Imagina que estás en la parada del autobús, en la sala de espera de una oficina o en el salón de tu casa aguardando a que pasen por ti unos amigos. ¿Qué harías durante esos 10 o 15 minutos de espera? Es bastante probable que sacases el teléfono móvil para revisar tus mensajes y/o ver algo entretenido, te pusieras a leer un libro o a escuchar música para “aprovechar el tiempo”. Vivimos en la sociedad de la productividad, en la que es impensable quedarnos sin hacer nada, disfrutando simplemente de nuestro entorno.
De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Virginia, en Estados Unidos, concluyó que “las personas no disfrutan cuando pasan 6 o 15 minutos en una habitación a solas con sus pensamientos, prefieren realizar actividades mundanas. En este caso, muchos eligen la administración de corriente eléctrica antes que estar a solas con sus pensamientos”. Puede sonar duro, pero lo cierto es que cada vez nos sentimos menos cómodos con nosotros mismos, disfrutando del momento presente y de los acontecimientos que tienen lugar a nuestro alrededor. Esto se debe, entre otras causas, a que cada vez experimentamos menos la atención plena.
¿Qué es la atención plena?
La atención plena no es más que la capacidad de estar plenamente presentes, centrados en el aquí y ahora. A veces confundida con la meditación guiada o mindfulness, la atención plena es la base sobre la que se erigen estas prácticas milenarias, procedentes de la tradición budista. Se trata de un tipo de atención que nos permite concentrarnos tanto en el mundo a nuestro alrededor como en nuestro universo interior.
En palabras del psicólogo Daniel Goleman, consiste en “estar frente a la desnuda realidad de la experiencia, observando cada evento como si estuviera ocurriendo por primera vez”. Dicho de otra manera, consiste en ser plenamente conscientes de lo que experimentamos a cada momento, manteniendo nuestra mente completamente centrada en lo que ocurre en el presente.
En la práctica se evidencia cuando decides dar un paseo en la naturaleza y te concentras en las plantas de tu entorno, el canto de los pájaros, la brisa que llega a tu rostro y esa agradable sensación de bienestar que te inunda o cuando estás disfrutando de una comida con amigos en una terraza y eres capaz de notar los distintos sabores y escuchas con atención los comentarios de los demás mientras sientes la calidez del sol sobre tu piel.
¿Por qué es importante desarrollar la atención plena?
Vivir en una carrera constante hacia ninguna parte, con la mente viajando en el tiempo hacia nuestro pasado o futuro, víctimas de las distracciones que nos roban la atención no solo nos impide concentrarnos en el momento presente, sino también apreciar los detalles de lo que sucede en nuestro entorno. Así, terminamos consumiendo nuestra vida de manera rápida y sin sentido, dejando el control de nuestra existencia en manos ajenas y alejándonos cada vez más de nuestra felicidad.
De hecho, no es extraño que cada vez tengamos que lidiar con más problemas como la desmotivación, la desesperanza, la falta de sentido y la depresión. La incapacidad para concentrarnos en el aquí y ahora es una de las causas que subyacen a muchos de los problemas emocionales a los que debemos hacer frente a menudo. Cuando no practicamos la atención plena somos incapaces de disfrutar de nuestra vida, cuidar de nosotros mismos y conectar con las personas de nuestro entorno, lo que termina pasándole una alta factura a nuestro bienestar psicológico.
La buena noticia es que podemos evitar todos estos problemas si abrazamos la atención plena y empezamos a practicarla en nuestra vida cotidiana. Comenzar a ser más conscientes de nuestro entorno y estar plenamente presentes en el aquí y ahora:
- Mejora nuestra productividad. Practicar la atención plena es un excelente recurso para estimular la concentración, mejorar el desempeño, dar rienda suelta a la creatividad y potenciar nuestra productividad. Lo que sucede es que, al estar plenamente presentes, podemos utilizar toda nuestra energía cognitiva en la tarea que realizamos, aprovechando al máximo todo nuestro potencial.
- Fomenta nuestra concentración. Sin duda, una de las mejores maneras de potenciar nuestra concentración consiste en ejercitar la atención plena. Cuando somos capaces de enfocar nuestra mente y sentidos en el momento presente es más fácil que podamos abstraernos de las distracciones para centrar nuestra atención en lo que realmente nos interesa. Así lo comprobó un estudio realizado en la Universidad de Yale, en el que se encontró que practicar ejercicios de atención plena puede mejorar la capacidad de concentración a corto y largo plazo.
- Potencia el pensamiento crítico. Vivir en el aquí y ahora no solo nos permite analizar la información que recibimos a diario de manera más reflexiva, sino que además nos permite integrarla con los datos que ya conocemos para conferirle un sentido más coherente. De esta manera, puede convertirse en una herramienta valiosa para estimular nuestro pensamiento crítico, haciéndonos ver la vida desde un prisma más lógico y racional.
- Estimula nuestra sensación de bienestar. Cuando practicamos la atención plena y empezamos a ser conscientes de los pequeños detalles, comenzamos a disfrutar más de nuestra vida cotidiana y aprovechamos cada momento con mayor intensidad. Esto no solo nos hace vivir con mayor intención, sino que también contribuye a que nos sintamos más plenos, ayudándonos a entrar en un estado de flow que estimula nuestro bienestar.
- Ayuda a tomar mejores decisiones. Estar plenamente presente, con la mente en el aquí y ahora, nos ayuda a analizar mejor las circunstancias y valorar diferentes opciones antes de tomar una decisión. De esta manera, no solo seremos capaces de tomar decisiones mejor fundamentadas, sino que evitaremos que los miedos del pasado o la ansiedad del futuro afecten nuestra capacidad para decidir.
- Mantiene a raya el estrés, la depresión y/o la ansiedad. Así lo reveló una investigación realizada en la Universidad de Boston en la que se encontró que la atención plena es un recurso excelente para combatir el estrés y prevenir alteraciones emocionales como la ansiedad o la depresión. Esto se debe a que estar plenamente presentes además de mejorar nuestro bienestar, nos ayuda a regular mejor nuestras emociones, poniendo el foco de la atención en los aspectos más positivos.
- Aumenta nuestra felicidad. Para ser felices, de verdad, no se necesita mucho. Se ha demostrado que los momentos más felices de la mayoría de las personas no están relacionados con grandes éxitos o hitos en su crecimiento, sino con pequeños instantes que marcan la diferencia. Y, en este sentido, comenzar a estar plenamente presentes puede ayudarnos a disfrutar de esos detalles de nuestra vida cotidiana que muchas veces pasamos por alto, pero que tienen el poder de hacernos sentir realmente felices.
¿Cómo desarrollar la atención plena en la sociedad en la que vivimos?
Desarrollar la atención plena en una sociedad que gira a un ritmo vertiginoso y nos bombardea a diario con un gran cúmulo de urgencias y distracciones puede parecer una tarea titánica, pero no es imposible. Existen algunas claves sencillas que todos podemos implementar en nuestro día a día para comenzar a vivir más en el presente, disfrutando a plenitud del aquí y ahora. He aquí algunas ideas que pueden ayudarte a desarrollar esta capacidad, inspiradas en el libro “Atención plena. Mindfulness” de Daniel Goleman y coautores.
Enfoca tu atención en el momento presente

