Una pregunta que se hacen muchas madres con hijos en edad escolar es: ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a estudiar?
Este es uno de los caballos de batalla en muchas familias. Todavía recuerdo como si fuera ayer el camino que tuve que recorrer para ayudar a mi hijo pequeño con déficit de atención a estudiar.
Así que me puedo imaginar cómo te sientes, porque yo pasé por ahí y me sentí muy frustrada, sobre todo porque con mi alumnado me iba mejor que con mi propio hijo.
Después de mucho ensayo y error, di con un método, que le motivó y le ayudó a estudiar para ser autónomo, que es el objetivo final de toda educación.
Antes de empezar, hay que explorar bien cuál es el problema, no es lo mismo la falta de motivación que de atención y/o comprensión. Si detectas que hay problemas con los que no puedes lidiar, te recomiendo acudir a un especialista, aunque estas 5 pautas te van a ser de mucha utilidad.
Otra cuestión que me gustaría aclarar es que no hay una única manera de seguir estas recomendaciones, de la misma forma que no hay 2 personas iguales, es aconsejable adaptar las siguientes pautas a las particularidades tanto del hijo/a como de la familia, igual que adaptarías una receta de cocina a los ingredientes que tengas o a las intolerancias alimentarias de los comensales.
Dicho esto, pasaré a compartir 5 de las claves que me han funcionado con mi hijo y mi alumnado.
1- Planificación, planificación y planificación
Si no tienen claro lo que hay que hacer es muy difícil hacerlo; como decía Séneca: «No hay viento favorable para quién no sabe dónde va».
Es importante dedicar al menos 1 hora semanal a planificar las tareas, mejor en 2 periodos de media hora semanal: uno el domingo por la tarde, para ver qué tareas preparar durante la semana, qué material necesitamos para el lunes, etcétera, y otro el viernes por la tarde para reflexionar cómo ha ido la semana y así poder ajustar y modificar lo que no ha funcionado. La clave aquí es la constancia, seguir haciéndolo aunque parezca que ya lo tenemos dominado.
Ten en cuenta que al principio hay que dedicarle más energía, como con todo nuevo hábito, pero con práctica lo haremos de forma automática y nos ahorrará mucho tiempo.
En la planificación hay que incluir también los descansos y las actividades deportivas y de ocio. Es tan importante para el estudio el tiempo enfocado como los tiempos de descanso, ya que el cerebro necesita descansos para aprender.
2- Identifica los “ladrones del tiempo"
Esas actividades poco o nada productivas que “roban” el tiempo, como revisar las redes sociales o mensajes constantemente. No se trata de no estar conectado, se trata de incluir las actividades que te apetezca en la planificación y hacerlo cuando toca, así acostumbras al cerebro a que tú eres quien manda y no él.

Aprender a priorizar las tareas por orden de importancia, dedicando más tiempo a las importantes y menos a las que no lo son, eliminando las que no sirven, les ayudará a sacar más tiempo para las cosas que les gustan.
Otro aspecto importante es tomar conciencia del diálogo interno. Los “jo, puf, no me apetece”, “qué aburrimiento”, “no puedo” o “no sé”, además de robar tiempo y alejar del estudio, quitan la energía, algo fundamental para estudiar y asimilar lo estudiado. Ayúdales a cambiar lo que se dicen por algo más motivador, como, “ánimo, tú puedes”, “un rato y luego descanso”, “cuando acabe voy a hacer algo que me guste”, etcétera. O lo que le dirían a su mejor amigo/a para animarle.
3- Usa la técnica del Pomodoro
La técnica Pomodoro es una herramienta fantástica tanto para evitar la procrastinación como para trabajar la atención.
Esta técnica, creada por el italiano Francesco Cirillo, se basa en la administración del tiempo. Consiste en realizar periodos de trabajo de 25 minutos (denominamos Pomodoro) sin distracciones y después tomarse un descanso de 5 minutos.
