¿Cómo aplicar la inteligencia emocional en tu día a día?

Un hombre y una mujer en una habitación sentados frente a frente en sillas un poco reclinables. La conversación parece agradable porque ambos están con aspecto tranquilo.

Queramos o no, las emociones desempeñan un rol vital en nuestro día a día. No solo nos ayudan a interpretar la realidad, sino que influyen en nuestras decisiones, modos de comportarnos y las relaciones con quienes nos rodean. Son una herramienta útil para encontrar soluciones y a menudo nos protegen de posibles errores, pero a veces también pueden convertirse en un obstáculo para nuestro desarrollo. Por eso, es fundamental aprender a reconocerlas, el primer paso para, más adelante, poder regularlas. Y en este sentido, desarrollar la inteligencia emocional puede ayudarnos.

¿Qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional es la capacidad para comprender y gestionar las emociones tanto propias como ajenas. Propuesta por los psicólogos Peter Salovey y John Mayer y, más tarde, desarrollada por Daniel Goleman en su libro Inteligencia Emocional, podría considerarse una combinación de la inteligencia interpersonal e intrapersonal, es decir, la habilidad para regular lo que pensamos y sentimos, pero también nuestra manera de relacionarnos con las personas que nos rodean y cómo gestionamos el impacto que sus comportamientos tienen en nosotros.

Contrario a lo que muchas personas creen, la inteligencia emocional no es una entidad única en sí misma, sino que comprende cinco capacidades esenciales: la autoconciencia emocional, el autocontrol emocional, la automotivación, la empatía y las habilidades sociales. En la práctica, solo cuando tomamos conciencia y comprendemos nuestros estados emocionales y somos capaces de encauzar adecuadamente nuestros sentimientos para que no nos desborden y nos mantengan motivados a lo largo del camino, empezamos a desarrollar nuestra inteligencia emocional.

Sin embargo, no puede decirse que somos personas emocionalmente inteligentes si no aplicamos estos mismos principios con los demás y somos capaces de ponernos en su lugar, comprender sus puntos de vista y decisiones y ser conscientes de sus emociones. Una habilidad que nos convierte en personas más abiertas y empáticas, a la vez que nos permite establecer un vínculo más estrecho con quienes nos rodean.

¿Cómo la inteligencia emocional puede mejorar tu día a día?

Muchas personas consideran que la inteligencia emocional es una capacidad exclusiva de un determinado grupo, siendo especialmente útil para los líderes, emprendedores o personas de éxito. Hay quienes van un paso más allá y creen que es una herramienta que nos permite desarrollar un mayor autocontrol ante situaciones difíciles que ponen en peligro nuestro equilibrio. Sin embargo, lo cierto es que la inteligencia emocional ni es exclusiva de un grupo de personas ni útil solo en los momentos de crisis, sino que también puede ser particularmente útil en nuestra vida cotidiana. 

1. Te ayuda a tomar mejores decisiones

Mujer con cara preocupada sentada delante de su ordenador portátil.

Una buena toma de decisión no implica bloquear las emociones, ya que estas también son una fuente de información, sino descubrir de dónde provienen y cómo pueden influir en nuestra percepción del problema. Así lo corroboró un estudio realizado en la Universidad de Yale en el que, tras disparar la ansiedad de un grupo de participantes pidiéndoles que redactaran un discurso improvisado, les preguntaron si estarían dispuestos a apoyar un proyecto de salud. El 66% de las personas con mayor inteligencia emocional dio su apoyo al proyecto en comparación con el 7% de los que tenían una escasa inteligencia emocional. Esto porque quienes tenían más desarrollada esta capacidad eran más conscientes de que la ansiedad que experimentaban no estaba relacionada con la decisión que debían tomar.

2. Favorece el bienestar psicológico

Mujer de espaldas alzando los brazos como símbolo de victoria.

Contrario a lo que creen muchas personas, la fuente principal de nuestro malestar emocional no son los problemas o las dificultades que nos impone la vida, sino la manera en que los percibimos y cómo reaccionamos ante ellos. A fin de cuentas, es nuestra decisión si nos dejamos abatir ante la menor dificultad y dejamos que la tristeza o la ansiedad nos bloquee o si, en cambio, aprovechamos esos momentos difíciles para poner a prueba nuestras destrezas y salir fortalecidos. Obviamente, esto último es mucho más sencillo si contamos con una inteligencia emocional lo suficientemente desarrollada que nos permita ser conscientes de nuestras emociones y cómo estas influyen en nuestras decisiones para luego empezar a ponerles coto.

