10 conceptos japoneses que te ayudarán a tener una vida más plena

Joven japonesa ataviada con ropas tradicionales sostiene un paraguas japonés mientras cruza un lago

¿Sabías que Japón es uno de los países del mundo con mayor esperanza de vida?

Concretamente la región de Okinawa, una zona en la que gran parte de sus residentes supera los 90 o 100 años de vida.

¿Su secreto? Una dieta sana y equilibrada sumado a la práctica regular de actividad física y una gran sabiduría que recién empezamos a descubrir en Occidente. Y es que, aunque la cultura japonesa se nos antoje extraña algunas veces, lo cierto es que encierra valiosísimos conocimientos, valores y costumbres que enriquecen su visión del mundo e instan a llevar una vida más plena y con propósito a sus ciudadanos.

Descubre algunos de los conceptos japoneses más profundos e impresionantes que encierra la sabiduría nipona que pueden ayudarte a tener una vida significativa y feliz.

Los conceptos japoneses que te harán replantearte tu vida

En la cultura japonesa existen numerosos conceptos que no solo explican la manera de vivir de su gente, sino también su forma de ver la vida y afrontar los obstáculos. Principios en los que en Occidente apenas reparamos, pero que pueden cambiar nuestra manera de pensar y vivir, ayudándonos a ser más felices. He aquí algunos de los conceptos japoneses más poderosos de esta impresionante cultura.

Ikigai

El ikigai (生き甲斐) es probablemente uno de los conceptos japoneses que más se han popularizado en Occidente. El término proviene de los vocablos ikiru, que significa vivir, y kai que se refiere a la materialización de las expectativas y, aunque no tiene una traducción literal puede definirse como “la razón de vivir” o “la razón de ser”.

Según esta filosofía, todos tenemos un ikigai, pero para descubrirlo necesitamos emprender un viaje introspectivo que nos ayude a encontrar aquello que nos apasiona y en lo que somos realmente buenos. Es entonces, cuando descubrimos nuestra razón de ser, que encontramos nuestro lugar en el mundo y nos sentimos satisfechos y felices con nosotros mismos.

Wabi-Sabi

Wabi-sabi (侘・寂) es un término japonés que originalmente se utilizaba con fines estéticos y que podría traducirse como “la belleza de la imperfección”. El concepto está estrechamente relacionado con el arte de kintsugi, en el cual cuando una pieza de cerámica valiosa se agrieta, en lugar de tirarla o intentar esconder ese fallo, el artesano la rellena con una especie de pegamento dorado para reparar la pieza y resaltar su belleza imperfecta.

Aplicado a nuestra vida cotidiana, este concepto japonés nos anima a abrazar la belleza intrínseca del deterioro, asumiendo el proceso natural de la decadencia y los cambios como parte de nuestra existencia. Es una manera de aceptar nuestra vulnerabilidad y fragilidad que nos insta a mostrar nuestras heridas e imperfecciones orgullosamente porque, a fin de cuenta, son un reflejo de nuestra historia.

Henko

En japonés, el término henkō está formado por los kanjis Hen (変), que se traduce como cambio, y Kō (光), que significa variable o con una luz inusual. El concepto suele traducirse como “cambio desde dentro y sin retorno” y se refiere a los cambios en nuestra percepción y en nuestra manera de ver las cosas, ya se trate de transformaciones pequeñas o más profundas y reveladores de nuestra esencia.

Básicamente, hace referencia a los cambios que tienen lugar continuamente en nuestras vidas y el mundo que nos rodea, pero también a los cambios en nuestra percepción, creencias y valores. Nos anima a asumir que la persona que fuimos en el pasado no es necesariamente la que seremos en el futuro. Una manera aceptar e impulsar ese cambio necesario en nuestro interior que es el que, al final, nos conduce a un salto personal cualitativo.

Shiawase

Otro concepto japonés desconocido, pero con un gran significado es shiawase. Originalmente el término es una combinación de suru (shi, 仕) que significa hacer y awaseru (合わせ) que implica unir o encajar. En sus inicios la palabra se utilizaba para conseguir que las cosas encajaran en su lugar, pero con el tiempo empezó a usarse para describir la sensación de sentirse afortunado, por lo que hoy en día se podría traducir como “felicidad”.

De hecho, es un concepto que en la cultura japonesa suele emplearse junto al ikigai para explicar la felicidad, como reveló un estudio realizado en la Osaka Ohtani University. Mientras el ikigai implica dedicarse a actividades que se nos dan bien y que disfrutamos intensamente, por lo que nos reportan una gran sensación de satisfacción, el shiawase hace referencia al sentimiento de paz interior y serenidad que experimentamos en el momento presente. La suma de ambos da sentido a lo que los japoneses entienden por felicidad.

Oubaitori

Oubaitori (桜梅桃李) es un concepto japonés muy curioso. El término está formado por el nombre de cuatro flores distintas: cerezo, albaricoque, melocotón y ciruela. Estos árboles florecen en Japón en primavera, convirtiendo el horizonte en un auténtico espectáculo de colores en el que cada uno aporta sus tonos y formas particulares. Una oda al valor individual que retoma el oubaitori para resaltar nuestra singularidad como personas.

Y es que, de la misma manera que las flores crecen a su propio ritmo y tienen sus propios colores y aromas, las personas también nos desarrollamos a nuestro propio paso y tenemos habilidades, características y modos diferentes de ver la vida. El oubaitori nos recuerda esta gran verdad y nos anima a enfocarnos en nuestro propio crecimiento y aquello que nos hace realmente especiales, en lugar de compararnos con los demás.