Hay cinco pasos básicos para implementar la técnica:
- Decidir la tarea a realizar
- Poner el Pomodoro (un reloj o cronómetro) a 25 minutos
- Trabajar en la tarea de manera intensiva hasta que el reloj suene
- Hacer una pausa breve (5 minutos)
- Cada cuatro Pomodoros haces una pausa más larga (15-20 minutos)
Es especialmente útil para estudiar algo que no les gusta. En vez de hacer lo habitual, que es dejarlo para otro día hasta que la bola de estudio se hace tan grande que ya no pueden con ella, proponle hacer un Pomodoro; ya verás cómo sin darse cuenta conseguirán estudiar más con menos esfuerzo.
Yo incluso te invitaría a probarla a ti para tu trabajo y tareas domésticas, ya verás cómo te cambia la vida. ¡Pruébala y me cuentas!
4- Crea un hábito de estudio duradero
Para crear un hábito es importante empezar en pequeño porque los comportamientos difíciles requieren un alto nivel de motivación. Lo has visto en tu propia vida: si te enfrentas a una tarea difícil, como limpiar toda tu casa, no lo harás a menos que tu nivel de motivación sea alto, por ejemplo, cuando tienes invitados.
Cuando un comportamiento es fácil, no necesitas confiar en la motivación. Simplemente, te pones el Pomodoro para organizar el estudio y listo.
Si empiezas el proceso de cambio con comportamientos sencillos, no tendrás que preocuparte por la motivación. Podrás concentrarte en automatizar el comportamiento y así crear un hábito como hiciste cuando eran pequeños para lavarse los dientes y ahora ya lo hacen sin pensar, eso mismo tienen que conseguir con el estudio. La otra ventaja es que la repetición espaciada hace que el aprendizaje sea más eficaz.
Piénsalo, ¿qué es mejor para el músculo: ir 1 día a la semana al gimnasio durante 6 horas o ir una hora diaria durante 6 días? Lo tienes claro, ¿verdad? La 1ª opción es como darse el atracón de estudio el día antes del examen. Igual que las 6 horas seguidas de gimnasio pueden provocar una lesión, aquí también, en forma de estrés, ansiedad o quedarse en blanco en el examen. ¿Te suena?
5- Evita la fatiga, ansiedad y el bloqueo mental
Estos son tres males que afectan a muchísimos estudiantes.
Con una buena rutina de estudios que se repita de forma automática es posible evitar estos enemigos del estudiante.
Así estaremos en condiciones óptimas para procesar la mayor cantidad de información.

Las técnicas anteriores les ayudarán a aumentar el éxito académico, pero si a pesar de todo se siguen agobiando, introdúceles en la meditación, que no consiste en estar en una cueva con incienso en posición de loto. La meditación no es solo útil para aprender mejor, sino para manejar la atención. Para mí es como pasarle el antivirus al cerebro.
Te recomiendo que les introduzcas en la atención centrada en la respiración durante 5 minutos, solo tienen que centrarse en el aire que entra y el aire que sale durante ese tiempo.
Seguramente al principio se les ocurrirán miles de cosas mejor que hacer y se darán cuenta de la cantidad de pensamientos que tienen. No se trata de dejar la mente en blanco, sino de seguir centrado en la respiración a pesar de todos los pensamientos que intenten distraernos. Si cuesta, puedes decir a los pensamientos una y otra vez: “luego te atiendo”, ya verás cómo se van tranquilizando, igual que cuando tiras una piedra a un lago en calma, con el tiempo van desapareciendo las olas que provocó.
Según la ciencia, la mente tiene unos 60 000 pensamientos al día. La mayoría son negativos y repetitivos, así que mejor no hacer caso a todo lo que piensas.
Con estas 5 claves no tendrán que estudiar más porque aprenderán a estudiar mejor. Te animo a que las pongas en práctica tanto en tu vida, como en la vida de tus hijos/as. Espero de corazón que te ayuden.
Si quieres aprender más acerca de cómo estar enfocado y mejorar tu productividad y rendimiento, contacta conmigo.



