardia y a fluir con los acontecimientos, dejando que tus pensamientos surjan espontáneamente. Vive más en el presente y presta atención a los detalles de tu entorno. A veces la inspiración llega de donde menos lo esperas.
- Distraerte con facilidad
Todos sabemos que distraerte continuamente afecta tu capacidad de concentración. Pero, lo que quizás no sabías es que también influye en tu creatividad. Lo que sucede es que al interrumpir tu actividad y retomarla no solo tienes que hacer un mayor esfuerzo cognitivo, sino que probablemente también pierdas muchas ideas buenas.
Ten en cuenta que a menudo las ideas creativas surgen sobre la marcha, a partir de las diferentes asociaciones que tu pensamiento va haciendo. Por tanto, si interrumpes continuamente ese flujo, cada vez te resultará más difícil recuperar el hilo de ideas y recuperar esos insights. De ahí que, si quieres fomentar tu creatividad y de paso mejorar tu concentración, es importante que aprendas a enfocarte en lo que haces.
¿Cómo conseguirlo?
Si tienes dificultades para concentrarte, prueba a trabajar o estudiar en un espacio tranquilo, donde puedas aislar en la medida de lo posible las distracciones externas. Apaga o silencia las notificaciones del móvil para que no te moleste. Si lo prefieres puedes utilizar un sistema de planificación como el Pomodoro que te permita enfocar mejor tus recursos en el momento presente.
- Permanecer en tu zona de confort
El ser humano suele ser cómodo por naturaleza. Si algo te funciona, es bastante probable que recurras a esa solución una y otra vez. Sin embargo, ten en cuenta que no existe creatividad sin desafío. Si siempre haces las mismas cosas y, cuando algo no sale bien tiras la toalla, estarás cortando las alas a tu creatividad. Para encontrar soluciones diferentes, a menudo hay que probar cosas nuevas y perseverar en el intento.
Lo que sucede es que cada vez que repites lo que has aprendido e implementas las mismas prácticas estás limitando tu creatividad, impidiendo que fluyan nuevas ideas y formas de solucionar los problemas. Por tanto, si quieres ser creativo es importante que salgas más a menudo de tu zona de confort y te arriesgues a experimentar cosas diferentes.
¿Cómo lograrlo?
Cuando estés ante un problema, a punto de recurrir a esa solución manida, pregúntate si existe una manera diferente de gestionarlo y pruébala. Atrévete a hacer cosas nuevas y no temas enfrentarte a nuevos desafíos. Proponte retos que te hagan salir de tu zona de confort y aunque el fracaso toque a tu puerta sigue intentándolo. A veces las mejores ideas no surgen hasta que has fracasado lo suficiente.
- Autocríticarte de manera excesiva
“Tú mismo siempre serás el peor enemigo que podrás encontrar; tú mismo te esperas en cuevas y bosques”, dijo en una ocasión el filósofo alemán Friedrich Nietzsche. Y lo cierto es que no andaba desacertado porque cuando de la crítica o el perfeccionismo se trata no hay nadie que pueda ser tan duro con nosotros que nosotros mismos.
Sin embargo, la creatividad no siempre es perfecta y cuanto antes seamos conscientes de ello, antes dejaremos de autocriticarnos y dejaremos rienda suelta a nuestras ideas. Y es que cada vez que te criticas duramente y echas por tierra tus ideas por no ser tan originales como las de los demás estás frenando tu creatividad.
¿Cómo evitarlo?
Sé consciente que no eres perfecto y que todas las ideas son siempre susceptibles a mejoras. Evita exigirte demasiado. Está bien esforzarte y querer dar lo mejor de ti, pero sin caer en el perfeccionismo insano. Acepta que no todos los insights que tengas serán tan geniales y que es completamente normal. Sin embargo, recuerda que lo que hoy es solo una idea que no te parece tan buena, quizá en el futuro pueda convertirse en un proyecto brillante.
- No descansar lo suficiente
A menudo pensamos que cuanto más nos enfrasquemos en un proyecto más fácil fluirán las ideas y más insights tendremos. Sin embargo, en realidad ocurre lo contrario, cuanto más ocupada tengas tu mente, menos ideas frescas y originales se te ocurrirán. Es normal, tu atención está enfocada en lo que estás haciendo mientras tu energía cognitiva se consume lentamente.
Por eso, si quieres superar un bloqueo creativo o fomentar esta capacidad, es importante que encuentres un equilibrio entre el tiempo y la atención que dedicas al trabajo duro y el que dedicas a la desconexión y el descanso.
¿Cómo lograrlo?
Planifica horas en el día dedicadas al “dolce far niente”, ese no hacer nada en el que tu mente puede relajarse y comenzar a relacionar conceptos y neuronas de manera libre y espontánea. Pasa tiempo en la naturaleza, ya sea dando un paseo en un parque o con una excursión a la montaña, es una buena manera de inspirarte. Y, en la medida de lo posible, evita planificar en exceso tus días. Dejar espacio a la improvisación ayuda a aflorar la creatividad.
Por último, no olvides conectar con la creatividad ajena. Visitar un museo, ver una película o leer un buen libro son buenos hábitos que son fáciles de implementar y pueden ayudarte a enriquecer tu creatividad y descubrir nuevas posibilidades.



