Emociones básicas, su papel en tu vida cotidiana

Lista de emojis en un móvil

Que tire la primera piedra aquel que nunca se haya emocionado ante el reencuentro con un ser querido, que no se haya alegrado por un éxito personal o entristecido debido a una mala noticia. Todos, o al menos la gran mayoría de las personas, experimentamos a diario un amplio abanico emocional en cuyo núcleo se encuentran las emociones básicas. Las emociones básicas, esas que compartimos filogenéticamente con el resto de los mortales, nos ayudan a expresar lo que sucede en nuestro interior a la vez que nos permiten adaptarnos al entorno de una manera más asertiva. Te explicamos qué y cuáles son las emociones básicas y qué papel desempeñan en tu vida.

¿Qué son las emociones básicas?

Cuando pensamos en emociones básicas, a la mayoría de las personas le viene a la mente la imagen de alguien riendo, llorando o enfadado. Esto se debe a que solemos relacionar las emociones básicas con la expresión corporal de las mismas. Sin embargo, las emociones hacen referencia a un fenómeno mucho más complejo. Se trata de reacciones de valencia afectiva ante determinados estímulos que pueden ser externos, como una experiencia con otra persona, o internos, como un recuerdo o un pensamiento.

En otras palabras, se trata de una respuesta fisiológica a una experiencia subjetiva que genera un cierto grado de placer o displacer. Esto se debe a que las emociones desatan un conjunto de respuestas hormonales y neuroquímicas que son las que producen un estado de activación a nivel cerebral que, en última instancia, nos impulsan a la acción. Dicho de otra manera, se trata de las sensaciones que experimentamos ante determinada experiencia y que generan unos efectos concretos en nuestra conducta.

En la práctica, sentimos una emoción cuando, por ejemplo, recibimos la noticia de la muerte de un ser querido y casi de manera instantánea experimentamos una gran tristeza e, incluso, es probable que lloremos. Asimismo, ocurre cuando tenemos una discrepancia con nuestra pareja y sentimos una ira contenida que desemboca en una acalorada discusión.

¿Cuáles son las emociones básicas?

Los seres humanos contamos con un mundo emocional muy rico y variado, ¿sabías que somos capaces de experimentar más de 7000 expresiones emocionales diferentes? Sin embargo, poco se ha investigado sobre las emociones humanas. Uno de los estudios más exhaustivos hasta la fecha, realizado en la Universidad de Berkeley, encontró que las emociones que experimentamos con mayor frecuencia pueden reducirse a 27 mientras que otra investigación realizada en la Universidad de Glasgow apunta a que podría haber solo 4 emociones básicas, el miedo, la alegría, la tristeza y la ira.

A pesar de ello, en el mundo de la Psicología existe cierto consenso a hablar de 6 emociones básicas, descritas por primera vez en la década de 1970 por el psicólogo Paul Ekman: la alegría, la sorpresa, la tristeza, el miedo, la ira y el asco.

