Seguro que cuando escuchas la palabra dopamina se te vienen un montón de cosas a la cabeza como placer o felicidad. Y, si bien es cierto que tiene mucho que ver con estos estados, debes saber que la dopamina es un neurotransmisor que participa en más procesos cerebrales de los que te imaginas. Esta pequeña molécula está compuesta por 22 átomos y se produce en nuestro cerebro de forma natural, aunque también hay drogas que la generan de forma artificial. Para abordar este tema hemos contado con la ayuda de Carmen Casasus, psicóloga perteneciente al colegio oficial de psicólogos de Aragón. Te enseñamos todo sobre este neurotransmisor: qué es, para qué sirve, cómo nos afecta y otras curiosidades que te interesarán.
¿Qué es la dopamina?
Uno de los neurotransmisores más importantes de nuestra conducta es la dopamina. Este neurotransmisor nos hace olvidar el dolor y aunque sea de manera momentánea, hace que nos sintamos en la “cresta de la ola”.

Se sintetiza en diferentes áreas del cerebro como el hipotálamo y la sustancia negra y, tradicionalmente, se le conoce como el responsable de los “sistemas de recompensa y placer”; ya que una de sus funciones principales es la regulación del deseo y la motivación.
La dopamina se produce en las neuronas dopaminérgicas, de manera más específica en el área tegmental ventral del mesencéfalo. Este neurotransmisor participa en numerosas funciones cerebrales entre las que destacan la memoria, el aprendizaje, las emociones fuertes, el sueño, la actividad motora y la repetición de conductas que nos incitan al placer; como el sexo, las drogas o la alimentación.
Dopamina funciones: ¿Para qué sirve la dopamina?
En cuantos a sus funciones, la dopamina es conocida como la hormona del placer, pero participa en muchas más funciones cerebrales y algunos estudios la relacionan con el desarrollo de la personalidad de cada individuo. Así, la amígdala cerebral de una persona extrovertida podría fabricar más cantidad de dopamina que el de una persona introvertida, por ejemplo. Del mismo modo, se ha comprobado que una persona con un buen status social tiene más receptores de dopamina haciendo que se sientan satisfechos con su vida y, en consecuencia, tengan objetivos más ambiciosos y optimistas.
En general, la dopamina está relacionada con el placer, la memoria, el movimiento, la personalidad, el sueño, la motivación y el bienestar. Así pues, los niveles bajos de dopamina podrían estar relacionados con problemas de memoria, déficit de atención, apatía o insomnio y, en el caso contrario, con hiperactivación.
Te explicamos con más detalle algunas de las principales funciones de la dopamina en nuestro cuerpo:
- Regulación del aprendizaje y memoria: la dopamina es la encargada de la duración y permanencia de los recuerdos. Cuando se aprende algo que genera satisfacción y agrado en la persona, este neurotransmisor activa el hipocampo, lugar donde se retiene la información. Además, la idea de que la motivación podría ser una de sus principales funciones va cogiendo cada vez más peso. Algunos estudios afirman que las personas con metas y objetivos más ambiciosos y exigente tenían más dopamina en su córtex prefrontal.
- Regulación del sueño: ayuda a regular el ritmo circadiano, ya que es relevante en la liberación de melatonina, (hormona implicada en el ciclo del sueño). Específicamente, la hormona del placer inhibe la producción de melatonina cuando comienza el día, es decir, tiene como función el hacernos despertar.
- Actividad motora: la dopamina permite que la información del cerebro llegue a los músculos, lo que nos permite saltar, correr y realizar movimientos.
- Emociones fuertes: se ha relacionado que diferentes escenarios que suscitan emociones fuertes como por ejemplo, tirarse en paracaídas, generan niveles muy altos de dopamina y que posteriormente dan lugar a sensaciones de bienestar. Además, las personas con niveles de dopamina más elevados son más optimistas y están más predispuestos a asumir ciertos riesgos.
- Regular el peso corporal: se ha estudiado que las personas con tendencia al sobrepeso tienen menos receptores dopaminérgicos, lo que conlleva a que tiendan a ingerir grandes cantidades de comida para lograr un mayor nivel de satisfacción.
- Desarrollo de la personalidad: como ya hemos comentado, personas con altos niveles de dopamina tienden a ser más miedosas, mientras que se ha encontrado que personas con niveles más bajos de dopamina viven las situaciones de manera calmada y serena.
- Regular el placer: niveles elevados de dopamina en los sistemas de recompensa generan sensaciones relacionadas con el placer y bienestar.
¿Qué puede ocasionar la falta o exceso de dopamina?
Los niveles de dopamina no siempre se mantienen de manera óptima y se pueden producir desequilibrios con diferentes efectos y consecuencias para la salud que, en algunas ocasiones, pueden derivar a problemas más graves como trastornos depresivos o enfermedades crónicas como el Párkinson o la Esquizofrenia. Por eso, es importante mantener un control de sus niveles para abordar el problema lo antes posible siempre bajo supervisión médica.
Falta de dopamina
La falta de dopamina se ha asociado a conductas relacionadas con desinterés, debilidad y movimientos ralentizados; llegando a desarrollarse diferentes enfermedades como la enfermedad de Párkinson, TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad), depresión, fobia social o hipertiroidismo.
Además, un déficit de dopamina afecta a la concentración y al humor de las personas conduciéndolo a un estado de tristeza, apatía, angustia y desmotivación.

