El móvil forma parte de nuestras vidas. Por momentos puede parecer una extensión de nuestros cuerpos, como si se tratase de un miembro más. Es una herramienta maravillosa que nos potencia y resulta útil de múltiples maneras. Contiene un océano de aplicaciones que está en constante movimiento y expansión.
Sin embargo, la contracara es que su uso pase a convertirse en una adicción y que, en vez de potenciar, nos limite en caso de generarse una dependencia marcada por la preocupación sobre cómo desengancharse del móvil. Ese océano podría pasar de ser una gran aventura a percibirse como un abismo en el que vamos en caída libre.
Para evitar llegar a ese extremo y que logres que se trate de un dispositivo que potencie tus proyectos, que acompañe tu bienestar y sea una herramienta que se adapte a tu estilo de vida, tenemos una serie de consejos que te resultará de gran ayuda. Así, sumergirte en este océano será fantástico.
¿Qué es la nomofobia?

Derivado del término inglés no-mobile phobia, implica un temor irracional que surge cuando el móvil no está a nuestro alcance inmediato. Es considerada una de las enfermedades surgidas en el siglo XXI.
Puede parecer algo inofensivo pensar en cómo desengancharme del móvil, a lo sumo fastidioso. Sin embargo, esto puede decantar en síntomas que impactan directamente en la calidad de vida de las personas y que distan de favorecer lograr un bienestar.
Síntomas de la nomofobia o adicción al móvil
- Altos niveles de ansiedad: al no tener cerca el teléfono, se vuelven recurrentes síntomas como la inquietud motora, taquicardia, dilatación de las pupilas, aumento de la frecuencia respiratoria y hasta sudoración excesiva. Estas manifestaciones somáticas están ligadas a la noradrenalina.
- Compulsiones: es la manifestación física de ideas obsesivas que, en este caso, podrían implicar revisar el móvil constantemente, aunque no haya una necesidad o motivo concreto para hacerlo.
- Falta de concentración: una marcada tendencia hacia la dificultad para hacer foco en actividades académicas, laborales o que requieren motricidad fina o pensamiento complejo. Esto se debe a que la atención (total o parcialmente) está dirigida todo el tiempo hacia el teléfono.
- Problemas para conciliar el sueño: la costumbre de estar hiperconectados y “actualizarnos” a cada instante, nos lleva a tener un nivel de tensión y estrés constante que dificulta la relajación necesaria para dormir sin dificultad por las noches. Si esto es frecuente, puede provocar insomnio.
¿Qué efectos negativos tiene?
- Distanciamiento social: se tiende a descuidar las relaciones por priorizar las actividades online y a través de redes sociales.
- Disminución de las habilidades sociales: al estar adaptados a relaciones a través de las pantallas, se pierde la fluidez y se entorpece la comunicación en los encuentros presenciales, que se perciben con más intensidad por tratarse de experiencias complejas que activan todos los sentidos.
- Irritabilidad: cualquier dependencia puede generar irritabilidad; en particular, el hecho de convivir con una constante necesidad de estar enganchados al móvil, hace que las personas sean más agresivas de lo habitual.
- Alucinación fantasma: sentir que nuestro móvil suena o que está vibrando cuando, en realidad, esto no es así. El estar pendientes de determinadas notificaciones o sonidos, puede hacer que otros estímulos se asocien y lleven a esta confusión, que provoca frustración al ser detectada como tal.
Tanto por los síntomas como por los efectos negativos, las inquietudes para resolver cómo desengancharse del móvil son válidas. Para profundizar en el impacto de esta adicción, recomendamos la lectura de este estudio comparativo realizado en México.
¿Por qué estás enganchado al móvil?
Sin llegar al extremo de filosofar o debatir en profundidad, después de haber repasado todo lo negativo que puede tener el uso excesivo del móvil, surge una pregunta que nos lleva hacia el origen de esa posible adicción: ¿qué nos lleva a estar tan enganchados a nuestros teléfonos?
Si bien es algo característico de los jóvenes, no hay edades ni géneros que sean discriminadas por el síndrome FOMO, conocido en español como el temor a dejar pasar. El término proviene del inglés (fear of missing out). Esta es una de las razones principales. Es un problema cuya gravedad varía, pero que en todos los casos implica padecer un temor constante a no estar al tanto de las novedades en las redes sociales.

La ilusión de que otras personas viven experiencias más importantes que las nuestras es peligrosa. Ligada a la envidia, puede ser un golpe directo a nuestra autoestima. Lo curioso es que se trata de una ilusión tan poderosa como ficticia, ya que lo que suele circular por las redes sociales son recortes de circunstancias, fragmentos seleccionados de un todo que suele ser desconocido… Esto sin contar que los contenidos pasan por filtros, ediciones y todo un proceso de maquillaje previo a su circulación.
Lo ideal es no depender de nuestro móvil ni tampoco usarlo cuando es innecesario. Estos comportamientos pueden llevarnos a desarrollar conductas patológicas, por lo que es crucial prevenirlas o, si advertimos que ya las tenemos incorporadas, si ya me preocupa cómo desengancharme del móvil, hacer un esfuerzo por modificarlas. Tanto por nuestro bienestar como por el móvil en sí. Como indicamos al principio, es una herramienta maravillosa y sería penoso privarnos de sus beneficios.
Las 6 mejores formas de desengancharse del móvil
Muchas personas se vuelcan a los buscadores para encontrar una respuesta a una pregunta que cada día es más frecuente: “¿Cómo desengancharme del móvil?”. Hay una preocupación por la adicción al móvil que se ha generalizado. Por este motivo, les acercamos seis hábitos que les ayudarán a tener un uso más saludable y productivo de sus teléfonos.
1- Uso consciente
Tomar el móvil cuando lo necesitamos o con un fin específico. Esto es lo contrario a desbloquearlo constantemente aunque no sepamos para qué.
2- Eliminar apps adictivas
Hacer una limpieza de las aplicaciones que nos llevan a pasar más tiempo del que nos gustaría con nuestro móvil. Y si necesitamos dicha app por algún motivo concreto (por ejemplo, laboral), es recomendable controlar el tiempo de uso para establecer límites.
3- Actividad social presencial
Si bien es esperable que gran parte de las interacciones con tus contactos sean mediante el teléfono, es importante coordinar encuentros presenciales, evitar que las conversaciones solo sean virtuales.
4- Silenciar para dormir
Configura tu teléfono para que no suene ni vibre cuando te acuestes. Si te preocupa que haya alguna urgencia, puedes dejar habilitada solamente las llamadas o, si tienes teléfono fijo, darle ese número a tus vínculos más cercanos.
5- Reemplazar apps por algo real
Las aplicaciones facilitan muchas tareas. Te recomendamos que algunas las mantengas a la vieja usanza: usar un reloj despertador como alarma; escuchar música en un equipo; y/o tener una agenda de papel para volcar tus actividades.
Hacer actividad física
Esto siempre es recomendable, ¡aun si lo haces con una app activa para tener datos sobre tu entrenamiento! Nunca olvides complementar lo físico si pasas muchas horas conectado.
Insistimos en que tener a nuestro móvil como aliado puede potenciar nuestras actividades: cómo trabajamos, cómo nos entrenemos, cómo estudiamos, ¡de todo! Entonces, antes que estigmatizar al teléfono porque nos lleva a un uso excesivo y hasta obsesivo o patológico, es preferible hacer foco en nuestra conducta para aprender a establecer límites y que el móvil no perjudique nuestro bienestar.
El móvil tiene cada vez más funciones para facilitarnos la vida. Queda en cada uno de nosotros evitar que la complique.