Mottainai

Taza rota con flores en su interior

Mottainai (勿体無い) es un término japonés que literalmente significa “desperdicio”. El término está formado por los vocablos mottai (もったい・勿体), que se refiere al valor de un objeto material, y nai (ない・無い) que significa ausencia o carencia. Hoy día, mottainai es mucho más que una palabra, es una forma de pensar y actuar ante el desperdicio o el mal uso de algo. De hecho, a menudo se utiliza para quejarse porque alguien ha tirado algo que se podía seguir usando, ha desperdiciado comida o no ha usado un artículo que tenía en casa.

El concepto está estrechamente relacionado con la creencia budista de que todo, incluso los objetos inanimados, tienen una esencia y están interconectados con el resto del mundo, por lo que merecen respeto. Un respeto también hacia las personas que invirtieron tiempo y esfuerzo en confeccionarlo. Por eso, el mottainai insta a no tirar a la basura las cosas que pueden seguir siendo útiles de alguna manera y, en caso de hacerlo, hacerles una despedida digna.

Arugamama

Arugamama (在るが儘) es un concepto que a menudo se utiliza en el budismo y cuyo significado está relacionado a la aceptación radical. Básicamente, significa “tal como es” o “las cosas son como son”. Es un concepto que nos insta a aceptar el frío del invierno, la muerte o una enfermedad como sucesos inalterables que están fuera de nuestro alcance. Una manera de encontrar la armonía y el equilibrio en la vida, aceptando los hechos inevitables que no podemos cambiar.

Vale destacar que el arugamama no debe confundirse con una resignación pasiva. De hecho, establece una diferencia entre lo que podemos cambiar y lo que no, como por ejemplo, en invierno no podemos bajar la temperatura exterior, pero sí calentarnos con una estufa dentro de casa. Su idea es que destinemos nuestra energía a lo que podemos cambiar y aceptemos sin rabia ni insatisfacción lo que no podemos modificar.  

Kaizen

Kaizen (改善) es un término japonés formado por los kanjis 改 (kai), que significa cambio o acción de enmendar, y 善 (zen) que se traduce como bueno o beneficioso. De ahí que signifique “cambio a mejor” o “mejora”. Aunque lo cierto es que más que un vocablo, es una filosofía de vida que nos anima a esforzarnos por mejorar en todos los aspectos de la vida y a mantenernos en constante desarrollo.

Este concepto sienta sus bases sobre lo que se conocen los 5 principios de la mejora continua: Seiri, Seiton, Seiso, Seiketsu y Shitzuke, que podrían traducirse por selección, orden, limpieza, estandarización y disciplina. Según el kaizen si abrazamos estos principios en nuestra vida y somos constantes con las pequeñas acciones, seremos capaces de mejorar y alcanzar grandes metas.

Mono no aware

El término japonés mono no aware (物の哀れ) deriva de los vocablos mono, que se refiere a las cosas, aware que indica un sentimiento y el artículo no que se refiere a la no propiedad de ese objeto. Suele traducirse como “empatía hacia las cosas” o “sensibilidad hacia lo efímero”. Es un concepto que hace referencia a nuestra sensibilidad para conmovernos ante lo efímero, siendo conscientes de la fugacidad de todo lo que existe en nuestro entorno, incluidos nosotros mismos.

Aunque a menudo se relaciona con un estado de melancolía o nostalgia transitoria, en realidad es más bien una profunda sensibilidad y conexión con la naturaleza breve de todo lo que nos rodea. Un llamado de atención a la fugacidad de la vida y un recordatorio de la importancia de vivir el presente y disfrutar de las cosas como son porque mañana podrían ser diferentes o desaparecer para siempre de nuestro mundo.

Omoiyari

El término omoiyari (思いやり) se suele traducir como empatía, pero en realidad tiene un significado mucho más profundo. Está formada por los vocablos omoi (思い), que se traduce como pensamiento o preocupación por los demás, y yari que, a su vez deriva de yaru (やる) y significa dar o enviar algo a los demás. De ahí que su significado sea algo así como “enviar tus sentimientos altruistas a los otros”.

En la vida cotidiana, omoiyari es empatía, compasión y acción reflexiva. Es un concepto que insta a conectar profundamente con los demás y ponernos en su lugar para anticiparnos a sus necesidades e intentar satisfacerlas. Y, a diferencia de la empatía, esta filosofía de las relaciones no se limita a la experiencia, sino que conduce a la acción, animándonos a apoyar a las otras personas de manera activa.

Sin duda, estos conceptos japoneses encierran valiosas lecciones que nos enseñan a ver la vida desde un punto de vista diferente, mucho más sensible y enriquecedor, con el único fin de convertirnos en mejores personas, más sabias y felices. ¿No crees?

Imagen de Yiana Delgado

Yiana Delgado

Soy psicóloga de profesión, escritora por pasión e incansable aprendiz en mi tiempo libre. Durante más de cinco años concilié estudio e investigación en el apasionante mundo de las Neurociencias. Con la ilusión de poder ayudar a más personas, me convertí en divulgadora científica y durante dos años compartí mis conocimientos sobre psicología y crecimiento personal en la radio. Tras descubrir mi vocación por la escritura, me propuse seguir ayudando a las personas a comprenderse mejor y alcanzar la vida que anhelan a través de los medios de comunicación escritos. Ahora, con más de una década de experiencia a mis espaldas, continúo promoviendo espacios de cambio y reflexión basados en el conocimiento científico.

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