«Lo que no me mata me hace más fuerte», solía decir Nietzsche. La vida nunca es estática. El desarrollo personal de cada uno de nosotros es un proceso continuo y se basa en el aprendizaje, en la introspección, en las experiencias que vivimos cada día, en una actitud activa de búsqueda. Pero no todas las experiencias que nos modelan como seres humanos son placenteras. Aunque las crisis existenciales puedan llegar a ser emocionalmente costosas – hasta el punto de causar depresiones graves o incluso llevar al suicidio,- también nos pueden brindar la oportunidad perfecta para reinventarnos, replantear nuestras metas, y alcanzar un mayor bienestar.
¿Qué es una crisis existencial?
¿Qué es una crisis existencial? Derivada del concepto del existencialismo (i.e. corriente filosófica basada en el análisis de la condición humana, las emociones, o el significado de la vida), la crisis existencial implica el cuestionamiento de todas aquellas creencias, esquemas mentales, emociones, y decisiones que solían definir nuestras vidas. El punto de partida de una crisis existencial suele ser una pregunta que hace tambalear los cimientos de todo aquello que dábamos por sentado: «¿Qué haré con mi vida?», «¿Por qué ya no soy feliz?», «He tomado las decisiones correctas en el pasado?», o «Qué sentido tiene la vida si tarde o temprano todos moriremos?» Una crisis existencial es un punto de inflexión hacia la autorrealización personal y el bienestar. La persona que la sufre experimenta un malestar psicológico intenso causado por una necesidad apremiante de encontrar la llave para llenar el vacío existencial, reestructurar los cimientos de su vida, y reconectar con su YO más íntimo.
¿Todas las crisis existenciales son iguales?
Aunque las crisis existenciales suelen provocar cambios radicales en las vidas de las personas que las sufren, no todas son iguales. Para algunas personas, las crisis existenciales marcan un nuevo comienzo, las fortalecen, y las preparan para afrontar el futuro con más fuerza y determinación. Lamentablemente, las personas que no consiguen encontrar los recursos para superar este desafío pueden llegar a sufrir depresiones graves, ansiedad extrema, e incluso llegar al suicidio. Lo cierto es que cada persona vive la crisis de una forma diferente. Las crisis existenciales pueden durar semanas, meses, o incluso años. Es más, las crisis existenciales pueden aparecer tanto de forma brusca como gradual, independientemente de la edad. Puesto que las crisis existenciales están directamente vinculadas al inevitable proceso de maduración, hay ciertos momentos en el ciclo vital cuando estas crisis ocurren con más frecuencia.
Crisis existencial a los 30

La tercera década de la vida suele estar marcada por mayores responsabilidades y exigencias. Las palabras estabilidad y maternidad/paternidad suelen resonar con fuerza, arrastrándonos en una espiral de dudas: «¿Estoy listo/a para formar una familia?», «Seré una buena madre o buen padre?», «¿He elegido bien mi profesión?», o «¿Tendré la capacidad económica para afrontar una hipoteca y asegurar la estabilidad de mi familia?».
Crisis existencial a los 50

«De los 40 para arriba no te mojes la barriga», dice un conocido refrán. Pues bien, a partir de los 40, empezamos a concienciar sobre la mortalidad. Cada día que pasa nos recuerda que el tiempo pasa inexorablemente, dejando huellas imborrables en nuestros cuerpos y avivando los recuerdos de nuestra juventud. La salud, la trayectoria vital, el tiempo que nos queda por vivir, e incluso la muerte se convierten en temas de preocupación y reflexión. Preguntas como «¿Veré crecer a mis nietos?» o «¿Tengo a mi lado la persona idónea? ¿Quiero envejecer a su lado?».
«Los 40 son la edad madura de la juventud. Los 50 suponen la juventud de la edad madura», decía Victor Hugo. Los cambios hormonales – tanto en mujeres como en hombres – llevan la voz cantante, marcando un momento de transición que los expertos denominan la segunda pubertad.
Causas de una crisis existencial
Excepto en la infancia, las crisis existenciales pueden ocurrir a cualquier edad y en cualquier momento. Aunque en algunos casos existe un factor desencadenante fácil de identificar (ej. la necesidad de tomar una decisión sumamente importante, el fin de una relación, la muerte de una persona querida, etc.), otras veces las razones pueden ser difusas.
Consecuencias de una crisis existencial
Cada persona experimenta la crisis existencial de una forma diferente. Mientras algunas personas consiguen resolver la crisis rápido y satisfactoriamente, para algunas otras las crisis son intensas y largas. En este último caso, la persona puede llegar a tener una percepción negativa del mundo, de sí misma, y del futuro. Puesto que este tipo de crisis suele dar pie a problemas psicológicos serios (ej.: desesperanza, baja autoestima, depresión profunda, o incluso ideas suicidas), solicitar la ayuda de un profesional suele ser la estrategia más segura y eficiente.
¿Cómo identificar una crisis existencial?
Para poder actuar de la mejor forma posible ante una crisis existencial, es importante conocer sus principales síntomas.
Síntomas físicos y psicológicos de una crisis existencial
- Agotamiento emocional y físico
- Problemas de alimentación y sueño
- Sensación de extrañeza con uno mismo, como si se tratara de otra persona
- Miedo al futuro
- Aburrimiento intenso y falta de motivación incluso ante las cosas que te solían entusiasmar
- Sensación de insatisfacción, aunque – aparentemente – absolutamente todo marcha bien
- Piensas que es necesario hacer un cambio en tu vida, pero no sabes exactamente qué es lo que tienes que cambiar
- Empiezas a cambiar tus rutinas, pruebas cosas nuevas. Aun así, no te sientes completamente satisfecho/a
- Cuestionas las etapas vividas, pones en duda todas las decisiones importantes que has tomado, y sientes que no has vivido todas las experiencias que te hubiera gustado vivir
- Aunque sabes que – emocionalmente - no te encuentras bien, te resulta difícil explicar y describir tus sentimientos
- Sentirse incomprendido
¿Cómo superar una crisis existencial?
Si ya has identificado los síntomas y piensas que puedes estar atravesando una crisis existencial, es hora de actuar. Si te preguntas cómo superar una crisis existencial, aquí tienes unos consejos que pueden resultar útiles:
- El primer paso es reconocer que algo va mal e intentar identificar el origen de la crisis: trabajo, relación de pareja, amigos, etc.
- Para poder encontrar una solución, es necesario que te lo tomes con calma. Intenta reconectar contigo mismo, observarte y – sobre todo – comprenderte. La sinceridad con uno mismo es fundamental. Intenta valorar tu situación e intenta responsabilizarte.
- Actúa con conciencia y experimenta sin miedo a equivocarte.
- Lee libros, artículos, testimonios de otras personas que hayan atravesado la misma situación. Es posible que encuentres nuevas alternativas.
- Si te resulta difícil tomar las riendas y encontrar una solución, es recomendable que busques ayuda por parte de un profesional. Aparte de un diagnóstico claro, el psicólogo te puede proporcionar las herramientas y estrategias necesarias para superar la crisis con éxito.



