La mayoría de las personas solo necesitamos ver a alguien trabajando en el campo o enfrascado en una rutina deportiva para empatizar con su cansancio y sentirlo en nuestra propia piel. En cambio, no reaccionamos de la misma manera cuando estamos ante el redactor de un periódico o un diseñador gráfico. Solemos creer que el trabajo físico es mucho más agotador que el esfuerzo intelectual. Sin embargo, lo cierto es que pensar también agota, y mucho más de lo que creemos.
¿Por qué pensar agota tanto?
El esfuerzo mental también desgasta y cansa, ¡y tanto! Prueba a pasar todo un día concentrado, generando ideas creativas y notarás cómo empiezas a sentirte agotado a medida que pasan las horas. Inténtalo día sí y día también y necesitarás descansar la mente para poder seguir siendo productivo y rendir en tu jornada. Pues bien, ahora investigadores del Hospital Universitario Pitié-Salpêtrière de París han encontrado la causa.
Los científicos analizaron a dos grupos de personas a quienes les pidieron realizar distintas actividades con diferentes esfuerzos de concentración mental durante 6,5 horas seguidas. Mientras tanto los monitorizaban con un sistema de rastreo ocular e imágenes de resonancia magnética. Al finalizar la jornada, quienes más habían pensado no solo mostraban síntomas evidentes de fatiga y tomaban peores decisiones, sino que además tenían menos dilatadas las pupilas. ¿El motivo? La acumulación de glutamato a nivel cerebral.
Según estos investigadores, lo que sucede es que cuando el esfuerzo cognitivo se prolonga durante varias horas empiezan a acumularse sustancias neurotóxicas, como el glutamato, en una zona del cerebro conocida como córtex prefrontal, involucrada en el proceso del pensamiento, la toma de decisiones y la actividad volitiva. Si bien el glutamato está involucrado en la activación de las funciones cerebrales, cuando su concentración es demasiado alta tiene exactamente el efecto contrario, es decir, reduce el rendimiento mental.
Ello explica por qué cuando pensamos mucho y hacemos un trabajo cognitivo intenso nos sentimos fatigados mentalmente y nuestra energía comienza a disminuir. Se trata de una estrategia del cerebro para preservar la integridad de sus funciones, por lo que deberíamos prestarle más atención. Afortunadamente, existen diversas actividades que pueden ayudarte a recuperar la energía perdida y descansar la mente.
5 actividades para descansar la mente y relajarte

Sin duda, la manera más efectiva de descansar la mente cuando estamos agotados es dormir. Mientras dormimos nuestro cerebro se encarga de eliminar las toxinas que se han acumulado durante el día, a la vez que recupera las fuerzas. Básicamente, el sueño funciona como una especie de reset que ayuda a que nuestro cerebro se reinicie. Sin embargo, también existen otras formas en las que puedes descansar la mente a lo largo de la jornada para rendir al máximo.
- Toma micro descansos.
Planificar pequeños descansos a lo largo de tu jornada no solo te ayudará a relajar tu mente, sino que puede contribuir a que te concentres y rindas mejor. Así lo reveló un estudio realizado en la Old Dominion University en el que se encontró que tomar micro descansos de unos 10 minutos a lo largo del día puede contribuir a reponer la energía mental y prevenir la fatiga.
Por supuesto, ten en cuenta que no solo es importante la duración de estos micro descansos, sino también lo que hagas en ellos. Si es posible, lo ideal es que te acomodes en un sitio tranquilo y cierres los ojos un rato para relajarte. También puedes dar un pequeño paseo, conversar con alguien de tu entorno o simplemente dejar la mente en blanco.
- Interactúa con la naturaleza.
Estar en contacto con la naturaleza es otra excelente manera de relajar la mente y recuperar las fuerzas. Esto ya que, además de estimular la oxigenación del cerebro, aumenta la segregación de endorfinas mientras reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés. De esta manera, hace que te sientas más tranquilo y ayuda a combatir la ansiedad.
Siempre que sea posible, dedica al menos media hora al día a caminar en la naturaleza, ya sea a la orilla de la playa, una pequeña ruta en la montaña o un paseo por un parque. ¿No tienes esa posibilidad? Refúgiate en un pequeño jardín o interactúa con las plantas de interior, puede parecer una tontería, pero se ha demostrado hablar con las plantas tiene un efecto tranquilizador.
- Escucha música.
La música tiene un enorme poder relajante. Ayuda a reducir la actividad cerebral, así como los niveles de cortisol. De ahí que sea un buen aliado para promover un estado de calma, combatir el estrés, la ansiedad y mejorar el rendimiento mental. Por tanto, es otro excelente recurso para descansar tu mente después de una sesión de estudio o trabajo intensa.
Casi cualquier música vale, aunque lo ideal son los ritmos más relajantes que combinan sonidos de la naturaleza o instrumentos como el piano o el violín. Sin embargo, si quieres apostar por seguro, prueba a escuchar el tema “Weightless” de la banda inglesa Marconi Union considerada por la ciencia como la canción más relajante de todos los tiempos.
- Cambia de actividad.
Cuando el cansancio mental comienza a aparecer y te cuesta mantener la concentración, prueba a cambiar de actividad. Pasar de una tarea a otra es una buena manera de reactivar el cerebro y recuperar la energía, sobre todo cuando se trata de actividades completamente diferentes.
Por supuesto, lo ideal es que, si estás haciendo un esfuerzo mental, cambies a una tarea física para reducir significativamente el gasto cognitivo. Sin embargo, ¿sabías que incluso con solo cambiar de enfoque puedes relajar tu mente? Si no puedes levantarte y hacer otra cosa, prueba a sacar esa tarea pendiente que tienes, a responder un email o planificar la siguiente jornada.
- Practica la meditación.
Y, como no, otra excelente forma de descansar la mente cuando estás agotado de tanto pensar consiste en meditar. Se ha demostrado que la meditación no solo ayuda a calmar tus emociones y hacer que te sientas más tranquilo y relajado físicamente, sino que tiene un impacto positivo en tu cerebro ya que contribuye a reducir la actividad mental. Gracias a ello puede ayudarte a combatir la fatiga cognitiva y evitar que te agotes tanto pensando.
Desde la meditación mindfulness o la meditación vipassana hasta la meditación trascendental o guiada, existen muchas variantes a las que puedes recurrir para relajar tu mente. Y lo mejor, es que no necesitas ser un experto o contar con mucho tiempo para aprovechar sus ventajas pues se ha encontrado que con tan solo 10 minutos de meditación puedes aliviar el cansancio mental.
Y, por último, no olvides que independientemente de las estrategias que puedas utilizar para descansar la mente a diario es importante que disfrutes de unos días de desconexión cada cierto tiempo. Esto no solo te ayudará a relajarte, sino que recargará tus energías y motivación haciendo que vuelvas con los ánimos renovados.