Dopamina y Párkinson: En el caso de esta enfermedad, es la propia enfermedad la que va destruyendo poco a poco las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra que son las encargadas de la coordinación de movimiento. En consecuencia la cantidad de dopamina se ve reducida causando los problemas motores propios de esta enfermedad.
Entre las causas de este déficit encontramos una mala alimentación, ciertos medicamentos, algunas drogas o problemas estructurales, entre otros.
Exceso de dopamina
Se ha comprobado que niveles altos de dopamina se relacionan con manías, movimientos estereotipados, hiperactividad, hipersocialización y alucinaciones. En algunos casos también se relacionan con problemas mentales como esquizofrenia o trastorno bipolar siendo la responsable de la sintomatología de estos trastornos como alucinaciones, delirios y fases hipomaníacas.
¿Cómo puedo saber mis niveles de dopamina?
El procedimiento más frecuente es el análisis de sangre, no obstante a nivel conductual podemos notar un bajo nivel de dopamina cuando la persona realiza movimientos lentos o incluso descoordinados. Sin embargo, una señal de exceso del nivel de dopamina estaría ligada a movimientos repetitivos como los tics.
Como aumentar la dopamina de manera natural
A pesar de que siempre debe ser el médico el que prescriba los fármacos y métodos para el aumento de este neurotransmisor -en algunos casos pueden convertirse en adictivos-, hay algunas cosas que te pueden ayudar a conseguirlo de forma natural pero siempre con voluntad y poniendo de tu parte.
- Metas diarias: el hecho de proponerse pequeñas metas en el día a día se ha asociado a niveles más altos de dopamina. El ir cumpliendo poco a poco las pequeñas metas hace que se active el sistema de recompensa.
- Importancia del descanso: diversas investigaciones han asociado niveles más altos de dopamina por las mañanas. Si no se descansa, por la mañana es más difícil que estemos enérgicos y que se pueda producir esa liberación de dopamina. Por ello, es fundamental llevar a cabo tiempos de descanso.
- Buscar actividades que te relajen: a menor estrés mayores niveles de dopamina. Por ello es importante focalizarnos en actividades que nos relajen la mente y el cuerpo.
- Terapia psicológica cognitiva: Lo más importante para aumentar la dopamina y mantenerla en sus niveles óptimos es tener buenos pensamientos y actitudes. Este tipo de terapia psicólogica ayuda a afrontar la realidad y abordar los problemas de una forma mucho más adaptativa.
Dopamina y redes sociales
Somos seres sociales, de hecho a lo largo del día a golpe de “clic” podemos conectar con muchísimas personas sin tener que apenas levantarnos del sofá. Nuestro sistema de recompensa no solo se activa cuando nos dan likes, sino que también se activa cuando otorgamos likes a otras personas. Los me gusta son vistos como un “logro” lo cual hace que se produzca una liberación de altos niveles de dopamina en el cerebro.
¿Por qué sucede?
En el momento que una persona comparte algo en una determinada red social (imagen, video, etc.), si se recibe por parte de otras personas un like el cerebro automáticamente interpreta esa gratificación como una recompensa y libera altos niveles de dopamina. El hecho de ser un evento atractivo hace que lo volvamos a repetir una y otra vez, lo que a la larga puede desencadenar una adicción a las redes por la activación del sistema de recompensa y la gratificación inmediata.

Uno de los inhibidores de dopamina más frecuentes es el estrés crónico. Por eso, conseguir controlarlo y huir de estados de apatía y tristeza propios de este trastorno es vital y, para ello, es muy importante aprender a desconectar. Una de las mejores formas de hacerlo es practicando deporte, ya que te ayudará a reducir el estrés y favorecerá la creación de dopamina. En consecuencia, tu estado de ánimo mejorará considerablemente y te sentirás mucho mejor. Otras sencillas formas de conseguirlo son: cuidando la alimentación, disfrutando de las aficiones, siendo generoso y altruista y, en general, disfrutando de las pequeñas (grandes) cosas de la vida.



