El autocuidado está de moda. Cada vez más personas se pasan a la tendencia de los batidos détox, la relajación o la comida vegana. ¡Y es genial! Porque significa que cada vez nos preocupamos más por nuestro bienestar y dedicamos más tiempo y energía en llevar un estilo de vida equilibrado y sano. Sin embargo, lo cierto es que cuidar de uno mismo va más allá de tomar un baño relajante o darnos un pequeño capricho.
El verdadero autocuidado no solo consiste en mimar a nuestro cuerpo y relajar nuestra mente, sino que implica convertirnos en nuestra principal prioridad. No consiste en cuidar de nosotros mismos cuando estamos cansados o nuestras fuerzas se agotan, sino en implementar una rutina de hábitos de autocuidado que fomente nuestro bienestar diario durante toda la vida.
¿Por qué es importante contar con una rutina de autocuidado?
Tener una rutina de autocuidado es un acto de amor propio. Es la mejor manera de cuidar de ti mismo, de aprender a respetarte y respetar tus ritmos, de aceptarte incondicionalmente y de comprometerte con tu bienestar, tanto físico como psicológico. Una excelente forma de mantener una “mens sana in corpore sano”.
Esto gracias a que, por una parte, tener una rutina de autocuidado te ayuda a estar sano y activo físicamente, mejora tu rendimiento y tus niveles de energía, a la vez que reduce el riesgo de enfermar ya que fortalece el sistema inmune y promueve un equilibrio saludable en tu cuerpo. De hecho, ¿sabías que tener buenos hábitos de autocuidado puede ayudarte a prevenir y/o controlar enfermedades como la diabetes o la hipertensión?
Asimismo, es una de las mejores maneras de cuidar tu salud mental. Dedicar tiempo a descansar la mente, cultivar tus intereses o compartir con las personas de tu entorno puede ayudarte a prevenir el estrés y mantener a raya la ansiedad, como reveló un estudio realizado en la Universidad de Las Américas. Esto además de fomentar tu inteligencia emocional, mejorar tu autocontrol y motivar estados emocionales más positivos.
¡Y es una buena manera de fortalecer tu autoestima! Convertirte en tu principal prioridad es una de las mejores formas de cultivar el amor propio, fomentar una autovaloración positiva y un autoconocimiento más profundo. De ahí que no sea extraño que quienes cuentan con una rutina de hábitos de autocuidado experimenten una mayor sensación de bienestar emocional y disfruten de una agradable paz interior que les permite afrontar la vida de manera más asertiva y desarrolladora.
Claves para tener una buena rutina de autocuidado
Adoptar una rutina de autocuidado es fácil, lo difícil es mantenerla. Muchas personas tiran la toalla poco después del primer mes porque el tiempo no les alcanza mientas que otras atesoran estos hábitos como si fueran un kit de emergencia para cuando las cosas no salen bien. Sin embargo, si bien es cierto que implementar una buena rutina de autocuidado y mantenerla a largo plazo no es tan sencillo como parece, existen algunas recomendaciones que pueden ayudarte a conseguirlo.
- Si no te gusta el brócoli o leer, difícilmente podrás mantener la costumbre de comer brócoli hervido o leer un libro cada semana. Por eso, una buena manera de crear una rutina de autocuidado efectiva consiste en adaptar los hábitos a tu estilo de vida e intereses personales.
- A veces tu energía estará a mínimos y tu fuerza de voluntad cederá. En esos momentos es importante que seas disciplinado y constante en tus metas y, aunque no te apetezca, sigas tus propias reglas. Recuerda que lo peor son los primeros 60 días, luego esos hábitos comenzarán a formar parte de tu vida y respetarlos ya no será tan difícil.
- Una rutina de autocuidado debería ser placentera por sí misma, pero seamos realistas, hay actividades que no son para todos. Por tanto, una buena manera de animarte a hacer deporte o a leer si no es lo tuyo consiste en recompensar tu esfuerzo con algo que realmente te ilusione. Un refuerzo positivo que te ayudará a crear hábitos sanos con más facilidad.
- Los hábitos de autocuidado no deberían convertirse en una fuente de agobio, sino todo lo contrario. Por eso, es importante que a la hora de incluir estas rutinas en tu vida seas realista y no intentes llenar tu día de actividades a las que no puedes llegar. En este caso, menos es más.
- De nada sirve que cuides tu salud física mientras el estrés se apropia de tu mente. Cuando se trata de crear una rutina de autocuidado es importante incluir hábitos que mejoren las distintas áreas de tu vida: física, mental, espiritual y social.
- No quieras correr antes que andar. Adoptar una rutina de autocuidado no es sencillo, sobre todo si nunca lo has intentado. Por tanto, empieza incluyendo pequeños hábitos que te resulten fáciles de implementar en el día a día y no te roben mucho tiempo. Por ejemplo, en lugar de dedicar una hora al día a leer, puedes empezar por solo 10 minutos diarios. Poco a poco, podrás ir aumentando el tiempo y/o dificultad de cada tarea.