3. Disminuye el estrés y las tensiones

Desarrollar la inteligencia emocional también puede protegerte del estrés y ayudarte a reducir las tensiones cotidianas. Así lo comprobó una investigación realizada en la Universidad de Cincinnati en la que sometieron a diferentes tareas estresantes a 200 participantes. Los investigadores pudieron apreciar que quienes tenían una inteligencia emocional más desarrollada se estresaban menos y gestionaban mejor las tensiones que aquellos que tenían una escasa inteligencia emocional. La clave radica en que estas personas suelen contar con estrategias para el manejo del estrés muy efectivas, las cuales les permiten regular la intensidad de sus emociones negativas y, en consecuencia, controlar sus efectos. 

4. Mejora tus relaciones con los demás

Dos hombres en una cafetería riéndose.

¿Te enfadas a menudo con tus amigos? ¿Sientes que tu familia no te comprende? ¿Te cuesta relacionarte con otras personas? La inteligencia emocional podría ayudarte a mejorar tus habilidades sociales y fortalecer las relaciones con quienes te rodean. Esto gracias a que las personas que tienen una mayor inteligencia emocional son capaces de comprender las emociones, puntos de vista y decisiones de los demás, a la vez que desarrollan la capacidad para expresar sus ideas y sentimientos de manera asertiva. Como resultado, no solo desarrollan vínculos interpersonales más saludables, sino que son capaces de solucionar mejor los conflictos y las dificultades que a menudo pueden surgir en una relación. 

5. Ayuda a alcanzar las metas

Imagen de una libreta en la que aparece una lista y como título "Goals 2021"

La inteligencia emocional puede ser un gran aliado para incentivar tu motivación personal y ayudarte a cumplir tus metas, como encontró un estudio realizado en la Universidad de Oviedo. En la investigación se evaluó la influencia de la inteligencia emocional en la motivación y las estrategias de aprendizaje en un grupo de estudiantes, encontrándose que aquellos que tenían más desarrollada esta capacidad poseían una mayor motivación y desarrollaban mejores estrategias de aprendizaje. La clave está en que las personas con una mayor inteligencia emocional son capaces de identificar las emociones negativas que le impiden seguir adelante, a la vez que cuentan con recursos para ponerle coto a la frustración, el inmovilismo y la ansiedad.

5 claves sencillas para desarrollar tu inteligencia emocional en la práctica

La inteligencia emocional no es una competencia exclusiva de un grupo de personas ni viene determinada por nuestra genética, sino que todos podemos desarrollarla. La clave radica en comenzar a mirar dentro de nosotros mismos para empezar a ser más conscientes de nuestras emociones y pensamientos, el primer paso para aprender a regularlos y controlar la manera en la que influyen en nuestras decisiones y comportamientos. He aquí algunos consejos sencillos y prácticos que te pueden ayudar a mejorar tu inteligencia emocional.

1. Empieza a ser más consciente de lo que sientes

Cada vez vivimos más desconectados de nuestras emociones. Experimentamos sus efectos pero somos incapaces de ponerles nombre y determinar de dónde surgen. Sin embargo, si queremos empezar a conectar con nosotros mismos y desarrollar nuestra inteligencia emocional es fundamental que empecemos a ser más consciente de lo que sentimos y comprendamos por qué y de dónde provienen esos sentimientos. ¿Cómo conseguirlo? Aprovecha esa discusión con tus padres, esas horas extras en tu trabajo o el momento justo antes de decidir a qué destino irte de vacaciones para reflexionar sobre lo que sientes. ¿Cómo te sientes tras esa discusión? ¿Te ilusiona irte a un destino de playa antes que a una ciudad? ¿Te sientes frustrado o motivado por esas horas extras en el trabajo? Ponerle nombre a tus emociones te ayudará a conectar contigo mismo, a la vez que te permitirá conocer por qué te sientes así.