Sin duda, una de las claves fundamentales para comenzar a practicar la atención plena consiste en enfocar tu atención en el momento presente. Experimenta lo que sucede en tu entorno y sé consciente de tus sensaciones, siente las cosas tal y como suceden, sin intentar cambiarlas o juzgarlas. Practica la meditación para conseguir una atención plena. Céntrate en disfrutar de la experiencia a plenitud, siendo consciente incluso de los pequeños detalles. De esta manera, conseguirás mantener tu mente focalizada en el aquí y ahora, evitando que divague en el pasado o viaje al futuro.
Ábrete a la experiencia

A veces es normal experimentar cierta ansiedad ante una nueva experiencia o sentir un poco de miedo ante un nuevo reto, sin embargo, en la medida de lo posible debes evitar que estas emociones te impidan disfrutar de lo que sucede a tu alrededor. Abrirte a experimentar el momento presente no solo te permitirá ser más consciente de las sensaciones que los eventos generan en ti, sino que te ayudará a enfocarte en los hechos en sí, en lugar de la interpretación que haces de ellos. De esta manera, aprenderás a vivir con más intensidad y plenitud las experiencias cotidianas de la vida.
Acepta lo que sucede incondicionalmente

Otra manera de desarrollar la atención plena consiste en aprender a aceptar lo que sucede a tu alrededor incondicionalmente, sin hacer ningún tipo de valoración y aceptando las experiencias tal como son. Esto implica abrazar lo mismo los eventos positivos que te generan placer y bienestar, así como las situaciones que te causan malestar, es decir, fluir con los acontecimientos independientemente de su naturaleza. Un paso fundamental para vivir el presente a plenitud y tomar el control de tu vida con intención.
Evita controlar todo lo que sucede

Tener el control de las cosas que nos rodean nos hace sentir seguros. Sin embargo, la tendencia al control es una de las principales fuentes de displacer ya que cuando no podemos regular lo que sucede en nuestro entorno, lo cual ocurre con bastante frecuencia, nos sentimos mal e inseguros. Por eso, una de las claves para comenzar a disfrutar del momento presente a plenitud y vivir el aquí y ahora con intención consiste en renunciar al control de lo que nos rodea, centrándonos simplemente en disfrutarlo.
Céntrate en tu respiración

La respiración nos ayuda a sincronizar todas las funciones de nuestro cuerpo, a la vez que ayuda a estimular la atención plena. Cuando eres capaz de respirar profundamente y eres consciente de cada inspiración y expiración entras en contacto estrecho con tu cuerpo y tu mundo interior, el primer paso para vivir el aquí y ahora a plenitud. Por eso, uno de los ejercicios de atención plena más poderosos consiste en tomarte unos minutos para respirar tranquila y conscientemente.
Utiliza el entorno a tu favor

Cada persona es un mundo, hay quienes necesitan silencio para centrarse en lo que hacen, otros prefieren tener música de fondo e incluso, hay quienes aseguran que se concentran mejor en espacios llenos de gente que en casa. Por tanto, si quieres aprender a desarrollar la atención plena, es recomendable que descubras el entorno que más potencia tu concentración y crees todas las condiciones necesarias para que te sientas a gusto. De esta manera, te resultará más sencillo enfocarte en el aquí y ahora.
Olvídate de la multitarea

Si tu objetivo consiste en desarrollar la atención plena, olvídate de realizar varias actividades a la vez. Esto no solo te generará más tensión y una mayor carga cognitiva, sino que se convertirá en un obstáculo para que puedas disfrutar del camino. En cambio, cuando eres capaz de centrarte en una sola cosa a la vez no solo podrás concentrarte mejor y obtener mejores resultados, sino que serás capaz de notar mejor los detalles y disfrutar más del proceso.
Por último, no olvides que para entrenar la atención plena se requiere tiempo y paciencia. Los resultados no aparecen de un día a otro, pero si eres persistente con tu objetivo y pones en práctica estas claves en tu día a día, seguramente comenzarás a notar el cambio en poco tiempo.