5 hábitos de autocuidado que deberías implementar YA en tu vida

Existen muchísimos hábitos de autocuidado que podrías incluir en tu vida cotidiana. La elección de uno u otro dependerá de tu estilo de vida, intereses y objetivos personales. Sin embargo, hay algunas rutinas que todos deberíamos abrazar, si en verdad queremos comprometernos con nuestro bienestar físico y emocional.
- Eres lo que comes
Lo que comemos a diario desempeña un rol mucho más importante del que imaginamos en nuestra vida. No solo nos aporta la energía y los nutrientes que necesitamos para mantenernos saludables y llegar a todo, sino que también influye en nuestro estado de ánimo y rendimiento cognitivo. Puede que a corto plazo no veamos la huella de lo que comemos en nuestra salud, pero mantener una dieta sana y equilibrada puede evitarnos muchos dolores de cabeza en el futuro.
Por tanto, empieza a incluir más fruta y verduras en tu alimentación. Apuesta por proteínas de calidad y granos integrales, ricos en fibra. Asegúrate que consumes grasas “buenas” y evita los productos procesados. Asimismo, mantente bien hidratado, bebiendo abundante agua a lo largo del día.
- Levántate y muévete
Practicar deporte no es una cuestión de entretenimiento, sino de salud. Hacer ejercicio físico no solo es positivo para fortalecer tus músculos y articulaciones, sino también para mejorar tu actividad cardiovascular, regular la presión arterial y acelerar tu metabolismo. Sin duda, es una de las mejores maneras de mantener un peso saludable. Y, ¿sabías que también es una práctica ideal para combatir la ansiedad, el estrés y la depresión?
Hacer actividad física promueve una mayor sensación de bienestar y calma interior, mejora tu atención y concentración, así como tu rendimiento cognitivo. Y, lo mejor, es que no es necesario someterse a largas e intensas sesiones deportivas ya que un simple paseo a diario, la práctica de yoga o sencillamente, subir y bajar escaleras puede ayudarte a mantenerte activo y en movimiento.
- Descansa suficiente
El descanso no es un lujo, sino una necesidad. Hacer pequeños descansos a lo largo del día y dormir al menos 8 horas en la noche te permite reponer las energías y relajar tu cuerpo y mente, preparándolos para una nueva jornada. Además, es una actividad indispensable para tu rendimiento mental. ¿Sabías que durante el sueño se consolidan los recuerdos en tu memoria? También es durante ese momento que el cerebro elimina las toxinas que se acumulan a lo largo del día.
Por eso, otro hábito de autocuidado indispensable consiste en contar con un descanso adecuado y reparador que te permita recobrar las fuerzas. Hay quienes con dormir toda la noche tienen suficiente mientras que otras personas necesitan hacer además una pequeña siesta de al menos 20 minutos a mitad de la tarde. Descubre el tiempo de descanso que necesitas e intenta satisfacerlo a diario.
- Disfruta del “dolce far niente”
En la era de la productividad no son pocos los que se sienten culpables por estar un momento sin hacer nada con la mente en blanco. Haz la prueba. Lo más probable es que antes de que hayan pasado 5 minutos empieces a pensar en tareas en las cuales enfrascarte. Sin embargo, no hacer nada también es un poderoso hábito de autocuidado que deberías incluir en tu rutina diaria. No solo te ayuda a relajarte, sino que además fomenta tu creatividad, potencia tu autoconocimiento y te permite disfrutar de tu compañía.
Por tanto, cuando termines de trabajar o estudiar, en lugar de ir directamente al sofá a ver tu serie preferida o a jugar un videojuego, dedica al menos 15 minutos a no hacer nada. Si tienes alguna ventana cerca quédate mirando el horizonte o fija la mirada en algún punto de casa y permite que tus pensamientos vuelen solos. Si lo prefieres, también puedes dedicar ese momento a reflexionar sobre alguna idea en particular.
- Da vida a tus pasiones
Disfrutar de tus pasatiempos favoritos también es una manera de cuidarte a ti mismo. No solo es alimento para el alma y el espíritu, sino también una excelente actividad para relajar las tensiones y combatir el estrés cotidiano. Además, ¿sabías que adentrarte en tus hobbies puede estimular tu creatividad e imaginación?
Por eso, dedica al menos un rato al día o a la semana a hacer eso que tanto te gusta. Ya se trate de leer, bailar, caminar, practicar deporte, dibujar o cocinar, estar inmerso en esas actividades puede brindarte una dosis adicional de energía y hacer que tu día cobre otro color.
Por último, recuerda que una buena rutina de hábitos de autocuidado no se limita a incluir actividades que nos permitan llevar una vida más sana y equilibrada física y mentalmente, sino que también implica poner límites en nuestra vida, aprender a decir “no”, aceptar nuestras debilidades, afrontar los problemas en vez de dejar que se acumulen y perdonar nuestros errores. A veces cuidar de nosotros mismos requiere dejar ir todo aquello que no podemos cambiar