2. Amplía tu vocabulario emocional

La mayoría de las personas tienen un vocabulario emocional muy pobre. Suelen distinguir la alegría, tristeza, el enfado y el miedo, pero les cuesta identificar estados emocionales más complejos como la angustia, la melancolía o la frustración. Sin embargo, ponerle nombre a lo que sientes es fundamental para desarrollar tu inteligencia emocional, ya que te permitirá conocer mejor tus emociones. Por tanto, intenta ser más específico con las sensaciones que sientes en tu día a día. ¿Estás enfadado o frustrado por ese proyecto que no puedes terminar? ¿Estás realmente triste o te sientes melancólico? ¿Te sientes decepcionado o frustrado? Ser más específico te ayudará a conocerte mejor, el primer paso para ponerle coto a tus emociones.  

3. Presta más atención al lenguaje corporal

El lenguaje corporal dice mucho de tu mundo interior, es la manera en la que tu cuerpo expresa lo que pasa por tu mente. Por tanto, aprender a descifrar las señales del lenguaje corporal es una excelente manera de desarrollar la inteligencia emocional y empezar a conocer tus sentimientos más profundos. Desde un simple cruce de los brazos cuando te enfrentas a una discusión hasta el rubor que da color a tus mejillas ante un comentario aparentemente neutral, los mensajes de tu cuerpo son una señal de lo que pasa por tu mente y cómo te afecta lo que sucede a tu alrededor. Una vez que seas capaz de descifrar las señales de tu lenguaje corporal, estarás preparado para notar esos mismos signos en las personas que te rodean para ser más consciente de sus emociones.

4. Reflexiona sobre tus pensamientos

Absortas en las responsabilidades cotidianas, la mayoría de las personas apenas tienen tiempo para reflexionar sobre sus pensamientos. Sin embargo, nuestros pensamientos son uno de nuestros mayores tesoros, ya que no solo son un reflejo de nuestro yo más profundo, sino que son uno de los principales detonantes de nuestros sentimientos y comportamientos. Empezar a ser más conscientes de lo que pensamos, darnos a la tarea de descubrir de dónde provienen esas ideas y cómo afectan nuestras decisiones es una tarea importantísima que deberíamos incorporar a nuestra lista de actividades diarias. Solo así seremos capaces de descubrir quiénes somos en realidad y qué aspectos de nosotros debemos cambiar para convertirnos en las personas que queremos ser.

5. Evita juzgar a los demás y, en su lugar, intenta comprenderles

¿Cómo desarrollar la inteligencia emocional en tu día a día? Evita juzgar a quienes te rodean y, en su lugar, intenta entender por qué actúan de esa manera. Intentar comprender a los demás y entender sus puntos de vista y sus decisiones es fundamental para ser más empáticos y abiertos en nuestra vida cotidiana. Antes de enfadarte con otra persona por una mala respuesta, pregúntate qué puede haberle motivado a actuar así y si realmente lo ha hecho con la intención de herirte o simplemente porque no sabía reaccionar de una manera diferente. Ten en cuenta que comprender a los demás también nos ayuda a descubrirnos a nosotros mismos, a la vez que nos permite estrechar los lazos con las personas que nos rodean. 

¿Quieres ir un paso más allá? Puedes apostar por un curso de inteligencia emocional para aprender de la mano de un profesional nuevas estrategias que te ayuden a controlar tus reacciones y sacarle provecho a tu mundo interior o, si lo prefieres, también encontrarás muchísimos libros sobre inteligencia emocional que te brindarán recursos útiles para desarrollarla. En cualquier caso, no olvides que todo cambio empieza siempre por un pequeño paso, por tanto, evita ponerte demasiada presión en este viaje.

Imagen de Yiana Delgado

Yiana Delgado

Soy psicóloga de profesión, escritora por pasión e incansable aprendiz en mi tiempo libre. Durante más de cinco años concilié estudio e investigación en el apasionante mundo de las Neurociencias. Con la ilusión de poder ayudar a más personas, me convertí en divulgadora científica y durante dos años compartí mis conocimientos sobre psicología y crecimiento personal en la radio. Tras descubrir mi vocación por la escritura, me propuse seguir ayudando a las personas a comprenderse mejor y alcanzar la vida que anhelan a través de los medios de comunicación escritos. Ahora, con más de una década de experiencia a mis espaldas, continúo promoviendo espacios de cambio y reflexión basados en el conocimiento científico.

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