  • Alegría. De todas las emociones básicas, la alegría es probablemente la más positiva ya que está asociada de manera directa con la felicidad y el placer. Experimentamos alegría cuando recibimos una buena noticia o vivimos un momento placentero. En estos casos, nuestra tasa cardíaca y respiratoria aumenta y nuestro cerebro comienza a segregar una mayor cantidad de endorfinas y dopamina que son, en última instancia, los neurotransmisores responsables de nuestra sensación de bienestar cuando nos sentimos alegres.
  • Sorpresa. La sorpresa no es más que una reacción emocional causada por algo nuevo, imprevisto o extraño. Surge cuando debemos hacer frente a un estímulo que no esperábamos y suele acompañarse de una sensación de incertidumbre e incomodidad. Fisiológicamente, cuando nos sorprendemos nuestra frecuencia cardíaca disminuye, a la vez que aumenta el tono muscular y el ritmo respiratorio, preparando a nuestro cuerpo para reaccionar rápidamente si fuese necesario.
  • Tristeza. Dentro de las emociones básicas, la tristeza es quizá la más negativa ya que se caracteriza por una disminución del estado de ánimo que se hace acompañar por una especie de dolor emocional. Aparece cuando recibimos noticias negativas o vivimos circunstancias que nos resultan displacenteras. Contrario a lo que muchos piensan, la tristeza también tiene una función adaptativa ya que reduce la actividad cognitiva y conductual con el objetivo de economizar recursos para que podamos centrarnos en nosotros mismos y en superar esa experiencia negativa cuanto antes.
  • Miedo. El miedo es quizá una de las reacciones emocionales más estudiadas en el ser humano debido a su función adaptativa que nos permite preparar al cuerpo para huir o afrontar estímulos potencialmente peligrosos. Se trata de un estado emocional “negativo” que genera inseguridad e incita a escapar de la situación. Fisiológicamente, cuando sentimos miedo nuestro ritmo cardiaco y la actividad respiratoria se disparan, preparando al cuerpo para una rápida activación y una posible huida.
  • Ira. La ira es una emoción básica que surge cuando nos vemos sometidos a situaciones que nos producen frustración o que nos resultan aversivas. Se trata de una sensación que nos prepara para lidiar con un evento particularmente desagradable y ante el cual, sentimos que no podemos quedarnos de brazos cruzados. A nivel fisiológico produce una activación rápida que nos prepara para la acción, aumentando la frecuencia cardiaca, el ritmo respiratorio y el tono muscular, a la vez que incrementa la adrenalina en sangre y la tensión cognitiva.
  • Asco. El asco se caracteriza por una sensación de repulsión o evitación, real o imaginaria, al estar en contacto con algo que nos desagrada. La sensación subjetiva se experimenta con un gran desagrado y una aversión clara al estímulo que la provoca. Básicamente, su función consiste en rechazar los estímulos que puedan generarnos algún mal. De ahí que fisiológicamente, podemos experimentar náuseas, un aumento de la frecuencia respiratoria y cardíaca, así como una mayor tensión muscular que nos prepara para alejarnos.

¿Para qué sirven las emociones básicas? Sus principales funciones

Las emociones básicas no son meros estados mentales opuestos a la razón, sino que cumplen una función comunicativa ya que nos permiten expresar lo que sucede en nuestro mundo interior de una manera sencilla y clara. En este sentido, la manifestación de las emociones en el cuerpo nos permite transmitir nuestro estado de ánimo sin necesidad de recurrir a las palabras. Sin embargo, esta no es su única tarea, las emociones básicas también pueden desempeñar las siguientes funciones:

Social

Un grupo de cinco mujeres y un hombre jóvenes hablando y riendo sentados alrededor de una mesa

Las emociones básicas no solo revelan nuestro estado afectivo, sino que también nos brindan pistas sobre cómo se sienten las demás personas y cómo nos relacionamos con ellas. Las emociones, o más bien su expresión física, nos permite comprender el estado de ánimo de una persona, lo cual no solo nos ayuda a ser más empáticos, sino que nos indica cómo debemos reaccionar en cada situación. Si una persona está cabizbaja y llora, entenderemos que está triste mientras que, si suda de manera excesiva y está muy alerta mirando hacia todos lados, nos daremos cuenta de que tiene miedo. Con esta información, estaremos preparados para actuar en consecuencia, ya sea consolándole o brindándole un espacio seguro en el que pueda sentirse protegida.

