Todos hemos tenido que lidiar con situaciones difíciles en nuestras vidas. Ya sea la pérdida de un ser querido, una ruptura amorosa, un fracaso profesional o una meta sin conseguir, la adversidad forma parte de la existencia y a veces deja heridas más o menos profundas en nuestro interior. Esto no lo podemos controlar.
Sin embargo, lo que sí podemos hacer es armarnos de algunos hábitos de autoayuda que nos ayuden a afrontar esas circunstancias de una mejor manera y a sanar las heridas emocionales que puedan infligirnos. No hará que el mundo sea color rosa, pero al menos nos puede ayudar a cambiar la visión que tenemos del mundo. Y, a veces, eso es lo único que necesitamos para mantener nuestro equilibrio emocional y seguir adelante.
¿Por qué es importante implementar hábitos de autoayuda en nuestra vida?
Contar con un kit de hábitos de autoayuda no es un lujo, sino una necesidad. Es un acto de amor propio que nos ayuda a poner el foco en nosotros mismos y a priorizar nuestro bienestar en un mundo lleno de responsabilidades, preocupaciones y problemas que nunca se detienen. Una manera de reforzar nuestra autoestima y autoconfianza, nuestra mejor arma frente a las adversidades de la vida. Y es que, ¿sabías que implementar hábitos de autoayuda contribuye a reducir el estrés cotidiano y la ansiedad?
Así lo reveló un estudio realizado en la Universidad de Las Américas, en Ecuador, donde se encontró que las prácticas de autocuidado son una herramienta útil para afrontar el estrés y las tensiones. Esto porque reducen la frecuencia cardíaca, ayudan a relajar la tensión muscular y calman las emociones. De ahí que también sea una buena práctica para disminuir los signos de ansiedad, potenciar un mayor autocontrol y una mejor resiliencia.
Asimismo, se conoce que contar con hábitos de autoayuda también fomenta la fortaleza mental y contribuye a un mayor bienestar emocional. Esto ya que además de mejorar nuestra salud mental, es una práctica que fomenta el autoconocimiento, la autoaceptación y que promueve una mayor conexión con nosotros mismos y el mundo que nos rodea.
Y es que, contrario a lo que muchos creen, implementar una rutina de hábitos de autoayuda no es un acto de egoísmo o egocentrismo, sino todo lo contrario. Solo cuando somos capaces de cuidar de nosotros mismos, estamos preparados para cuidar de los demás. Por tanto, también es una buena manera de desarrollar nuestra empatía y establecer relaciones más sanas y satisfactorias con quienes nos rodean.
7 rutinas de autoayuda para cuidar de tu mundo emocional
Cuando se trata de instaurar hábitos de autoayuda no hay recetas ni consejos infalibles. Lo que puede funcionar en algunas personas, puede ser contraproducente en otras y generarles más estrés que calma. Por eso, un paso esencial al crear una rutina de autocuidado consiste en aprender a identificar aquellos hábitos que te resultan reconfortantes y ayudan a equilibrar tu mundo interior.
¿Por dónde empezar? Existen algunas rutinas que pueden servirte de punto de partida para que des forma a tus propios hábitos de autoayuda.

Dedica un momento del día a tus emociones
Todos nos enfadamos, nos frustramos, nos alegramos y sentimos eufóricos. Sin embargo, a menudo no somos plenamente conscientes de cómo afloran esas emociones a lo largo de nuestro día. ¿Cómo te sentías esta mañana al levantarte? ¿Qué sentiste al volver a casa del trabajo y cruzar el umbral de la puerta? La mayoría de las personas no concientizan lo que experimentan a cada momento. Y esto, termina generando una enorme desconexión emocional consigo mismas que, en algunos casos, puede hacer que terminen viviendo con un completo desconocido en su interior.
La buena noticia es que esto puede evitarse. ¿Cómo? Dedica un momento cada día a reflexionar sobre las emociones que has experimentado en la jornada. Pregúntate qué sentiste en diferentes momentos del día, por qué te sentiste así y si realmente estaba justificada tu reacción. Acepta tus emociones sin juzgarlas. Aprender a conectar con tus sentimientos no solo te ayudará a ganar control emocional, sino que te permitirá mejorar tu autoconocimiento y el vínculo con tu “yo” interior.
Perdona tus errores al final del día
A veces nuestros mayores críticos somos nosotros mismos. Y, sin quererlo, podemos llegar a ser muy duros con nosotros y autoexigirnos más de la cuenta, generando una enorme presión y sentido de culpa. Sin embargo, culparnos por las cosas que hicimos mal no es la mejor manera de ayudarnos a nosotros mismos. Por eso, es importante que aprendamos a perdonar nuestros propios errores al final del día.
Acepta que no eres perfecto/a y que no pasa nada por ello. Como seres humanos que somos, a veces podemos equivocarnos y está bien. Los errores también son una manera de aprender y crecer como personas. Intenta comprender en qué y por qué te equivocaste y aprende la lección. Trátate con amabilidad y sé benevolente contigo mismo. Recuerda que el “yo” que habita en tu interior no necesita sentirse juzgado, sino querido.
