¿Buscas las claves para una vida feliz?
Antes de daros la receta mágica para que seáis felices siguiendo estas 10 claves probadas por científicos, eruditos, pensadores y millonarios, voy a deciros algo aún más importante.
Este tipo de títulos buscan tocarnos emocionalmente, una parte de nosotros se ilusiona pensando que los 5 minutos que vas a dedicar a leer este artículo te va a cambiar la vida.
Puede que el título sea 10 claves para hacerte millonario, encontrar el amor, o conseguir un cuerpo de actor de Hollywood.
Estamos sedientos de una máquina que nos teletransporte a nuestra versión idílica, saltándose la dedicación que ello conlleva.
Las incógnitas de la ecuación hacen que sea extremadamente difícil llegar a ningún sitio.
Dónde estamos X Hábitos X Constancia = Dónde queremos ir.
Somos unos maestros en imaginar un futuro maravilloso, pero principiantes en planear y tomar las acciones necesarias para ello.
Soy el primero que lanzó la piedra, mi mente es una artista en crear sueños ambiciosos qué se esfuman en cuánto hay que levantarse de la cama.
Sueña en grande, no quiero cortar las alas a nadie, pero deberíamos actuar en pequeño.
Progreso para mí es la métrica más importante en cualquier cambio.
Quiero centrarme en aquello que tenga impacto en mi vida y qué pueda accionar todos los días.
La constancia es la mejor amiga del progreso, dos compañeras qué te hacen imparable.
El destino (dónde queremos ir) importa. Si no sabes lo que quieres, difícilmente lo conseguirás. Este ejercicio me parece relevante pero no determinante.
Saber lo que quieres, no te hará conseguirlo, pero si no sabes lo que quieres, no conseguirás nada.
Pero, volvamos a la semántica de mi frase click bait.
¿Qué es para ti una vida feliz?

¿Es la ausencia de preocupaciones, abundancia económica, satisfacción en el trabajo, una pareja estable, relaciones profundas o un descapotable?
Plantearnos este tipo de cuestiones requiere energía, tiempo y valentía. Durante mucho tiempo he preferido deferir la respuesta en lo que la sociedad determinará, así me ahorraba pensar y sobre todo encontrar.
Encontrarme a mí y tener que poner patas arriba la vida que hasta ahora había defendido. Esto acojona, y mucho. A veces preferimos seguir en la dirección contraria, antes que reconocer que llevamos años en este camino, el ego es sensible y no quiere que le contradigas.
Cuando seguimos cuestionándonos, vamos despejando incógnitas cómo en matemáticas.
Resulta que la felicidad no es una meta ni lugar al que llegar. Perseguir la felicidad es querer atrapar una nube, un objetivo inalcanzable y una forma fácil de mantenernos en búsqueda de la piedra filosofal.
Muchas de nuestras metas en la vida son en realidad resultados.
Para mi la felicidad, o plenitud (prefiero esta palabra), es un estado natural al cual no tenemos que llegar, sino volver.
Para ello si podemos tener unas metas o dirección de vida.
Estás nos dan una referencia, cómo la estrella polar para los navegantes.
El foco está en los hábitos que crees y la constancia con que los apliques, dónde puedes actuar y crear un avance radical.
Suena aburrido, no es instantáneo y tampoco idealizado, pero es eficaz.
Todo cambio lleva tiempo, energía, constancia, disciplina, propósito, trabajo, profundidad y dedicación.
¿Estás dispuesto a crear la vida de tus sueños?
Empieza pequeño, crea tu mañana perfecta, tu tarde, o tu día. Esa acumulación es la que te hará llegar mucho más lejos de lo que te imaginas.
Huye de la inmediatez, ama el progreso, cuánto más sostenible más impacto tendrá.