Adaptativa

En una mesa blanca unas fichas con letras forman la frase "adapt or fail"

Las emociones básicas son esenciales por una razón: nos ayudan a enfrentar los desafíos y nos preparan para hacer frente a los estímulos. Al actuar reajustando el sistema nervioso, autónomo, cardiovascular, musculoesquelético y neuroendocrino, preparan a nuestro cuerpo para responder de la manera más rápida y adaptativa posible. De hecho, en muchos casos contribuyen a optimizar nuestras respuestas activando simultáneamente algunos sistemas del organismo y desactivando otros para evitar que compitan entre sí por los recursos. Así ocurre cuando experimentamos miedo y se “desconectan” las zonas corticales del cerebro, encargadas de tomar las decisiones más reflexivas y racionales, para priorizar las respuestas más primitivas y rápidas.

Motivacional

Una taza negra en una mesa de madera en la que pone "never settle"

Otra de las funciones de las emociones básicas se relaciona con su poder para activar nuestro comportamiento. De hecho, las emociones tienen una gran relación con la motivación intrínseca, esa que nos impulsa a la acción y nos permite seguir un objetivo. Tal es el caso, por ejemplo, de la alegría, una emoción que nos genera un estado de placer y euforia que nos anima a enfrascarnos en las tareas que hacemos con un mayor compromiso y seguridad. De la misma manera sucede con la ira, una emoción que desencadena comportamientos agresivos o defensivos, dirigiendo nuestra conducta hacia un objetivo determinado.

El enorme poder de las emociones básicas sobre nuestro cuerpo

No hay dudas de que las emociones básicas del ser humano desempeñan un rol esencial en su desarrollo y adaptación al entorno. No solo nos ayudan a comprender e interiorizar lo que sucede a nuestro alrededor, sino que nos permiten expresar lo que ocurre en nuestro interior. Funcionan como una especie de mediador entre nosotros y el entorno que nos ayuda a adaptarnos a las circunstancias.

Su poder es tal que pueden activar o desactivar determinadas funciones en nuestro organismo para facilitarnos la experiencia y ayudarnos a lidiar con los estímulos del medio. Esto sucede gracias a la amígdala, una pequeña estructura que se encuentra en nuestro cerebro y que es la encargada de desencadenar las respuestas neuroquímicas que nos permiten experimentar y expresar las emociones, así como gestionar los diferentes sistemas fisiológicos implicados en cada reacción emocional.

Sin embargo, las emociones no solo son capaces de controlar nuestro cuerpo para responder a un estímulo determinado, sino que pueden generar cambios fisiológicos y psicológicos a largo plazo, es lo que se conoce como reacciones psicosomáticas. Por ejemplo, se sabe que la tristeza mantenida en el tiempo no solo puede derivar en una intensa depresión, sino que puede provocar cansancio y agotamiento físico, reducir el rendimiento cognitivo y afectar la capacidad de decisión. Asimismo, sucede por ejemplo con la ira, una emoción relacionada con un mayor riesgo de enfermedades cardiacas o con la alegría, otra emoción vinculada con un mayor estado de bienestar psicológico y felicidad.

La buena noticia es que es posible prevenir las consecuencias negativas de las emociones en nuestro cuerpo si aprendemos a gestionar de manera adecuada nuestras emociones básicas. A fin de cuentas, cuando no dominas las emociones estas te dominan a ti, por lo que cuanto antes empieces a trabajar para regular lo que sientes, antes serás capaz de aprovechar el poder de las emociones en tu propio beneficio.

Imagen de Yiana Delgado

Yiana Delgado

Soy psicóloga de profesión, escritora por pasión e incansable aprendiz en mi tiempo libre. Durante más de cinco años concilié estudio e investigación en el apasionante mundo de las Neurociencias. Con la ilusión de poder ayudar a más personas, me convertí en divulgadora científica y durante dos años compartí mis conocimientos sobre psicología y crecimiento personal en la radio. Tras descubrir mi vocación por la escritura, me propuse seguir ayudando a las personas a comprenderse mejor y alcanzar la vida que anhelan a través de los medios de comunicación escritos. Ahora, con más de una década de experiencia a mis espaldas, continúo promoviendo espacios de cambio y reflexión basados en el conocimiento científico.

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