Lleva un diario terapéutico
Las palabras sanan. Y plasmarlas sobre un papel puede tener un enorme poder catártico, a la vez que puede convertirse en una buena rutina de autoconocimiento y expresión emocional. Por tanto, otro hábito de autoayuda que puedes incluir en tu vida cotidiana consiste en escribir un diario terapéutico en el que te sientas libre de expresar lo que quieras. No existe una maqueta “adecuada” para escribir ese diario, simplemente escribe lo que te pase por la mente.
Eso sí, es importante que escribas en primera persona y que no te juzgues ni censures. Poner nombre a lo que sientes o experimentas puede ayudarte a profundizar en tus sentimientos y tus necesidades reales, esas que a menudo quedan sepultadas por lo que las personas de tu entorno o la sociedad te dicen que necesitas. ¿No se te da bien escribir o no te gusta? No pasa nada, prueba a grabarte hablando sobre lo que te inquieta, te preocupa o alegra.
Pasa tiempo a solas
Vivimos en un mundo que gira a un ritmo tan rápido que ni siquiera nos deja tiempo para estar a solas con nosotros mismos. Sin embargo, pasar tiempo a solas, es una de las mayores rutinas de autoayuda que podemos regalarnos. No solo nos ayuda a acallar el ruido, las preocupaciones y los problemas que parecen perseguirnos dondequiera que vamos, sino que nos permite mirar en nuestro interior y disfrutar, de verdad, de lo que sentimos.
Por eso, es fundamental que dediques un tiempo a solas contigo mismo. Lo ideal es que sea a diario, pero si no puede ser al menos una vez por semana. Cancela tus compromisos, posterga tus responsabilidades y céntrate en disfrutar de ti mismo/a. Permite que tus pensamientos vuelen y que tu vista se pierda en el horizonte mientras disfrutas de tu compañía. ¿Te cuesta estar solo/a sin hacer nada? Prueba a hacerlo mientras te enfrascas en alguna actividad que te apasione como leer o escuchar música.
Expresa lo que sientes
¿Sabías que muchos de los problemas emocionales que afrontamos como la ansiedad, el estrés o la depresión a menudo provienen, o se alimentan, de los sentimientos que no expresamos? Cuando no expresas lo que sientes, estás creando una enorme barrera en tu interior y alimentando esa ira, resentimiento, odio o frustración que no eres capaz de transmitir. Y, al final, las emociones que no expresas terminan consumiéndote.
De ahí que otra buena manera de ayudarte a ti mismo/a a sanar desde dentro consiste en aprender a expresar lo que sientes. Si tienes problemas con alguna persona de tu entorno, siéntate con ella y cuéntale de manera asertiva lo que estás experimentando. ¿Los sentimientos que te rondan son sobre tu persona? Habla contigo mismo a solas o intenta expresarlos a través del arte, la práctica deportiva o cualquier actividad que te resulte catártica.
Conecta con la naturaleza
Somos parte de la naturaleza. Quizá por eso nos resulta tan placentero pasar tiempo al aire libre en contacto con la vida salvaje. Estar en la naturaleza nos hace sentir bien, equilibra nuestras emociones y reduce nuestro malestar emocional, como encontró un estudio realizado en la Universidad Pontificia Comillas. También es un buen remedio para conectar con nosotros mismos y redescubrir nuestra esencia más auténtica.
Por eso, siempre que tengas la posibilidad pasa tiempo en la naturaleza. Da un paseo tranquilo entre los árboles, siéntate en un banco del parque, vete a una excursión en la montaña o a disfrutar del mar, cualquier plan en un entorno natural vale. Eso sí, cuando estés en el destino intenta estar plenamente presente, disfrutando del momento con total intensidad. Solo así podrás conectar con tu entorno y contigo mismo/a.
Mens sana in corpore sano
No solo de espiritualidad vive nuestra mente, también necesita habitar en un cuerpo sano y equilibrado que la ayude a estar en calma consigo misma. De ahí que otro gran hábito de autoayuda que a menudo pasamos por alto consiste en cuidar nuestro cuerpo como si de un templo se tratase. Practica ejercicio físico a diario. ¿No te gusta el deporte? Prueba con un paseo al aire libre, la práctica de yoga o simplemente una pequeña caminata junto a amigos.
Aliméntate bien. Ten en cuenta que lo que comes no solo impacta en tu salud física sino también mental. Evita los alimentos ricos en grasas trans, los carbohidratos simples y los azúcares añadidos. Bebe mucha agua y apuesta por una dieta rica en frutas y verduras. Duerme lo suficiente y, cuando puedas, practica alguna técnica de relajación o meditación que te ayude a reconectar cuerpo y mente.
Por último, no olvides que estos hábitos de autoayuda son solo un punto de partida para que puedas encontrar tus propias rutinas. A fin de cuentas, la mejor rutina de autocuidado no es la que implementas con esfuerzo y sacrificio, sino aquella que llegas a disfrutar como una pasión más de la vida.



